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¿Se puede vivir sin dinero?

El dinero hace un tiempo que dejó de ser real, como pueden ser reales unos costales de grano o unas cabezas de ganado: se ha convertido en una abstracción tan sofisticada y llena de reglas que su sistema ha comenzado a comerse a sí mismo.

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El dinero es producto de la abundancia y no viceversa. Sabemos que en el neolítico los grupos humanos pasaron de la recolección a la agricultura, a tener más comida de la mínima indispensable, y de ahí a la producción de cosas menos necesarias: vasijas, herramientas, ropa, figurillas, dibujos, instrumentos musicales... Entonces, ¿cómo llegamos al Fobaproa, a la debacle hipotecaria de Estados Unidos, al euro griego, al lavado de dinero y a ese 99 por ciento que no es Wall Street?

El dinero hace un tiempo que dejó de ser real, como pueden ser reales unos costales de grano o unas cabezas de ganado: se ha convertido en una abstracción tan sofisticada y llena de reglas que su sistema ha comenzado a comerse a sí mismo. De entre este lodazal de cuellos blancos y conversión de divisas, algunas personas y organizaciones tratan de zafarse del sistema del papel moneda y demostrar que se puede vivir sin dinero.

Heidemarie Schwermer, una mujer alemana de 70 años que ha vivido sin dinero desde hace 17, es la protagonista de un documental (Vivir sin dinero) y la autora de un libro (Mi vida sin dinero) sobre su experiencia intercambiando trabajo directamente por alojamiento, comida, vestido, transporte y cualquier cosa que necesite.

Uno de los grandes inconvenientes del trueque es la improbabilidad de que se encuentren dos personas —con lo que a una y a otra sobra y falta, respectivamente—. Internet parece ser una solución perfecta para este problema, o así lo han creído portales como The Freecycle Network y Giftflow, cuyo propósito es crear una red de usuarios que ofrezcan artículos y servicios de manera gratuita a quien los necesite. Sin embargo, estos proyectos resultan poco eficientes en la práctica, por lo menos en México: los artículos que se ofrecen son en realidad pocos, y la mayoría está tan lejos que las más beneficiadas serían las compañías de mensajería.

De hecho, en términos económicos, el correo es el que gana en las transacciones de otro portal de dádivas, pero especializado en libros: BookMooch. En todo caso, el valor que se capitaliza en esta comunidad no es el monetario, sino la invaluable experiencia de leer un libro, pero regulada mediante un sistema de puntos que registran y exigen que un usuario dé para que reciba. Porque otro problema del trueque es que entre dos bienes es difícil establecer una escala que los equipare y equilibre en la transacción. Sin un parámetro convencional, el intercambio se basaría en la buena fe, precisamente la misma buena fe en la que reposa la sustancia del dinero actual (fiduciario). Así que se puede vivir sin dinero, como lo demuestra Schwermer, pero, a fin de cuentas, ésa no es la cuestión. m

En la web

:: Living Without Money, documental sobre la vida de Heidemarie Schwermer.

:: Historias de individuos que viven sin dinero.

:: BookMooch, red de intercambio de libros.

:: Couchsurfing, plataforma colectiva para viajar sin pagar alojamiento.

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