“Hacer visible lo invisible”: la praxis feminista de Marina Vargas
Daleysi Moya – Edición 510

Es difícil encontrar una única definición que alcance a compendiar el amplio alcance del trabajo de Marina Vargas. La suya es una obra transdisciplinar que se materializa desde diversos soportes y lenguajes artísticos
A pesar de estar atravesado por múltiples referencias, universos culturales, disciplinas creativas, sistemas simbólicos y mitologías, el centro del quehacer artístico de Marina Vargas (Granada, 1980) lo ocupa la figura de la mujer. La mujer entendida, no ya como objeto representacional, sino como agente de contestación de las estructuras y relaciones patriarcales que configuran nuestra cultura. En este sentido, podemos aseverar que se trata de una obra esencialmente feminista, interesada en las epistemologías femeninas, en la visibilización de las mujeres silenciadas por la historia, la religión, el arte, y comprometida con resituar sus voces en la conversación política contemporánea.
El activismo feminista de Vargas va de la mano de una fuerte espiritualidad que se vehicula desde disímiles praxis religiosas. Muchas de sus piezas se nutren de la iconografía y el simbolismo católicos, mientras otras conectan con los sistemas de adivinación del Tarot europeo o del Ifá afrocubano. Estas apelaciones al misticismo y la espiritualidad tienen que ver con una búsqueda de la revelación en tanto acto de conexión con lo invisible. O, para ponerlo en otros términos, con aquello que la racionalidad moderna descarta por inverificable. Ahí, encuentra un potencial que la devuelve a eso que se denomina “lo divino femenino”, un concepto ligado a los saberes femeninos ancestrales, la ética de los cuidados y la interacción holística con la naturaleza.

Las distintas versiones que ha realizado desde 2013 de La Piedad invertida o la Madre muerta son un buen ejemplo de este tipo de aproximación en la que confluyen religiosidad, feminismo y desmontaje crítico de la tradición. Basadas en la icónica Pietá de Miguel Ángel, las obras subvierten los roles de la dramaturgia convencional: en esta variación es el hijo quien sostiene el cuerpo de la madre muerta. Al operar este desplazamiento, el entramado semiótico de la escena se recodifica y nuevos sentidos comienzan a activarse. Porque ahora la madre está en el centro y ello le otorga un protagonismo que la historia le ha negado con sistematicidad. Así visto, se trata de una propuesta revisionista que promueve lecturas en clave feminista de las narrativas religiosas.
Otra de las constantes que caracterizan el trabajo de Vargas es una enraizada autorreferencialidad creativa. Esto puede trazarse no sólo en las investigaciones en las que se involucra, sino en el tipo de relacionalidad establecida entre su quehacer artístico y su labor como activista. Refiriéndose a esta cuestión, ha comentado: “Mi obra tiene un fuerte contenido biográfico. No puedo separar mi vida e identidad de mi obra. Mi posicionamiento está en ambos lados y la obra es una consecuencia de ello”.1

Quizá su pieza más representativa en esta dirección sea Intra-Venus (2021). Tras su diagnóstico de cáncer de mama en 2019, y de haber transitado un complejo año de tratamiento, Vargas decidió convertir su proceso vital en una profunda indagación en torno a las variadas implicaciones de esta enfermedad en las mujeres, la violencia inherente a la retórica social que la acompaña y la necesidad de romper con los cánones que norman los cuerpos femeninos en el imaginario colectivo del presente. Para ello, se hizo escanear al poco tiempo de su mastectomía y utilizó la imagen resultante como base para una escultura tremenda, poderosísima, en mármol de Carrara. En el momento del escaneo, Vargas levantó su brazo y cerró su puño en señal de reivindicación. El resultado es una obra que se apropia de los códigos de la escultura clásica con vistas a resignificarlos y cuestionar las nociones de belleza, heroísmo, conmemoración e historia que la misma habría asentado en el pensamiento occidental. La propia Vargas ha definido esta pieza como el proceso de transformar la herida en bandera.
Es difícil encontrar una única definición que alcance a compendiar el amplio alcance del trabajo de Marina Vargas. La suya es una obra transdisciplinar que se materializa desde diversos soportes y lenguajes artísticos (pintura, escultura, instalación, fotografía, dibujo, etcétera), y que intenta generar virajes perceptivos a partir del estudio minucioso de la tradición, los grandes relatos históricos y las convenciones que determinan nuestras formas de ver y entender lo real. Esto es, hacer visible lo invisible. Lo que sí queda claro, una vez explorada su obra, es esa voluntad manifiesta por inscribir sus investigaciones en el marco de las epistemologías feministas y del activismo en favor de las mujeres.

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1. Marina Vargas, “Hablamos con la artista Marina Vargas”, entrevista por Beatriz Fabián, The Sibarist, Octubre 27, 2025.
Para saber más
:: Entrevista: “Marina Vargas: ‘La artista Hannah Wilke ha sido una gran compañera durante mi enfermedad’“ en El País.
:: Sitio web de Marina Vargas.
:: Marina Vargas en Instagram.
