Rafael Lozano-Hemmer: contar los latidos
Daleysi Moya – Edición 509

Le gusta convocarnos, provocarnos, interpelarnos. De ahí la inclusión en sus instalaciones de pequeñas provocaciones que puedan “despertar” al público de su consumo cultural automatizado
Imaginemos entrar a una habitación en penumbras en la que miles de bombillas LED titilan a ritmos diversos. Las luces centellean con suavidad y, al hacerlo, taquigrafían una suerte de código Morse que habla de nosotros. ¿Pero qué dice, exactamente? ¿Qué historias cuenta? Se trata de un relato coral en el que las voces han sido sustituidas por pulsaciones arteriales. De este modo, lo que vemos reverberar sobre nuestras cabezas proviene de nuestro interior. Pulse Topology (2021) es una pieza del artista mexicano-canadiense Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967) en la que se explora la condición humana y su transitoriedad a partir del registro de los latidos de nuestro corazón.
Me interesa esta obra de Lozano-Hemmer porque compendia, desde una bellísima puesta en escena, varios de los elementos característicos de su praxis creativa: por un lado, desarrolla sofisticados sistemas tecnológico-relacionales que logran capturar el interés despierto del público; por otro, introduce, como parte de sus lógicas funcionales, momentos de desautomatización y toma de conciencia. En el caso de Pulse Topology es importante entender que cada nueva grabación de los latidos cardiacos de un espectador, además de participar de esa sinfonía polifónica que es la instalación, elimina el registro más antiguo. La dimensión lúdica de la obra se tropieza, a determinada altura, con la constatación de que el juego tiene implicaciones concretas para los otros.

Este es un recurso paradojal que al artista le gusta emplear. Pensemos, por ejemplo, en Respiración circular y viciosa (2013), una propuesta en la que se invita al público a respirar el mismo aire que ha sido procesado con anterioridad por otras personas. Lozano-Hemmer nos posiciona ante una toma de decisión que, en principio, parece intrascendente: participar o no en el reto. Sin embargo, en la medida en que más personas accedan a formar parte del juego, más se compromete el aire de los participantes futuros. Puesto en perspectiva, el gesto situado adquiere otras connotaciones y demanda ser leído a la luz de las grandes problemáticas medioambientales del presente.
El espectador, como vemos, ocupa un espacio central dentro de las lógicas operacionales del quehacer de Lozano-Hemmer. Él mismo ha hablado en varias oportunidades acerca de la importancia que, para su obra, suponen la interactividad y la autonomía del público. Dotar de agencia al espectador implica cierta pérdida de control sobre el funcionamiento de sus piezas y la generación de un tipo de experiencia estética eminentemente activa. A Lozano-Hemmer le gusta convocarnos, provocarnos, interpelarnos. De ahí, la inclusión en sus instalaciones de pequeñas provocaciones que puedan “despertar” al público de su consumo cultural automatizado.

En Espera recurrente (2025) un espejo perverso nos devuelve una imagen distorsionada de nosotros mismos. Trabajado a partir de inteligencia artificial, este doble especular se resiste a reproducir nuestros movimientos y gestos. Introduce, en cambio, distorsiones mínimas. En este caso, una serie de movimientos oculares a través de los cuales telegrafía el monólogo Lucky, de Esperando a Godot. El resultado es desconcertante, en la medida en que un otro desconocido, pero con nuestro mismo rostro, intenta desesperadamente enviarnos un mensaje. ¿Y acaso no es algo parecido lo que se escenifica en las redes sociales? ¿No somos, dentro de ese universo virtual, sujetos desconocidos para nosotros?
Lozano-Hemmer indaga en estas y otras cuestiones que vienen de la mano de la utilización de la tecnología como mecanismo de control, vigilancia y manipulación de la sociedad civil. Lo más llamativo, no obstante, es que en muchos casos subvierta la naturaleza misma de los dispositivos de reconocimiento de identidad (a partir de características biométricas) y los ponga a trabajar en su contra. Esto es, que los emplee para enseñarnos acerca de su funcionamiento, su alcance real y sus implicaciones. Que los emplee, además, para restaurar esa humanidad erosionada que sigue latiendo en el pulso de aquellas bombillas LED.

Para saber más
:: Sitio web: lozanohemmer.com
:: Conferencia: Rafael Lozano-Hemmer: Exhibiciones inversivas, un enfoque crítico del arte digital, dirigido por Centro Nacional de las Artes, 2025.
:: En Instagram: @lozanohemmer