Sared Ramírez: historias sin fronteras
Ximena Torres – Edición 519

Egresada de Artes Audiovisuales, ha aprendido a hacer arte con lo que la rodea. Eso la llevó a exponer su proyecto de fotografía documental en la Ciudad Internacional Universitaria de París
¿Qué es lo que un estudiante internacional lleva en la maleta para transformar un cuarto en su nuevo hogar y, de alguna manera, en una extensión de sí mismo? Libros, sus posters favoritos, un instrumento musical y, tal vez, los artículos del deporte que practica. Hay un lugar en el que la diversidad es el atributo más importante del interiorismo: la Ciudad Internacional Universitaria de París (CIUP), un conjunto de 47 residencias que cada año recibe alrededor de 12 mil estudiantes procedentes de 150 países diferentes y hasta donde llegó Sared Ramírez, egresada de la Licenciatura en Artes Audiovisuales del ITESO, quien con sus fotografías se encargó de llevar la intimidad de la residencia hasta las calles de la capital francesa.
Nos chambres, título del proyecto creado por Ramírez, surgió como una respuesta para atender el llamado creativo que sintió durante sus estudios de la maestría en Cine y Audiovisual en la Universidad Sorbonne Nouvelle, pero también para construir un registro histórico de una nueva generación de jóvenes que, como los intelectuales más célebres de la historia, encontraron en París un espacio para crecer.

“En mi caso, siempre ha sido muy natural la necesidad de crear, es algo que viene desde adentro para sacar lo que estoy viviendo […] y en ese momento tenía alrededor mío a personajes muy interesantes, que eran estudiantes de muchas partes del mundo”, cuenta. De esa inquietud surgió una exposición integrada por 43 fotografías que ocuparon la cerca perimetral de la Ciudad Internacional Universitaria entre octubre y diciembre de 2025.
Cada fotografía muestra a un estudiante en su espacio más personal, junto con los objetos que lo acompañan al dormir, los artículos de aseo personal sobre su lavabo o la máquina que prefieren para preparar café. La presencia de esos artículos no es accidental: es parte de las historias que Sared quería contar por medio de las imágenes. De esa manera, el trabajo se inscribe en las esferas de la fotografía documental y la cinematográfica, caracterizadas por las tomas abiertas y que cuentan historias cotidianas.

Un fresco colectivo y multicultural
Sared decidió ser artista audiovisual porque piensa que el cine es la mejor técnica para unir otras formas de arte. Parte de su inspiración es el trabajo surrealista del director español Luis Buñuel, porque dice que, como él, quiere hacer “un cine loco y que deje preguntas”. Sin embargo, en su camino ha confirmado que “en el documental hay mucha ficción y en la ficción hay mucho documental”.
Antes de Nos chambres realizó otra exploración con la fotografía documental que tenía como escenario algunas playas de México, donde pasó un tiempo durante la pandemia de covid-19. Al encontrarse en esa circunstancia, los paisajes con pescadores, cocos y niños jugando con el mar tomaron protagonismo en sus retratos con la excusa de experimentar con una obsesión que la egresada había adquirido al terminar su carrera: la fotografía análoga.

Al ceñirse a los límites de la película fotosensible, Sared descubrió la satisfacción de un trabajo que demanda más cuidado, paciencia y sorpresa. “Todo el mundo está regresando a lo analógico porque descubrimos que las fotos tienen otro valor cuando tienes un número limitado de disparos, cuando te toman tiempo, cuando tienes que llevar tu rollo a revelar y te llegan las fotos como regalo de Navidad: ni siquiera sabes qué va a salir”, explica.
Al llegar a vivir a la Ciudad Internacional Universitaria de París, ese amor encontró una nueva posibilidad en el cuarto de revelado del campus. Ella se había ido a estudiar un posgrado teórico porque consideraba que era algo de lo que le faltaba aprender acerca del cine. En el proceso, y para respirar por momentos de su investigación relacionada con la trayectoria transmedia del director mexicano Alejandro González Iñárritu, Sared se puso la meta de desarrollar un proyecto que le implicara aprender a revelar. Nuevamente, decidió trabajar con lo que tenía a su alcance: su cámara y una comunidad multicultural con la que compartía un espacio casi utópico.

Tomó como inspiración el archivo histórico de entre 1930 y 1950 del campus, que mostraba a otros estudiantes que ocuparon las mismas habitaciones que ella y sus compañeros. Trabajó en la idea durante sus primeros tres años de residencia y expuso la obra en las residencias de México, Suiza, Bélgica y Luxemburgo. Durante 2025, su cuarto año de estancia, la CUIP cumplió su primer centenario de existencia y la invitaron a formar parte de las celebraciones.
En su propuesta, el formato analógico en blanco y negro era esencial, pues daba continuidad a la historia de la ciudad universitaria por medio de un estilo visual atemporal. Así, fotografió y entrevistó a alrededor de 90 estudiantes, quienes aceptaron involucrarse en el proyecto. El resultado fue una serie de productos audiovisuales compuestos por el audio de la entrevista que Sared hacía para conocer mejor a cada participante y las 15 fotografías que tenía como límite para contar su historia.

“Lo más difícil era que yo tenía que ser un poco camaleónica en cuanto a mi personalidad. Tenía que adaptarme a personas con culturas muy diferentes: a veces estaba con una persona de Japón y a la siguiente hora tenía que estar con alguien de Brasil, o sea, yo tenía que cambiar y mirar muy bien. El cuarto me ayudaba mucho, porque era como un mapa visual de la personalidad”, detalla.

Además de la exposición de 43 fotografías sobre las rejas del boulevard Jourdan, Sared terminó con muchos amigos y la seguridad de que la fotografía es un instrumento importantísimo para encontrar su visión cinematográfica.
Aunque ya no vive en la CUIP, todavía está en París, donde es asistente de dirección en proyectos publicitarios. También ha dirigido sus propias producciones de cine y tiene un doctorado en la mira. Espera regresar a México algún día; mientras, seguirá encontrando formas de hacer arte con lo que la rodea.