El misterio irresistible

El misterio irresistible

– Edición 517

Detalle de la portada de una edición de “El agente secreto”, de Joseph Conrad.

No sólo en el cuento o en la novela puede haber intriga: en toda obra literaria, siempre, pulsan en mayor o menor medida misterios que nos persuaden de estar accediendo a un conocimiento secreto y de otra forma incognoscible

En rigor, es posible afirmar que no hay literatura sin intriga, entendida esta como el principio operativo que activa la atención lectora y la sostiene hasta la última línea. En toda obra hay una trama oculta que buscamos desentrañar. En su modo más elemental de funcionar, la intriga se despliega instándonos a averiguar lo que pasará a continuación, en la confianza de que tarde o temprano llegaremos a saberlo —y a veces ni siquiera el autor lo sospecha—. Pero también hay obras en las que lo apremiante es conocer la explicación de lo que presenciamos ahora mismo: por ejemplo, en La historia siguiente, de Cees Nooteboom, donde un hombre se va a dormir en su departamento en Ámsterdam, como todas las noches, y despierta, a la mañana siguiente, en una habitación del hotel de Lisboa donde 20 años atrás vivió una aventura amorosa.

Lo saben bien quienes escriben novela policiaca, artífices esmerados de dispositivos narrativos que trabajan con el combustible de nuestra curiosidad. Y aunque ese género a menudo ha sido menospreciado por su sujeción a determinados mecanismos infalibles (“Empiezas por el final y luego vas complicando lo que conduce hasta ahí”), la ingeniería que hace falta para que la experiencia de lectura valga la pena puede ser una ardua labor de cálculo que hace creer al lector que sabe más que el detective… hasta que descubre lo despistado que estaba.

Pero no sólo en el cuento o en la novela puede haber intriga. Lo dicho: en toda obra literaria, siempre, pulsan en mayor o menor medida misterios —el comportamiento inusitado del lenguaje y de las realidades que crea— que nos persuaden de estar accediendo a un conocimiento secreto y de otra forma incognoscible. No se diga en la poesía: “Al fondo de todo esto duerme un caballo”, por ejemplo, como anotó de modo insuperablemente intrigante Gonzalo Rojas.

Las apariencias engañan
Los relatos del padre Brown, de G. K. Chesterton (Acantilado)

Armado de la engañosa inocencia que le confiere su investidura, el padre Brown parece el menos indicado para resolver un crimen. Pero detrás de este sacerdote católico inglés, de temperamento bonancible y cuyas leves impertinencias o distracciones son inofensivas y disculpables, se agazapa una inteligencia filosa que sabe detectar los indicios más recónditos y más irrebatibles, en especial en la psicología de los involucrados: conoce a fondo sus motivaciones, incluso más que ellos mismos, y así da siempre con una solución brillante que a cualquier otro investigador le resultaría del todo inalcanzable. 

El oscuro enigma
Trilogía Cleave, de John Banville (DeBolsillo)

Es cierto que John Banville ha ejercido el género policiaco detrás de un seudónimo, Benjamin Black, como si se propusiera así advertir a sus lectores que no esperen las honduras de las novelas que firma con su nombre. Pero también en estas hay intrigas poderosas a cuyo influjo no hay más remedio que rendirse, y están dadas por la exploración a fondo de la constitución moral de los personajes: vidas tortuosas, sobrecogedoras, configuradas por vicios admirables o virtudes atroces. Como en esta trilogía cuyo componente central es el doloroso suicidio de Cass, la hija del actor Alexander Cleave, y la tenaz lucha de este por encontrarle un sentido.

El enigma del mal
El agente secreto, de Joseph Conrad (Alianza)

El propósito de hacer estallar una bomba en el Observatorio de Greenwich es atacar un símbolo señero del orden y la razón, a fin de desacreditar las posiciones más radicales del anarquismo según el cual, si la revolución ha de triunfar, sólo podrá ser a partir del caos, destruyendo los fundamentos de la civilización. Pero el atentado sale mal, y en la estupidez de sus ejecutantes se desvela la perversidad que subyace a toda conjura política que busca imponerse por medio del terror. Navegante de los mares más procelosos de la naturaleza humana, Conrad pasó buena parte de su vida agobiado por lo que logró con esta novela: una inmersión profunda en lo más oscuro de esa naturaleza.

Una intriga profética
La conjura contra América, de Philip Roth (Random House)

Roosevelt pierde las elecciones para su excepcional tercer mandato, gracias al cual habría hecho entrar a Estados Unidos en la guerra para derrotar al Eje. Quien gana es Lindbergh, el héroe aviador que goza de la abrumadora devoción popular. Pero es simpatizante de Hitler, así que Europa puede quedar a merced de Alemania, Japón imperar en el Pacífico y Estados Unidos convertirse en la pesadilla que significa tener a un nazi en la Casa Blanca. Todo lo cuenta un niño judío, que pronto se ve huyendo junto con sus padres mientras van enterándose de la apertura de campos de concentración en territorio americano. Si Roth, en esta novela apasionante, se propuso ser profético, lo consiguió del modo más inesperado. Para desgracia de sus compatriotas, como se puede ver hoy mismo.

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MAGIS, año LXII, No. 517, septiembre de 2026, es una publicación electrónica mensual editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A. C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. + 52 (33) 3669-3486. Editor responsable: José Israel Carranza Ramírez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-012310293000-203, ISSN: 2594-0872, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Édgar Velasco, 1 de septiembre de 2026.

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