“Nuestro trabajo es desafiar e incomodar”: Robert Hodge

“Nuestro trabajo es desafiar e incomodar”: Robert Hodge

– Edición 511

Foto: Zyan André

El periodista británico, editor de noticias en Channel 4 News de Londres, ha pasado por varias zonas en guerra durante los últimos años; aun a pesar de la violencia que sus colegas de profesión sufren en esos sitios, sigue creyendo que su labor de contar historias es imprescindible

Desde Irak en los años noventa hasta Ucrania en 2024, el periodista británico Rob Hodge tiene un largo kilometraje en zonas de conflicto, y esa experiencia le ha servido para que, tras más de 30 años como periodista, siga creyendo en que esta profesión es aún útil para el mundo. Tamaña postura no es inocente: desde su trabajo para la televisión, en Channel 4 News de Londres, ha atestiguado cómo cada vez hay más conflictos armados en el planeta, y ha comprobado que cada vez es más difícil reportar sobre ellos. También está seguro de que el público busca información confiable para enterarse de estos asuntos.

En agosto pasado, de visita en Guadalajara junto con su esposa, la fotoperiodista mexicana Elizabeth Dalziel, Hodge ofreció esta entrevista, en la que definió con sencillez los premios que ha recibido el trabajo del equipo que él integra en Londres: son oportunidades para que más personas sepan lo que pasa y confíen en al menos un noticiario en específico. El suyo dura una hora y se transmite a las siete de la tarde; la empresa que produce Channel 4 News ha recibido reconocimientos como el bafta, en 2024, por la cobertura “Dentro de Gaza”, y en 2023 por “En vivo en Kiev” .

Acerca de sus constantes traslados, lo que dice es que “hay muchísimas cosas sucediendo ahora mismo”: “El año pasado estábamos en Líbano después de que los ataques israelíes con los pagers y los teléfonos iniciaran la guerra contra Hezbolá. Así que pasé casi un mes allí, y regresé a Ucrania a finales de noviembre. Al salir de Ucrania, estalló la revolución en Siria; pasamos allí otras dos semanas mientras todo se desmoronaba, el nuevo gobierno tomaba el control y los Assad se marchaban. He estado en Israel un par de veces el año pasado y, en mi último viaje, volví hace unas dos semanas de Ucrania”.

Robert desde los campos de guerra en Ucrania. Foto: Cortesía Robert Hodge.

¿Cómo puede un periodista entender todo lo que pasa ahora mismo en el mundo?
La forma más efectiva de hacerlo es ir a esos lugares, pero a menudo es muy difícil. Se necesita un gran equipo de personas que te respalde para poder operar con seguridad y eficacia en una zona de guerra. Si no formas parte de una empresa de medios grande, como un periódico o un canal de televisión, es muy difícil contar con los recursos para trabajar eficazmente en campo.

Si no puedes, hay muchas maneras de hacerlo. Puedes leer y ver el periodismo de otros para mantenerte informado. Observemos lo que hacen los periodistas locales en todos los lugares que mencioné. Hay periodistas locales increíbles que cubren su propio país. México, como todos saben, es uno de los lugares más difíciles para trabajar como periodista; quizá más, en muchos sentidos, que una zona de guerra como Ucrania o Medio Oriente. Así que, si te interesan esos lugares, lo principal que debes hacer es leer, ver y escuchar el trabajo de otros.

Para que eso suceda, necesitamos periodistas que puedan trabajar libremente y tengan acceso, especialmente a las zonas en conflicto. ¿Está sucediendo esto en estos lugares ahora mismo?
Sí, sucede. Es cierto que hay muchas restricciones, no sólo en Ucrania, o en el peor lugar en este momento, que creo que es Gaza. Tenemos un equipo muy pequeño de periodistas que trabajan para Channel 4 News dentro de Gaza en conjunto con el equipo en Londres. Si trabajas en Israel, no se te permite ir a Gaza como periodista extranjero; la forma en que cubrimos esas historias es contar con gente que no puede salir, pero filma lo que está sucediendo en el terreno. Luego, esperamos sacar sus grabaciones, fotografías e historias, y procesarlas, ponerlas en televisión y en internet, para así contar lo que está sucediendo, porque los israelíes no permiten que ningún periodista entre a Gaza a menos que lo lleven ellos mismos.

En conflictos anteriores en Gaza —que llevan décadas— se nos ha permitido entrar e informar. Yo mismo he estado allí; mi esposa, que también es una periodista con mucha experiencia, ha estado allí muchas veces; pero ahora, desde el 7 de octubre de 2023, no se nos permite entrar. Dependemos de colegas, a veces amigos, que están en Gaza y que consiguen difundir historias acerca de lo que ocurre allí. Pero es un lugar muy peligroso para trabajar. En las últimas dos semanas, dos de mis colegas resultaron gravemente heridos por el ejército israelí mientras informaban; sólo ayer, creo que los israelíes mataron a cuatro o cinco periodistas. Si observamos las estadísticas de quiénes han sido asesinados, podríamos llegar a la conclusión de que hay una política sistemática de atacar a los periodistas porque existe la necesidad, por parte de Israel, de silenciar lo que está sucediendo. Siento que Gaza es una de esas zonas de conflicto recientes que rompen con todas nuestras expectativas sobre cómo debe cubrirse una zona de conflicto y cómo pueden trabajar los periodistas.

Un análisis de Reporteros Sin Fronteras afirma que este conflicto rompió todos los récords de periodistas asesinados en los últimos tiempos.
Sí, es terrible, y todos conocemos a gente afectada. Nos despertamos cada mañana con un nudo en la garganta, preocupados por nuestros colegas en Gaza y por si sobrevivieron esta noche. Teníamos a un colega muy talentoso trabajando para Channel 4 News. Su primera llamada fue para mí y le dije: “Trabaja para nosotros, nosotros te cuidaremos”. Y al final logramos sacarlo de la zona mediante una operación muy, muy difícil. Ahora vive en Londres, pero el trabajo que hizo al principio del conflicto fue visto por millones de personas. No creo que los premios sean realmente importantes a escala personal, sino una manera de valorar cómo juzga la gente el trabajo que ve en televisión. Ganó un Emmy, un bafta y muchos premios en el Reino Unido y en Estados Unidos. Pero creo que eso es sólo una muestra de la habilidad de algunos periodistas en Gaza, y parece haber un programa sistemático para impedirles hablar.

Yousef Hammash, periodista palestino, huyó junto son su familia desde el norte, en el campo de refugiados de Jabalia, donde se crio, hasta el paso fronterizo de Rafah, en el sur. Ahora vive en Londres.

Al cubrir estos conflictos, ¿cómo es trabajar en un medio público de televisión?
El canal es de propiedad pública, pero no pertenece al gobierno. Channel 4 News tiene un equipo muy pequeño. He trabajado mucho en canales de noticias las 24 horas: debes tener algo en la televisión cada hora, y ésa no es la mejor manera de difundir información. Creo que si sólo tienes una hora al día en tu programa para difundir, puedes disponer de más tiempo y más libertad para crear algo que realmente explique lo que está pasando. Intentamos hacer piezas más largas, de 11 o 12 minutos, sobre una historia específica; la mayoría de las veces son de cinco a seis minutos. Eso te permite profundizar un poco más en la historia, escuchar más a las personas que entrevistas, tener más imágenes y elaborar una pieza periodística que en verdad explique a la audiencia lo que sucede y por qué sucede, que es lo más importante.

¿No es más difícil ahora, cuando mucha gente huye de las noticias y de las historias largas, y busca videos cortos y formatos similares?
Bueno, también intentamos ofrecerles eso. Para nosotros, el principal objetivo es un programa de una hora cada noche. Pero si estoy en Ucrania con mi equipo y producimos una pieza de seis o siete minutos, la reeditamos, sin que pierda su significado, para un público que procesa la información de forma diferente. Podemos dividirla en dos o tres partes. Podemos pedirle al enviado en el terreno que haga una pieza diferente para que la gente joven, o quienes están en el autobús camino al trabajo, puedan mirarla durante 30 segundos y, con suerte, entender algo. Es frustrante que, aunque pasemos tres o cuatro días produciendo un programa de televisión, luego las piezas se reduzcan a un clip de 40 segundos. Pero si alguien lo ve y le lleva a otra cosa, creo que estamos haciendo bien nuestro trabajo. A muchos colegas les parece frustrante que, aparentemente, el periodismo que hacemos se menoscaba, pero lo que en realidad sucede es que se destila para una audiencia diferente. Con suerte, esa audiencia se engancha y luego intenta averiguar más.

Es algo que los periodistas ya hacían antes, en realidad.
Sí, pero ahora está mucho más extendido porque hay muchos medios diferentes. Nuestras piezas aparecen en TikTok, y para mí es un poco confuso, no es la forma en que consumo noticias, pero puedo ver que mis hijos, que tienen 12 y 15 años, lo hacen de esa manera. Creo que tenemos la responsabilidad de informarles de forma interesante lo que sucede en el mundo. De otro modo, la gente se desconecta; prefiero que vean algo que dure medio minuto porque comienzan a hacer preguntas, a interesarse por los personajes sobre los que informamos, y piensan: “Bueno, la próxima vez lo veré”. Creo que todos sabemos que no podemos escapar de esto. Tenemos que entender que la mayoría de la gente ya no se sienta a las siete de la tarde a ver las noticias en la televisión. Necesitamos encontrar diferentes maneras de hacer que esas historias sean accesibles.

Quizás el problema que enfrenta el periodismo no son los formatos, sino la atención de la gente y la forma en que permiten que otros puedan explicarles lo que está pasando.
El formato sí puede ser un problema, ya que la gente sí está interesada en noticias extensas. Es decir, verán en YouTube lo que grabamos en Ucrania, Siria o Israel. Creo que el principal problema es que necesitas proporcionar a la gente una fuente de información confiable. A menudo miro a mis hijos mientras ven sus teléfonos y constantemente tengo que decirles: “Eso no es cierto. ¿Quién les está diciendo esto? ¿Por qué les dicen esto?”. Lo que tratamos de hacer en Channel 4, y sé que otras emisoras también lo hacen, es crear un entorno en línea para que la gente confíe y, por lo tanto, vea algo publicado por Channel 4 en el programa de televisión, o en TikTok, o en Instagram, y sepa que puede confiar en que esa información es lo más apegada posible a la realidad.

Fotograma del reportaje “This is Gaza”. Las imágenes para Canal 4 fueron grabadas por Yousef Hammash y su equipo entre octubre de 2023 y abril de 2024.

Aunque muchos periodistas tienen la esperanza de que superemos este momento, quizás afrontamos muchos obstáculos, como convivir con personas con poder que capturan la atención de la gente o bloquean el acceso a información que no les conviene.
Por supuesto, es un gran desafío para todos. En Estados Unidos eso es particularmente problemático porque hay toda una narrativa de que los medios son el enemigo de la gente. La gente tiene muchas exigencias y se centra en lo que le llega primero, porque le resulta más fácil consumirlo que buscar algo que quizá cuestione sus ideas. Existe un sesgo de confirmación. Estás en una cámara de eco y no escuchas los puntos de vista de diferentes personas. Ese tipo de estrangulamiento de la libre expresión por vías electrónicas está causando problemas, en especial con respecto a la gente joven y a la que no tiene los recursos, el tiempo y la disposición de buscar ideas e historias que desafíen su propia visión del mundo.

La mayoría de la gente no tiene un periodista en casa que pueda ayudarles a cuestionar lo que ven y escuchan.
Es cierto. Están acostumbrados a confiar en lo que ven en televisión. Probablemente, en el Reino Unido puedan confiar porque existen normas gubernamentales que verifican lo que sucede. Y, aun así, muchas cosas se nos escapan. Pero la gente piensa que, cuando ve algo en su teléfono, es verdad. Tenemos un gran problema en este momento en el Reino Unido sobre la información que rodea a la migración y la gente que viene a solicitar asilo; hay mucho descontento, que es avivado por políticos y alimentado por la desinformación, y luego eso conduce a la violencia. Así que tenemos una gran responsabilidad: asegurarnos de que todo lo que transmitimos cumpla con estándares de veracidad y pueda ser verificado.

Has repetido varias veces la palabra “responsabilidad” al referirte al trabajo de los periodistas.
Tenemos una gran responsabilidad y no siempre es fácil asumirla. A veces es fácil: puedes quedarte en un hotel que sale en la televisión en Tel Aviv, sentarte en la playa y tomarte un coctel, pero sabes que a 100 kilómetros al sur de donde estás hay una guerra terrible; así que tienes la responsabilidad de preguntarle a la gente sobre esto, y encararla para saber cómo funcionan las cosas. Es parte de nuestro trabajo desafiar a las personas y generar incomodidad. Porque la verdad, los hechos y la información también forman parte de ese conflicto, y se utilizan, estratégicamente, como armas y tácticas militares. Así que tenemos la responsabilidad de denunciarlo y de plantear preguntas difíciles a la gente, en ambos lados de cualquier conflicto. Tanto los ucranianos como los rusos intentan controlar la información. Si a los ucranianos les va mal en una zona específica de la zona de conflicto, puedes entender por qué no quieren que se informe al respecto, pero eso no nos impide preguntarles. Si haces bien tu trabajo, probablemente irrites a ambas partes, diría yo.

El equipo de Channel 4 en la entrega de los Premios BAFTA de Televisión 2024, en el Royal Festival Hall de Londres, el 12 de mayo de 2024. Foto: Kate Green / Bafta.

¿Qué le dirías a un estudiante que está cursando una licenciatura en periodismo? Es posible que en este momento no haya un solo lugar del mundo en donde pueda trabajar con comodidad.
Yo espero que quienes estudian periodismo disfruten de esa incomodidad. Tienes que ir y estar ahí; si no te sientes incómodo, no estás haciendo bien tu trabajo. Y sé que en México puede ser muy, muy difícil. No estoy sugiriendo estrategias para cubrir historias aquí, pero creo que tienes que ir; quizá no siempre tengas que ir a verlo por ti mismo, pero tienes que cuestionar y armarte con la mayor cantidad de información posible. A veces eso significa ir a esos lugares, y otras veces significa investigar y usar tecnologías modernas. Por ejemplo, la semana pasada publicamos unas fotografías aéreas de Gaza. Quienes han estado allí podrán reconocer lugares que ahora están prácticamente arrasados; parecía como si un incendio forestal hubiera destruido barrios enteros. Hay una forma de contar esa historia sin estar en Gaza: puedes encontrar fotografías de antes y de ahora para compararlas y ver cómo era este barrio y cómo es ahora que fue destruido.

Así que no necesariamente le diría a un estudiante que se suba a un avión y vaya a verlo por sí mismo. Y no es necesario empezar cubriendo guerras. Como todos los periodistas que hacen bien su trabajo, puedes encontrar una historia en los lugares más insólitos; no es necesario ponerse en peligro físico para hacerlo. Y descubres que, bueno, existe todo este mito sobre ser periodista de conflictos o de guerra: no puedes hacer eso todo el tiempo; lo que cuentas son historias. Como periodista o estudiante, estoy seguro de que podrías salir a las calles de Guadalajara y encontrar historias fascinantes que nadie conoce. El conflicto se ve muy “atractivo” en televisión; todo el mundo piensa: “¡Qué valiente eres por hacer esto!”. Pero hay algo de egocentrismo entre quienes piensan así, pues luego descubres que los héroes de estas historias son las personas que no pueden salir de la zona sobre la cual estás informando; mientras que si yo estoy en Ucrania, puedo llamar a mi editor y decirle: “Me regreso a casa, ya no quiero estar aquí”.

En Gaza es casi imposible que los israelíes permitan que alguien salga, aunque dicen que las personas pueden ir a Egipto o que se pueden marchar. Y es igual en otros lugares. Es decir, si vas a los suburbios de Beirut, donde los israelíes bombardearon en septiembre y octubre del año pasado, después del ataque con pagers nadie sale de ahí. No se puede. Así que siento que es un poco autocomplaciente pensar: “Soy reportero de guerra y soy muy valiente”. Creo que quienes mejor hacen ese trabajo, probablemente no se consideran periodistas de guerra; son simplemente periodistas que a veces se encuentran en zonas de guerra.

¿Qué historia te gustaría contar durante sobre este tipo de lugares?
Me encantaría ir a Gaza porque hay millones de historias allí. Es decir: durante dos años, ningún periodista extranjero ha podido informar de forma independiente desde Gaza; los israelíes dicen que no dejan entrar a nadie, porque es muy peligroso. Bueno, hay muchas personas que estarían más que felices de arriesgarse, porque sienten que es esencial hacerlo. Ése es el lugar donde creo que quiere estar la mayoría de los periodistas, porque hay historias que contar, crímenes que reportar. El mundo quiere saber qué está pasando ahí y no tiene forma de enterarse.

Robert en la entrada de la Ciudad Vieja, en Jerusalén, en 2024. Foto: Cortesía de Robert Hodge.

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