Profesionales con hijos: ¿A ellas quién las ayuda?

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Profesionales con hijos: ¿A ellas quién las ayuda?

– Edición 413

Natalie, arquitecta francesa, con su hijo en el hospital.

Hace décadas que las mujeres salieron de casa para ir al trabajo, aunque la sociedad mexicana parece no haberse enterado. Presentamos las historias de Julieta y Gabriela, que muestran cómo en México las políticas públicas todavía suponen que en casa hay una mujer dedicada al hogar de tiempo completo.

Para este reportaje, localizamos a familias en la red social Flickr y les solicitamos fotografías de sus hijos o de sus mamás en los centros de trabajo. Las imágenes que acompañan el artículo son cortesía de estas generosas personas alrededor del mundo. Invitamos a nuestros lectores a participar con sus propias fotos, en el grupo que abrimos en Flickr para este ejercicio.

Hasta hace un tiempo, los días de Julieta Esquivel comenzaban a las seis de la mañana. Se levantaba, despertaba a sus hijos, los arreglaba, dejaba al más pequeño en casa de su madre y al más grande lo llevaba a la escuela de camino a su trabajo. Era la responsable de una oficina en Guadalajara. Regresaba a casa a las siete de la noche. Entonces bañaba a los niños, les daba de cenar y los mandaba a dormir. Luego limpiaba y preparaba comida para el día siguiente. Su esposo compartía algunos gastos de la casa, pero no los quehaceres ni el cuidado de los hijos. Julieta estaba exhausta.

La historia de Julieta es la de millones de mujeres mexicanas que hacen malabares para conciliar su carrera profesional con su vida familiar y personal. Llevan en sus espaldas el peso de criar a los hijos, hacer las labores de la casa, desenvolverse profesionalmente y, si les sobra tiempo, crecer como personas. Si reciben ayuda, es de otras mujeres.

Sus dificultades se deben a que el modelo económico mundial —y por tanto las políticas públicas— se basan en el antiguo esquema de familia: hombre-proveedor, mujer-madre-ama de casa, hijo-dependiente.

La sociedad asume que la mujer está en casa al cuidado de la familia, o que, si sale a trabajar, sigue siendo responsable del bienestar físico y emocional de los miembros de la familia. “El fenómeno sucede en todos los países”, dice Guadalupe Ordaz Beltrán, miembro del la asociación civil Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide). Sin embargo, en algunos países es más evidente que los gobiernos no se han enterado de que desde los años setenta las mujeres aumentaron notablemente su nivel académico, se incorporaron de manera masiva al mercado de trabajo y se duplicó su carga de trabajo. El gobierno de México es uno de esos despistados.

La mamá ya no se queda en casa
Gabriela Ávila Medina es mercadóloga, tiene 39 años y dos hijos: Maximiliano, de nueve, y Sebastián, de ocho. Hace dos años Gaby pasó de ser ama de casa con la vida resuelta a mujer divorciada que cría sola a sus hijos. Trabaja en ventas de ocho a seis de la tarde. Pasa el día frente al volante yendo a citas de un  extremo a otro de la ciudad de México.

Gaby reconoce que a veces no se basta a sí misma: “Mis hijos no fueron hoy a clases porque tuve una cita en Toluca a las siete de la mañana, así que no podía llevarlos a las seis a la escuela. Se quedaron en la casa. ¿Sabes cómo me sentí todo el día?”.

Las políticas públicas de México —que se supone deben facilitar la vida a madres como Gabriela— se concentran en el sector educativo y el sector salud, explica Guadalupe Ordaz, quien también coordina el Observatorio de Familias y Políticas Públicas.

En términos escolares, México ofrece educación gratuita desde preescolar hasta universidad. Sin embargo,  los horarios de las escuelas están pensados para una familia con una mujer de tiempo completo en casa. De otra manera no se entiende por qué en las primarias los niños entran a las ocho de la mañana y salen a las doce y media: “Ese detalle, en apariencia menor, le puede complicar la vida a las familias enormemente. ¿Quién va a ir por ese niño? ¿Quién lo va a cuidar? ¿Quién lo va a acompañar en el proceso de tareas?”, se pregunta Guadalupe Ordaz.

Otro detalle que evidencia los retrasos en las políticas públicas son las juntas de padres de familia. “Las ponen a las nueve o diez de la mañana porque están pensadas para una mujer que no trabaja”, explica Ordaz. “Nunca contemplan que pueda ir el papá. Imagínate a un papá que llega al trabajo y le dice a su jefe: ‘Necesito un permiso para salir a las diez de la mañana porque voy a la junta de mi hijo’. Lo más seguro es que le pregunten si no puede ir la mamá”.

Pero ahora las mamás ya no se quedan en casa. Cuando Gabriela tiene una junta en la escuela de sus hijos, con frecuencia miente. Dice que va a una cita de trabajo. ¿La razón? “Una vez mi jefe me dijo: así sean tus hijos, primero es la cita”. Los hijos de Gabriela van a escuela particular y por tanto salen a las cuatro de la tarde, pero aun así debe pagarle a una persona para que los recoja y los lleve a casa de una amiga, donde comen y hacen la tarea. “Hace unos meses mi mejor amiga vio que ya no aguantaba, me dijo: ‘Te vas a morir’ y se ofreció a cuidármelos porque tiene dos muchachas que le ayudan. Si no fuera por las amigas…”, dice.

La directora de planeación del Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres), Claudia Salas, afirma que, como Gabriela, “las mujeres operan una red social grandísima para cubrir las necesidades que el Estado tiene la obligación de cubrir”. “Si no fuera por el cuidado de los hijos por parte de las abuelas, la buena amiga o la vecina, México se paraliza”, asegura la funcionaria, y  ofrece un dato que sustenta su afirmación: “28 por ciento del Producto Interno Bruto lo constituye el uso de tiempo no tasado, no pagado, como el cuidado de los hijos o de enfermos”. Un trabajo que recae casi siempre en la mujer.

Apoyos en el sector salud, sólo para las mamás
En México, sólo los trabajadores con empleo formal pueden acceder al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El problema, dice Guadalupe Ordaz, es que en México “sólo 45 por ciento de la población económicamente activa tiene un trabajo con un paquete amplio de prestaciones”. Y esto sucede incluso entre los profesionistas, que ahora trabajan por honorarios o sueldos asimilables. Ellos deben pagar de su bolsillo un médico particular, medicamentos y guardería.

Una mujer con seguro social, en cambio, tiene acceso al sistema materno-infantil. Puede hacer uso de la guardería desde los 43 días de nacido el bebé y hasta que cumpla los cuatro años; ahí desayuna y come. A los bebés se les da leche en biberones, así como estimulación temprana, iniciación a las letras y sesiones de motricidad. Por lo general, los horarios son de las siete de la mañana a las siete de la noche.

Esta prestación tiene el inconveniente de que es únicamente para mujeres que trabajan; no existe para hombres. Es decir, se trata de otra de esas políticas públicas bien intencionadas que en la práctica refuerzan una distribución tradicional de las responsabilidades: “Cuando no se permite a los hombres hacer uso de los beneficios asociados a las responsabilidades familiares, se está reforzando el papel doméstico femenino y la expectativa de que ellos no asuman el cuidado de la familia”, explica el documento “Trabajo y familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social” (la liga lleva a un documento en PDF), redactado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El rol del hombre se mantiene igual
En medio de su agotadora vida, Julieta regresó a casa una noche y se encontró con una sorpresa: la mitad de los muebles había desaparecido junto con la ropa de su marido: su esposo la acababa de abandonar. En una carta, él le explicó por qué: “No me limpias los zapatos y no me planchas la ropa”.

Esta historia no es la de una pareja de clase baja y con bajo grado de estudios. Los protagonistas se conocieron cuando estudiaban en la universidad. De alguna manera, la situación de Julieta, de 37 años, queda retratada en los datos recabados en toda América Latina por el documento de la OIT y el PNUD. En el informe se asegura que “los hombres no han asumido la parte de las tareas domésticas que les tocaría”.

De acuerdo con la OIT, en México, 85 por ciento del tiempo dedicado al trabajo doméstico es de las mujeres y 15 por ciento de los hombres. Ellas dedican 15 horas a la limpieza de la casa; ellos, cuatro. Cuando se trata de cuidar a los hijos, ellos llevan a cabo labores menos rutinarias, como jugar con los niños, en tanto que ellas se encargan de la alimentación y la higiene.

El estudio resume así la situación: los hombres jóvenes y educados “reconocen que el trabajo es un derecho de la mujer, que les abre posibilidades de mayor equidad entre los géneros. Sin embargo, frente a una situación crítica como la enfermedad de hijos/hijas o padres, no hay duda: son las mujeres quienes deben afrontar la situación”.

La comparación inevitable: Estados Unidos

La vida de Julieta ha cambiado radicalmente en los últimos meses por dos razones: decidió divorciarse y mudarse a Estados Unidos, donde nació, a pesar de que desde niña vivió en México. Con dos hijos, sin marido ni ayuda del gobierno, decidió probar suerte en su país natal. Y a dos semanas de haberse mudado, su vida es otra. “Por ahora tengo un trabajo de dos horas y media al día. Cuando mis hijos salen de la escuela, estoy libre para convivir con ellos y dedicarles tiempo de calidad”, dice Julieta.

En Estados Unidos trabaja en la misma escuela a la que asisten sus hijos. Gana poco más de 3 mil pesos, pero recibe ayuda extra por más de 15 mil pesos al mes (en México ganaba cerca de 12 mil pesos mensuales): vales con valor aproximado de 300 dólares mensuales que pueden canjearse en cualquier tienda, un bono en efectivo de 80 dólares por tener un hijo menor de cinco años, y otros 200 dólares por ser madre soltera. Además, tiene una tarjeta plástica con la que puede comprar comida hasta por 200 dólares, se le apoya con una parte de la renta y la luz, y con servicio médico gratuito para ella y sus hijos.

Lo mejor es la escuela: “Es pública, tienen clases extra desde las 14:30 a las 16:00 horas. Les dan el desayuno, la comida, los uniformes, los útiles y un snack; hay psicólogo, enfermera y maestros para niños especiales, sin costo extra para los padres”.

En Guadalajara, Julieta llevaba a uno de sus hijos a un preescolar particular: “Si quieres una escuela con horario que se adapte al trabajo y donde les den de comer hay que pagar inscripción (5 mil pesos), el derecho a pertenecer al colegio (5 mil pesos), mensualidad (3,800 pesos), uniformes (2,500 pesos) y útiles (1,800 pesos)”. En México, cuando los niños cumplen cuatro años “no hay apoyo de ningún tipo para las mamás que tienen que trabajar”.

España y Chile, sin llegar a ser el paraíso
Esther Ordax es periodista y dirige una pequeña empresa editorial en Madrid, España, su país natal. Tiene 35 años y un niño de tres. “Durante los tres primeros años recibí una ayuda de 100 euros al mes, como todo el mundo que tiene un hijo”, relata.

España —y Europa en general— tiene uno de los índices de natalidad más bajos del mundo, lo que explica su interés por promover la natalidad. El apoyo más común es el llamado “cheque-bebé”, el que recibió Esther, y que se entrega desde enero de 2003. Las comunidades autónomas dan apoyos al por mayor. En Islas Canarias se entregan 200 euros por el nacimiento del primer hijo y hasta 700 por el quinto. En Andalucía pagan 1,200 euros a los padres que hayan tenido gemelos, y en Cataluña las familias reciben 625 euros anuales por hijo, hasta que cumplen seis años. Si son familias monoparentales, la ayuda es de 730 euros.

Aun así, España es uno de los países que dan las ayudas más bajas de Europa. En Finlandia, el país más avanzado en la materia, existe la “asistencia diurna infantil”: todos los niños que aún no tienen edad para ir a la escuela van a una guardería municipal, o bien, los padres reciben un subsidio para contratar a alguien que los cuide o para quedarse en casa con ellos.

En la Unión Europea existe la reducción de la jornada laboral. Las madres y los padres pueden solicitar la reducción de la jornada laboral para poder cuidar a sus hijos menores de seis años, o a familiares que no pueden valerse por sí mismos. La jornada se puede reducir desde un tercio hasta la mitad, y el salario baja en la misma proporción.

Hay otros países cuya realidad es más cercana a la de México, como Chile. Carola Cruz vive en la capital, Santiago, tiene 32 años, un hijo de dos y trabaja en un banco como analista de riesgos de empresas: “En mi trabajo se logró por negociación colectiva que las mujeres con hijos puedan salir a las dos de la tarde hasta que los niños cumplen seis meses. Hace unos años el gobierno redujo la jornada laboral, así que en mi trabajo los viernes todos salimos a la dos de la tarde”.

Las empresas con más de 20 empleadas tienen la obligación de instalar una guardería o contratar los servicios de una para atender a los menores de hasta dos años de edad. El empleador está obligado a pagar el costo del transporte por llevar al menor a la guardería. La situación de Esther y Carola parece mejor que la de las mexicanas, aunque tampoco viven en el paraíso. Esther, por ejemplo, admite que el reparto de las labores domésticas es desigual con su pareja: “Un 80-20… ejem… el 80 para la fémina…”.

Carola sabe que por ahora no puede crecer profesionalmente: “Me gustaría tener otro puesto, pero implicaría estar más tiempo en el trabajo y no lo voy a hacer porque privilegio estar con el Benja [su hijo], verlo, educarlo, hacer las tareas más adelante”.

Es cierto, no están en el paraíso, pero los apoyos que ellas han tenido —y de los que no gozaron ni Julieta de Guadalajara, ni Gabriela de la ciudad de México— confirman que en sus países hay una conciencia más clara de que el cuidado de los hijos no es una obligación exclusiva de las mujeres. De acuerdo con la OIT, la sociedad debe interrogarse sobre la manera en que deben dividirse estas tareas entre las familias, el mercado y el Estado. En México, la discusión todavía no ha comenzado. m.

14 comentarios

  1. Que curioso, primero un grupo
    Que curioso, primero un grupo de mujeres liberales envolvió al resto en su lucha, una vez adentro y con las responsabilidades que se ganaron con sus derechos, ahora muchas trabajan por obligación más que por gusto porque la sociedad las arrastra para bien o para mal.
    Ahora la lucha es por la diferenciación de géneros y la creación de derechos particulares para la mujer.
    Al parecer ya se dieron cuenta que no somos iguales, que bueno que se empiezan a diferenciar los géneros pero de manera correcta.
    Sin embargo, la sociedad no entiende que debería de legislarse por beneficiar a alguien más, la familia. Si existen hijos solo debería de trabajar uno de los dos, al menos por medio tiempo; sin embargo las necesidades económicas arrastran a la mayoría a dedicarse ambos de tiempo completo, esto es un abuso de la sociedad económicamente poderosa y no hay quien la pare sino son las mismas leyes.
    La sociedad se basó en la familia y esta está por definirse solo para procrear. Y ¿Alguien esta cuidando las consecuencias de esto?

  2. Hola:
    Nada más cercano a la

    Hola:

    Nada más cercano a la realidad, en mi caso soy Contador Publico egresada del ITESO, cuento con una experiencia laboral de más de 20 años y ha sido solamente al apoyo permanente de mi esposo con el cuidado de nuestro hijo cuando no está en la escuela o guardería, que he logrado continuar ejerciendo mi profesión a niveles directivos, de otra forma no habría manera de seguir…

    Es claro que en México necesitamos actualizar el roll del sexo masculino y dejar de una vez de lado el asunto del ama de casa permanente, hacer mayor énfasis que las mujeres no solo desarrollamos roll también somos entes inteligentes y deseamos cumplir nuestros anhelos, claro está sin dejar de lado la hermosa y gratificante tarea de SER MADRE…

    Saludos cordiales

  3. Yo soy mamá desde los 26
    Yo soy mamá desde los 26 años, ahora tengo 48; un hijo de 21, otro de 16 y me avente el ultimo que ahora tiene 7… me encontre proyectada en absolutamente todos los casos, claro, excepto en el de la chava que tuvo la buena fortuna de probar una mejor suerte en otro pais.

    No me quiero ir a ningun lado, amo y decido vivir en mi Mexico, pero hasta como hija, siendo la mayor, me ha tocado la parte de una larga enfermedad de mi papá y mi mamá que aunque con la mejor voluntad, ya no tiene la fuerza de la edad para ayudarme… mi hermana, otro caso si se puede mas grave que el mio, es doctora y trabaja jornada acumulada…

    Hasta donde es el caso de la politica gubernamental y hasta donde el trabajo de la conciencia personal de los hombres que en lugar de acompañar nuestras vidas, la entorpecen, nos lastiman y favorecen el criar hombres nuevos aun con esta vieja mentalidad; mis tres hijos son varones.

  4. Soy egresadadel iteso, y les
    Soy egresadadel iteso, y les comento que el mejor tiempo que una madre de familia puede invertir es en sus hijos, la preparacion que uno como mujer reciba,lo ideal es que sea excelente y nunca sobrara, pero los hijos son la empresa mas valiosa y delicada de todas, creo que se debe reforzar en la formacion del hombre su papel de proveedor y reforzar el papel principal e insustituible que es de la mamá, que tristeza me da ver tantos jovenes y niños con 2 papas hombres por que en eso se convierten las mamás cuando trabajan todo el dia, los niños son compensados con cosas materiales, y el numero de delicuencia y adicciones por concecuencia de la falta de resonancia en el hogar aumentan diparadamente , ¿donde estan las mamás? , este articulo me pareceria que no es de una Universidad Catolica,por favor vean las familias en Europa no creo que sean un modelo a seguir o ¿eso quieres tu para tus hijos y para ti? piensen mas en los niños y en los jovenes el cuidado y el amor de una madre de tiempo completo no tiene precio, es necesario que lo valoren primero los hombres de familia y la misma sociedad,el papel maravilloso que tiene la mujer en el mundo,formar almas buenas y gente de bien para el mundo apoyadas por los hombres padres de familia responsables de su papel de proveerdores y cabaza ejemplar del hogar creo que es eso hay que trabajar mucho.

  5. Estoy super de acuerdo con el
    Estoy super de acuerdo con el articulo, yo tambien trabajo y a veces me gustaria cambiar de puesto, pero significaria sacrificar el tiempo con mi hija por las tardes.

    La unica observacion que tengo es que los padres solteros o viudos tambien tienen derecho a tener sus hijos en las guarderias del IMSS.

    1. Es cierto, Sandra. Los
      Es cierto, Sandra. Los hombres solteros y viudos sí tienen derecho de tener a sus hijos en las guarderías del IMSS. Fue un dato que no aclaramos a lo largo del texto, así que muchas gracias por destacarlo.

  6. El tema, seriesísimo, tiene
    El tema, seriesísimo, tiene un corolario: los varones alienados de sus hijos y sus familias debido al trabajo. El que los hombres no terminen de asumir “la parte de las tareas domésticas que les tocaría” no es nada más una cuestión machista.

    Ciertamente, el problema de la división de las tareas domésticas, en principio alimentado por la idea patriarcal del “proveedor” que debe ser “atendido”, afecta la doble y triple jornada de las mujeres actuales. Sin embargo, también hay que considerar que los esquemas laborales actuales no permiten al hombre común equilibrar el tiempo de trabajo con el tiempo en casa, situación que genera, además, un distanciamiento con la pareja y los hijos en múltiples aspectos. Vamos: 48 horas laborales a la semana, en promedio para los hombres de clase media en Guadalajara, no dan mucha oportunidad de intervenir en el trabajo doméstico.

    Por otro lado, habría que ver la otra cara de la moneda: los hombres que, luego del empoderamiento de las mujeres y del acceso que han obtenido en las esferas laborales, comienzan a competir con ellas – y con sus propios pares-, y a quedarse sin trabajo. Esto ha conducido a muchos hombres a permanecer en casa, lidiando no sólo con las labores domésticas, sino con el estigma de no cumplir con el famoso “rol de proveedor”, o de ser ridiculizados abiertamente cuando optan, de manera simple y llana, por quedarse en casa.

    Habría que considerar, también, el enfoque desde el que se discute el tema. Desde mi punto de vista, tanto hombres como mujeres, en estos tiempos de competencia voraz y empleos intermitentes, no hacemos más que reflejar las contradicciones de la vida actual. La alienación, la sobredemanda de actividades para ambos, conducen necesariamente a responder sólo a las exigencias del sistema, y también al aislamiento. ¿Quién, después de semejante cantidad de actividades -laborales y domésticas-, puede todavía tener energías para considerar si lo que hacen es adecuado o no para el beneficio mutuo y para el de la familia en su conjunto?

    Precisamente, las familias que ahora cuestionan el esquema tradicional (hombre que trabaja fuera, madre que trabaja dentro), se enfrentan además al difícil arte de equilibrar la balanza entre la familia y el trabajo. Salir bien librados es toda una aventura.

  7. Excelente artículo, yo vivo
    Excelente artículo, yo vivo exactamente la misma situación, sólo que los dos trabajamos para un empresa del ramo electrónico que ha sido pionera en establecer políticas para el desarrollo integral de sus empleados y empleadas, y en ese sentido otorgan permisos para reducción de jornada laboral, trabajo desde casa, o permisos temporales de ausencia de trabajo. Para las empleados que tengan una situación especial y su trabajo lo permita.

    De no ser por esta flexibilidad no podriamos seguir trabajando ambos.

    A nivel empleadores son muy pocos los que ofrecen dichas alternativas, sin embargo, cada vez se tiene más conciencia al respecto y poco poco se estan abriendo oportunidades en otras industrias. Por eso los felicito por dar a conocer este tipo de artículos, quizas muchas mamás que trabajan no lo piden o lo proponen a sus centros de trabajo por que ni siquiera saben que existen estos programas.

    Saludos

  8. Hola!
    – Excelente artículo,

    Hola!
    – Excelente artículo, al parecer la vida esta decidida a que me tope cada vez con màs y màs artículos de diferentes personas coincidiendo con este tema.
    Yo soy egresada de Derecho, tengo 32 años y soy la amiga que se convirtiò en solterona. Si asì es, mi grupo de amigos y amigas constituidas de diferentes clases y universidades todas tiene hijos.
    Cuando a veces podemos localizarnos para vernos y platicar de la vida, de nuestra “familia” caray todas me felicitan y me dicen que es increiblemente agotador ser mamá, profesionista y cuidadora de sus parejas o esposos.
    Soy abogada jefe de departamento y mi horario es de 8:45 am a 6 pm … se escucha bien verdad? Soy de Guadalajara, vivo en Zapopna y trabajo en Tlajomulco a diario manejo en promedio de dos a 6 u ocho horas me dirijo a toda la zona de Chapala, Acatlan etc … llego a casa de mis papàs muerta por que claro !!! no me alcanzaría mi sueldo para vivir sola. Soy de las pocas que litigan y mis amigas abogadas o estàn divorciadas o de plano viven en un estress constante por que el dinero a cuenta gotas cae en sus manos por que el marido no se ofrece ya que “somos autosuficientes” o no?
    – Caray el artículo que esta muy bien elaborado puede mostrar de nueva cuenta que lo que se menciona tanto en los cafés como restaurants y en las charlas comunes es una clara radiografía!! vivimos totalmente en un desamparo. No comprendo que podemos hacer, asì como lo dijo Adela Micha o bien Adriana Corona en sus diversos programas NOSOTRAS NO PEDIMOS LA IGUALDAD.. SOMO SOLO EL RESULTADO DE… quiza me siento tan frustrada a veces cuando al igual que el hombre trabajo mi jornada con un colico espantoso mi gerente de 33 años llega con unas ojeras por que su bebè de 4 meses no la dejo dormir y bueno IGUALDAD??
    Proponer? HAcer? qué nos hace falta ??

    Tengo dos amigos en el extranjero y los dos me dicen qué por qué trabajo tanto.. que por que´las mujeres de aquí son tan responsables que hacen de todo!!! pero en verdad veo a mis amigas de 32 y parecemos de 39 con angustia, ansiedad.. por que en verdad o se quedan en casa o lo que ganan lo dan para el cuidado de los niños… y el gobierno?? Y LAS FEMINISTAS ESAS QUE SE DECIAN LUCHAR POR NUESTRA IGUALDAD!!! Y ESAS DEL CONGRESO QUE ANDAN AHI..
    ME SIENTO TAN ENOJADA CON LAS MUJERES Y SUS INSTITUTOS PARA LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR.. PARA EL DESARROLLO DE LA MUJER Y ETC ETC Y NOSOTRAS??
    LAS MUJERES QUE NOS DEJARON A LOS HOMBRES QUE NOS IGNORAN POR QUE SOMOS CAPACES DE SER AUTOSUFICIENTES… QUE SINO SOMOS LAS AMIGAS QUIENES CUIDAMOS A ESOS NIÑOS ENTONCES QUIENES???
    QUÈ PASO? QUÈ PASA? QUÈ HACEMOS? — PEDIR AYUDA? O QU`?
    EN MI TRABAJO SOMOS 21 MUJERES Y TODAS SOMOS RESPONSABLES A VECES DE MÀS.. SIN EMBARGO NOS FALTA NUESTRO CAMPO DE DESARROLLO DE SER MADRES, DE SER FORMADORAS…
    — ME PREGUNTO QUÈ SERÀ DE ESOS NIÑOS QUE NO LOS ESTÁN FORMANDO, QUÉ CLASE DE ADULTOS SERÁN ??? SI YO VEO A MIS AMIGOS LOS VARONES COMO LOS ETERNOS SOLTEROS CON CASAS DE LUJO LLENAS DE APARATOS, CON VIAJES, CON FIESTAS DE FIN DE SEMANA CON VINOS DE LUJO, CON CAPRICHOS… PERO SIN GANAS DE COMPROMETERSE A NADA MÀS,… NI POR HACER ALGO POR SU SOCIEDAD!! POR NADA!

    EN FIN .. MUCHO QUE DECIR MUCHO … ESTE TEMA ME LLENA DE TANTAS PREGUNTAS Y DE TANTAS COSAS QUE VEO YO!!
    INCREIBLE PERO EN TLAJOMULCO HACE TRES AÑOS SOLO EXISTIA UNA GUARDERIA AHORA UNA CHICA DEL ITESO SE VINO Y PUSO UNA, SIN EMBARGO AHORA A LAS MAMÀS DE AQUI NO LES GUSTA POR QUE NO ESTÀN ACOSTUMBRADAS A PAGAR POR QUE LES CUIDEN A LOS HIJOS, – Y YO SOLO SUSPIRO… NI IDEA.. NO SOY SOCIOLOGA NI ANTROPOLOGA, MENOS PSICOLOGA PERO EN VERDAD SON TANTOS ACTOS CONTINUOS GENERANDO UN RESULTADO QUE NOSE CUAL SERÁ LO UNICO QUE SÉ ES QUE GENERA UN VACIO A DIARIO DE VER A MIS AMIGAS Y A MI UN POCO MÀS RESIGNADAS A QUE LA TRANQUILIDAD DE VIDA ES SOLO UN SUEÑO!!

    SALUDOS!
    LA MUJER DEL SIGLO 21 COMO RESULTADO DE LA REVOLUCIÒN DE IGUALDAD!!
    EN VERDAD COMO ME DIJO MI MAMÀ ELLA DEDICADA A LA CONSTRRUCCIÒN Y ES QUIMICA DE PROFESIÒN!!! CLARO!!! AMA DE CASA EN SUS HORAS LIBRES!!! Y CUIDA A MI PAPÀ QUE LE DIO DERRAME CEREBRAL !!! — Y A SEGUIRLE PERO YO TAMPOCO HIJA PEDÌ LA IGUALDAD!!! YO TAMBIÈN DESEABA ESTAR CON USTEDES Y VERLOS CRECER!!!

    1. — ME PREGUNTO QUÈ SERÀ DE
      — ME PREGUNTO QUÈ SERÀ DE ESOS NIÑOS QUE NO LOS ESTÁN FORMANDO, QUÉ CLASE DE ADULTOS SERÁN ??? SI YO VEO A MIS AMIGOS LOS VARONES COMO LOS ETERNOS SOLTEROS CON CASAS DE LUJO LLENAS DE APARATOS, CON VIAJES, CON FIESTAS DE FIN DE SEMANA CON VINOS DE LUJO, CON CAPRICHOS… PERO SIN GANAS DE COMPROMETERSE A NADA MÀS,… NI POR HACER ALGO POR SU SOCIEDAD!! POR NADA!

      No entiendo en este punto por qué no manifiestas nada en contra de las mujeres como las eternas solteras bla bla bla ¿No tienes amigas de esas o qué? ¿Según tú es menos malo si vives sólo para mimarte a ti misma, pero siendo mujer? ¿O por qué la acusación “a los varones” ?

  9. Gracias a todos por sus
    Gracias a todos por sus comentarios.
    En efecto, lo que queremos es mostrar un problema y encontrar solución entre todos. O por lo menos pensar en las soluciones que deberíamos buscar.
    Silvia: gracias por compartir las frustraciones y confusiones que provoca tu larga jornada. En efecto, ¿quién nos trajo aquí? La pregunta es: cómo encontramos una salida?
    Julio: cuéntanos dónde trabajas, porque en Magis nos interesa destacar las experiencias de innovación, y en el contexto que pinta este artículo, no abundan las empresas donde se pueda trabajar así… Hay que darles un premio!
    Manuel: en efecto, el tema de los hombres aliedados de sus hijos y familias es el otro lado del problema. Evidentemente, no nos daba el tiempo ni el espacio para tratarlo en un solo artículo, pero volveremos sobre ello. ¿Qué sería de este país si todos los hombres hubiéramos tenido un papá cercano y cariñoso? ¿No está ahí uno de los gérmenes de la desigualdad?
    Sandra: de acuerdo. Los papás solteros o viudos no solo deberían contar con derechos en el IMSS sino con otros mucho más amplios. En otros países, por ejemplo, los hombres tienen derecho a ausentarse de su trabajo cuando tienen un bebé. En México, como se dice en el articulo, ni siquiera hemos comenzado a discutirlo…
    Anónima: ¿Estás diciendo que las mujeres católicas que trabajan (por necesidad o porque así lo decidieron) no son verdaderamente católicas?
    No se olviden que en Flickr hemos abierto un grupo para que compartan las fotos de sus hijos en su chamba! http://www.flickr.com/groups/1278610@N21/

  10. Qué tal!!! Nos atrae y llama
    Qué tal!!! Nos atrae y llama la atención, para empatizar, una situación que desde hace muchos años es real entre las “familias” actuales y hasta hace poco se ha “hecho pública”…, las mujeres solas, aún con esposo o compañero, las mujeres solas, familias solo de nombre. Yo soy abogada, tengo 31 años y un hermoso hijo de dieciséis meses, mi esposo trabajador, profesionista, también abogado en proceso diario de superación…, por cuestiones de la maternidad y posteriiormente por enfermedad me he quedado en casa…y mi carrera? y mi trabajo?…y mis ganas?…ahí están, siguen, solo que ahora un tanto frustradas por estar en casa, muchas veces sin un centavo, claro que no es queja, ni tampoco es caer en ese crítico supuesto: “¿ te arrepientes de tu hijo ?” …claro que no, suena trillado pero en verdad una madre, jamás se arrepentiría de haber tenido a sus hijos. Gracias a Dios y al papá de mi hijo, él tiene de todo, de lo mejor y no me puedo quejar, pero también es cierto, totalmente cierto que quedan en mí, hasta ahora ancladas las ganas y el deseo de progresar, de crecer, de hacer realidad los sueños profesionales y académicos que toda mi vida tuve…, pero qué hacer cuando no se tiene el apoyo de la pareja??? Quién sale avante con los hijos, con su cuidado, con su atención, física, psicológica, espiritual??? Nosotras las madres…, como tales, está en nosotras formar verdaderos hombres, compañeros, pareja, par, dos, igualdad.

  11. Al construir una igualdad
    Al construir una igualdad mejor, creo que deberíamos pelear por la razón y en contra de la indiferencia. Eso significa, que si el péndulo está inclinado hacia el lado de los hombres, nuestro esfuerzo debe ser mover el péndulo hacia el lado de la razón, no hacia el lado de las mujeres. Desgraciadamente, hoy la discriminación contra la mujer es sexismo y la discriminación contra el hombre es divertida. Y las generalizaciones que tanto esfuerzo costó al feminismo aplastar contra la mujer, ahora son bien vistas si se lanzan contra el hombre. Y encontramos por todos lados afirmaciones como “las mujeres son más sensibles” “más trabajadoras” “moralmente superiores” “mejores comunicadoras” “más hábiles con el multitasking” “mejores en el manejo del lenguaje” “mejores en el manejo de relaciones”… cuando lo único que tenemos son mayorías, tendencias y arbitrariedades: aunque tengas que un 99% de las mujeres son lo que sea, si concluyes que la persona que tienes enfrente va a ser eso también, basándote nomás en lo que esa persona tiene entre las piernas, me perdonas pero estás haciendo sexismo. Los “estudios” siempre se han usado para justificar prejuicios. Miles de estudios hay que dicen empaquetan negros y crimen, judíos y tranzas (pregúntale a los nazis si les faltaban estudios científicos… noup.), mujeres e incapacidad en matemáticas, hombres e irresponsabilidad, chinos y olor. Pero son personas y no está en la esencia de los negros el ser criminales, ni en la de los judíos lo tranza, ni en la de las mujeres la incapacidad. Si son características adquiridas, entonces es una traición a la razón el mencionar estos fenómenos como si “así fueran las cosas”. Con lo importante del tema y de tu denuncia, me parece injustificado que no critiques la conclusión sexista de los estudios de la OIT y de la PNUD, que generalizan a un nivel aberrante: “LOS HOMBRES no han asumido la parte de las tareas…” “ELLAS dedican 15 horas a la limpieza, ELLOS cuatro.” “Son LAS MUJERES quienes deben afrontar…”. Cuando lo piensas, estás hablando de promedios y eso significa que estás juntando información en grupos imaginarios, como separar entre hombres y mujeres. ¿Por qué no separaste entre morenos y de tez clara? ¿O entre lacios y chinos? ¿Algún problema con valorar en el mismo nivel como personas, a hombres y mujeres? Una de las instituciones que citas es Inmujeres, una fuente de información de la que te recomiendo cuidarte y verificar bien lo datos y metodología. La mala experiencia que tuve con ellos fue la siguiente: En un sondeo sobre la violencia contra la mujer, aplicaron un test a hombres y mujeres, pero no tenían las mismas preguntas. El fondo era que a las mujeres les cuestionaban, ¿Eres una víctima? ¿Eres respetada? Y a los hombres les cuestionaban, ¿Eres un agresor? ¿Respetas? De esa forma imposibilitando denunciar la violencia CONTRA EL HOMBRE. La mayoría de las preguntas eran de carácter psicológico, no físico. Me recuerda a las líneas de apoyo que instalaron en España: La línea para la mujer, si estaba siendo victimizada, le dan apoyo psicológico, médicos y policía de emergencia, etcétera. Y está también la línea “para el hombre”, una línea de soporte psicológico diseñada para que el hombre “descargue su agresividad”. Las mujeres agresivas y los hombres víctima no forman parte de la discusión. Esa concepción es una distorsión contraproducente ¿no crees?

    En cambio, me parece excelente donde mencionas el defecto de los apoyos “sólo para las mamás”. Los padres varones también necesitan esos apoyos y deberíamos verlos con más frecuencia y naturalidad. Esas son exactamente el tipo de cosas que nos mueven a la razón y no a la revancha. Imagina que quieres ser un “amo de casa”, buscas la plenitud al convertirte en un excelente padre y esposo. ¿Crees que será fácil encontrar una mujer profesionista que quiera mantenerte? Esos son campos donde el hombre sale perjudicado también, ya que no tiene la opción familiar sin la laboral, mientras que la mujer sigue teniéndola si así lo desea ella. Y también tiene la opción familiar con profesión y la profesional sin familia. Pero se espera que el hombre sea proveedor económico. Es conveniente subrayar estas situaciones ya que demuestran que el sexismo perjudica a hombres y a mujeres, no sólo a mujeres. Yo estaría interesada en participar activa y políticamente en un movimiento por la igualdad, en contra de la violencia, por apoyos a los necesitados… Siempre y cuando pueda ver que no discrimina.

  12. Yo tomé la decisión de
    Yo tomé la decisión de quedarme en cas con mis hijas en lugar de desarrollarme profesionalme. Mentiría si les dijera que no hay en mi un poco de frustración, pero la verdad no me arrepiento, pues me gusta estar a cargo de mis hijas. Si no trabajo, es porque la economía familiar así me lo permite y la verdad yo no veo a mi esposo como provedor, somo un equipo, una familia y el hecho de estar en casa con mis hijas nos permite disfrutar como familia en lugar de ser papás de fin de semana. No critico a quien decide poner en primer termino su desarrollo profesional por necesidad o por gusto, pero la verdad es que esta posibilidad de vivir a plenitus cada estapa en la vida de mis hijos no la cambio por nada.

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