Refrescar la ciudad y celebrar la existencia del agua

Refrescar la ciudad y celebrar la existencia del agua

– Edición 515

Javier Dueñas Estrada, es arquitecto egresado del ITESO y fundador del despacho JDEstudio. Foto: Zyan André.

El ensayo arquitectónico de JDEstudio, liderado por Javier Dueñas, contempla un nuevo espacio público para recuperar los significados rituales y de regeneración que conlleva tomar un baño, y busca detonar reflexiones en torno a la relación de las personas con el agua y la ciudad

Luego de un día largo, tomar un baño significa detenerse para renovar energías o relajarse. Ese momento es como un rito de paso, una transición de un estado a otro, que no sólo trae sensaciones físicas, sino que también tiene significados históricos de espiritualidad y socialización. Desde las primeras ciudades Estado en Mesopotamia y hasta el Renacimiento en Europa, al acto de bañarse se le atribuyeron propiedades curativas, purificadoras y propiciadoras de prosperidad, y se le dieron usos ceremoniales y de celebración, entre otros. 

Esa relación es lo que Javier Dueñas Estrada, arquitecto egresado del ITESO, quiere fomentar en la ciudad. Junto con el equipo de su despacho, JDEstudio, ha imaginado un nuevo espacio público que funciona simultáneamente como jardín pluvial, un regulador microclimático y un nodo de lazos comunitarios. La intención es reproducir el momento de transición del baño —de la relajación a la socialización— y procurar una experiencia pedagógica acerca de nuestra relación con el agua.

El proyecto se llama Un baño para la ciudad. Es peculiar porque nació como un ejercicio conceptual, luego se transformó en un ensayo arquitectónico plasmado en un libro publicado en 2026. Sin embargo, su esencia permanece fiel a la metodología de JDEstudio: la obra se concibe como un acto de escucha. En esta ocasión, la arquitectura escucha la crisis hídrica a la que se enfrentan el mundo, a la vez que atiende el deterioro de espacios públicos en Guadalajara que generan arraigo entre las personas. “¿Cómo es que un baño puede seguir usando el agua como lo hacía hace cien años, si ese recurso ya no es tan abundante como lo era?”, se pregunta el arquitecto.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, 36 por ciento de la población en todo el planeta vive en zonas sometidas a estrés hídrico. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) ha reportado que hay al menos 150 colonias que no están conectadas a su red de suministro. A eso se suman otras crisis relacionadas a la mala calidad del líquido, como la de los primeros meses de 2026. Entre febrero y marzo de este año, el SIAPA recibió reportes de al menos 176 colonias que recibían agua turbia y con mal olor.

Guadalajara es una muestra excelente de que las obras de ingeniería son necesarias para enfrentar los problemas relacionados con el agua, pero Javier asegura que también urge trabajar en la relación entre las personas, el agua y la ciudad.

Tres formas de regeneración

El problema es que, hasta ahora, las soluciones para atender cada una de esas aristas avanzan de manera aislada. Por un lado, se construyen monumentos para celebrar aquello que es deseable entre los grupos sociales; por otro, se crean espacios para que las personas convivan y desarrollen vínculos con el territorio; finalmente, están las grandes obras de infraestructura pública para dotar de servicios básicos a las comunidades. ¿Qué pasaría si todo eso se uniera en un mismo espacio? “Este proyecto lo que busca es, en un solo movimiento, convertir infraestructura [para suministrar agua] en cultura y espacio simbólico”, dice Javier Dueñas.

Esa unión condensa la premisa de Un baño para la ciudad en tres regeneraciones. La primera es simbólica, para recuperar los significados rituales del baño. La segunda es una regeneración social por medio de un espacio público capaz de articular dinámicas urbanas activas y flexibles. Y la tercera es una regeneración ecológica que se presenta en forma de una microplanta urbana, capaz de revelar el ciclo y los procesos invisibles del agua: su movimiento, su disponibilidad y su fragilidad.

“Proponemos un dispositivo tecnológico de captación, tratamiento, reciclaje e infiltración de aguas para entornos urbanos, con el propósito del aprovechamiento responsable de este recurso en su contexto inmediato y su reincorporación a los procesos naturales”, dice el libro ensayo liderado por Javier.

Todos estos ideales están condensados en una proyección arquitectónica que se organiza alrededor de un estanque circular y un espejo de agua, ambos a nivel de suelo para la actividad lúdica, contemplativa y de esparcimiento. En su contorno hay pequeños volúmenes cilíndricos que contienen baños arquetípicos. Y, finalmente, sobre todo ello, hay un anillo elevado que recolecta y conduce el agua de lluvia.

Pero, en realidad, la motivación de Un baño para la ciudad no era dar una resolución específica con planos arquitectónicos, diseños estructurales y detalles constructivos, sino detonar una conversación mediante una revisión histórica y contextual.

La puerta a la exploración

Al preguntarle por la concepción de su ensayo, Javier empieza por explicar las múltiples ventanas de interés que la arquitectura le ha abierto. Eso se hace presente en la trayectoria multifacética que lo ha llevado a exponer pinturas, esculturas y fotografías en distintos lugares del mundo, y a ganar la IX Bienal Internacional de Fotografía del Centro de la Imagen de Ciudad de México.

La investigación y la exploración filosófica son otros de esos impulsos suyos que, en su efervescencia, lo llevaron a fundar jdEstudio en 2022, junto con Jaime de Obeso, también arquitecto egresado del ITESO. Ahí Javier encontró un espacio para germinar las semillas de sus ejercicios conceptuales.

“Durante muchos años lo intenté y no lo lograba porque no tenía un propósito, ni equipo ni recursos destinados para eso. […] Los proyectos en los que decides indagar al final van a transformarse en algo práctico, pero también deben tener la capacidad de transformar nuestra manera de pensar sobre lo que hacemos, y no quedarnos estacionados en lo que ya funciona”, dice el arquitecto, quien también cursó el diplomado en Diseño para la Vivienda Sustentable en el ITESO y una Maestría en Diseño Arquitectónico en la Universidad de Sydney.

Poco después de iniciar su estudio de arquitectura, un colega le cedió el encargo de desarrollar el concepto de un baño del futuro. “Aquí está la puerta”, pensó Javier. Entregó el material que la compañía solicitante requería y continuó su investigación por dos años más. Así llegó a la propuesta en la que intenta entender y reformular la relación de las personas con el agua.

Las imágenes que visten Un baño para la ciudad conforman otra de las particularidades del proyecto. Entre los capítulos y en una parte de la propuesta creativa hay postales de paisajes acuáticos oníricos, de superficies tersas, bañadas de luz en perfecto equilibrio y con siluetas humanas que desdibujan la identidad de los cuerpos. Son imágenes creadas con inteligencia artificial generativa.

Recurrieron a esa metodología como una “exploración”, dice Javier, que les permitiría empaparse de la historia y la evolución del baño antes de cualquier intento de dibujo o solución arquitectónica. Los prompts de las imágenes generadas surgieron de los conceptos desarrollados en la investigación: “Una plaza pública. Estanque circular. Baños cilíndricos. Jardín silvestre. Piscina en forma de anillo en la parte superior” y “Piscina enorme y circular de hormigón con textura arenosa en una plaza pública rodeada de un jardín silvestre”, son algunos ejemplos de las instrucciones.

Al final, con alrededor de 4 mil imágenes resultantes, Javier y su equipo confirmaron que la inteligencia artificial es como un lápiz. “Uno muy poderoso. Yo empecé dibujando con lápiz, con estilógrafo, después apareció internet, AutoCAD y Revit. Ahora están estas plataformas (de inteligencia artifical), que para mí son como un ingrediente más de tu caja de herramientas”, agregó.

La habilidad de construir el futuro

La publicación, por cuenta de JDEstudio, de Un baño para la ciudad representó para Javier el cierre de un ciclo. Explica que es una manera de poner el recurso sobre la mesa para descubrir lo qué puede detonar. Confiesa que, si alguien le pidiera llevar la propuesta a la realidad, no estaría completamente seguro de cuál sería la mejor manera de hacerlo, pero sí tiene claro que es posible. Aunque empezó el desarrollo con la visión de un escenario utópico, se dio cuenta de que, al menos en la viabilidad constructiva, nada impediría edificarlo.

Si hay algo aún más importante, es que se dio cuenta de que ejercicios como este convierten el futuro en presente al conceptualizarlo en ideas concretas. Al final, esa es la esencia de cualquier proyecto arquitectónico, incluso de los más elementales: articular la visión de lo que vendrá en el espacio construido.

“Si nos preguntan a dónde nos llevó todo esto, diría que nos llevó a preguntarnos, como sociedad, ¿qué es lo que debemos celebrar en la vida? ¿Qué monumentos debemos construir para celebrar esas cosas de la vida? Esos monumentos deben resolver cuestiones de infraestructura, temas simbólicos y pedagógicos que nos ayuden a entender el mundo en el que estamos”, concluye Javier. Ante una realidad en crisis, cuando el tiempo se agota atendiendo urgencias, es alentador que aún haya personas que se dedican a ponerles pies y cabeza a las visiones futuras en torno a los mejores lugares que podemos habitar. Sobre todo cuando se trata de proyectos que no solamente son funcionales, sino que también invitan a disfrutar, aprender y convivir con los demás.

1 comentario

  1. Nos invita a reflexionar sobre la forma en que las ciudades pueden replantear su relación con el agua. Más allá de verla únicamente como un recurso para el consumo, propone entenderla como un elemento que también tiene un valor social, cultural y ambiental. La idea de crear espacios públicos que capten, reciclen y hagan visible el ciclo del agua resulta innovadora, ya que combina infraestructura, sostenibilidad y convivencia ciudadana.

    Uno de los aspectos más interesantes es que el proyecto plantea que la arquitectura puede contribuir a enfrentar la crisis hídrica no solo mediante soluciones técnicas, sino también promoviendo un cambio en la conciencia de las personas. En un contexto como el de Guadalajara, donde recientemente se han presentado problemas relacionados con la calidad y disponibilidad del agua, este tipo de propuestas adquiere una gran relevancia.

    Además, el artículo muestra cómo la creatividad y el uso de nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, pueden fortalecer los procesos de diseño e investigación sin sustituir el trabajo y la visión de los profesionales. En conjunto, el texto transmite un mensaje esperanzador: enfrentar los desafíos ambientales requiere tanto innovación tecnológica como una transformación cultural que valore y proteja uno de los recursos más importantes para la vida.

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MAGIS, año LXII, No. 515, julio de 2026, es una publicación electrónica mensual editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A. C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. + 52 (33) 3669-3486. Editor responsable: José Israel Carranza Ramírez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-012310293000-203, ISSN: 2594-0872, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Édgar Velasco, 1 de julio de 2026.

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