Cuatro poemas de Ruby Myers
Jorge Esquinca – Edición 513

La poeta se sumerge en la intimidad de sus vivencias y vuelve con un pequeño y precioso tesoro. La escuchamos como a una amiga lejana, a quien hace mucho que no vemos y, sin embargo, reconocemos de inmediato
Oficios
Tengo diversos oficios
aunque ninguno realmente meritorio:
dama de compañía,
a veces poeta o amante.
He ensayado a ser
Celestina, Estatua de la Libertad,
Espíritu Santo o bruja
en las noches de relámpagos.
A veces me gustaría ser
como una manzana,
sin más complicaciones,
o un árbol para cumplir con todos.
Pero en ninguno he alcanzado la maestría.
Ni siquiera he logrado
inventar un pecado nuevo
que me dé credenciales de artesana.
Un recuerdo
Un recuerdo atraviesa la noche,
va y viene de las manos a la memoria,
de mis latidos a la mancha en la cortina.
Gira entre la huida y las lágrimas,
desafía mis ojos, la sed, el agua,
llena el vacío por un momento
como una moribunda flor sobre la mesa.
Entra y sale de la conciencia
como silueta formada
de las minucias de ayer.
Da envidia su levedad, lo sabe todo:
hasta el lugar del silencio y la cobardía.
El sol ha dejado de sonreír en mis cuadernos.
Lluvia
Un libro abierto sobre los muslos.
Afuera, las primeras gotas caen sobre el polvo.
Me invade el íntimo olor de la lluvia:
llueve en los huesos,
en el silencio de los pájaros,
en los rincones de la memoria.
El cristal de la ventana se convierte
en un lienzo de erráticos trazos,
una copia ilegible de los sueños.
Algo en el ritmo de la lluvia
dice que va a cesar,
que ya está completa.
El libro cae al piso y se cierra.
Un caballo
Llorar por lo perdido es perder dos veces
y no quisiera multiplicar el extravío.
El tiempo de los milagros se fue
y me dejó un caballo en lugar de corazón.
Siento su saliva gruesa, amarga,
acaricio su cabeza, le cuento que no estás
y se desboca, luego frena en seco,
se para en dos patas y relincha.
Paso la mano por su crin,
busco hacerlo entrar en razón:
Aguanta —le digo— todavía nos falta un rato.
* * *
Una honda nostalgia alienta en estos poemas de Ruby Myers. Tienen, entre otras virtudes, el tono justo, la autenticidad de una expresión que no necesita recurrir a ninguna clase de artificio. Por el contrario, la poeta se sumerge en la intimidad de sus vivencias —donde “llueve hasta en los huesos”— y vuelve de ellas con un pequeño y precioso tesoro. La escuchamos entonces como a una amiga lejana, a quien hace mucho que no vemos y, sin embargo, reconocemos de inmediato. La escuchamos hablar en voz baja, sin aspavientos, como a una confidente que se sirve de las indispensables palabras y con ellas nos invita a participar del mundo que dispone ante nosotros. Sabemos que, a veces, le gustaría ser como una manzana y que dentro del pecho alberga un caballo en el lugar del corazón. Todo ello dicho con la naturalidad de quien sabe hablarnos al oído. Hay más, por supuesto, en su libro: Pero lo recuerdo como si fuera cierto, publicado por Medusa Editores en 2023, con la sabia dirección del poeta Édgar Trevizo. Una editorial independiente que desde Chihuahua se ha distinguido por la conformación de un catálogo riguroso y por la belleza formal de sus libros. Ruby Myers, “chihuahuense de cepa”, como ella se describe, ha publicado también Entre café y jazmines (2016) y Calendario para las golondrinas (2019). Aquí el sitio: medusaeditores.com