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Changes

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Representación de Ignacio de Loyola durante su convalecencia
Representación de Ignacio de Loyola durante su convalecencia

Me da mucha flojera cambiarme de casa, pero ni modo, lo tengo que hacer. Me faltan sólo dos meses para finalizar mis estudios de Teología y aun así mi superior me ha pedido que empaque maletas, deje mi habitación y me cambie a la otra casa de formación que tenemos los jesuitas en el barrio contiguo.

Así son los cambios, que pueden ocurrir de dos maneras: o los elegimos o se nos imponen. Y en los dos casos está la posibilidad de un nuevo sentido de vida. A san Ignacio de Loyola se le impuso el cambio, cuando en la batalla de Pamplona una bala de cañón le rompió una pierna y lo dejó convaleciente. También se le impuso el cambio del gusto literario, cuando en esa convalecencia quería leer el Amadís de Gaula, pero tuvo que conformarse con la Vida de los Santos —algo así como querer Netflix pero terminar viendo YouTube—.

Esta imposición llevó al santo a vivir muchos cambios en su vida: a cambiar de nombre, de Íñigo López a Ignacio de Loyola; a cambiar de hábitos, de cortés caballero a devoto mendigo; a cambiar de ideales, de conquistar el mundo a dejarse conquistar por Dios; de peregrino en Jerusalén a estable General de los jesuitas en Roma. Y ésta es la experiencia de quien se anima a transitar los caminos de la vida espiritual, como en los personajes bíblicos: Abraham, en su vejez, es llamado a dejar tierra y casa; Moisés, el pastor de rebaños, es llamado a ser guía de un pueblo. Y los tiempos actuales también muestran esos cambios, por ejemplo en Etty Hillesum, mujer que supo encontrar la experiencia del amor de Dios para sí y para los demás en pleno campo de concentración nazi; o en Dorothy Day, que pasa de un convencido ateísmo a la caridad cristiana y a la defensa de los derechos humanos laborales. Los cambios en la vida espiritual generalmente están asociados a un cambio de identidad y de misión.

San Ignacio, al que se le impuso el cambio en un inicio, elegirá ahora cambiar para servicio de Dios y los hermanos: “Que yo quiero y deseo y es mi determinación deliberada, sólo que sea vuestro mayor servicio y alabanza”, dice en los Ejercicios Espirituales. Pero ¿cambiar para qué o hacia dónde? La pandemia nos impuso un cambio y nosotros elegimos hacia dónde cambiar con los recursos que tenemos a nuestro alcance. Una enseñanza básica de esta pandemia es reconocer que la elección que hagamos debe contemplar el bienestar de los demás, porque el que yo viva a salvo implica que también viva a salvo el otro. Algo así como pasar de una solidaridad obligada a una solidaridad querida: ¿qué es lo mejor para todos?

Mientras empaco mis cosas escucho “Changes”, de 2Pac Shakur, y encuentro sentido en lo que dice: “I got love for my brother, but we can never go nowhere unless we share with each other. We gotta start makin’ changes, learn to see me as a brother instead of two distant strangers. And that´s how it’s supposed to be. How can the Devil take a brother if he’s close to me?”.

Y ya me apuro a hacer mi cambio, que el nuevo inquilino de esta habitación está afuera, esperando.

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