El mundo invisible de los materiales

El mundo invisible de los materiales

– Edición 510

Fotos: Zyan André

Desde la investigación y la evaluación hasta la práctica en comunidades y proyectos reales, la Materioteca del ITESO se configura como un laboratorio vivo que invita a repensar la manera en que diseñamos, elegimos y nos relacionamos con los materiales

En los últimos años, la conciencia ambiental colectiva se ha visto distorsionada por el greenwashing: estrategia de marketing para que productos y marcas parezcan más ecológicos de lo que son. Sin embargo, más allá de las tendencias que ponen cepillos de bambú o popotes de papel a nuestro alcance, también hemos empezado a cuestionar nuestra relación con los materiales. Surge entonces una pregunta incómoda: ¿es suficiente con escoger “lo natural” para que algo sea sostenible, o hay que mirar también los costos sociales de optar por unos materiales u otros?

La Materioteca del ITESO se plantea este tipo de reflexiones. Aquí se estudian los materiales de forma integral, considerando su ciclo de vida completo y fomentando su uso consciente. Se trata de uno de los Proyectos de Aplicación Profesional (PAP) más destacados de la Universidad, que fue galardonado en 2023 con el Premio Pedro Arrupe por su relevancia y su alto impacto social.

Investigar, evaluar, desarrollar y difundir

Una materioteca es una biblioteca de materiales. Actualmente, el ITESO tiene registro de 16 distribuidas en todo el mundo y sólo tres de ellas están en México; gracias al trabajo de estudiantes y profesores, una de las más completas es la que se encuentra en el segundo piso de la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ, en el ITESO.

Lo fascinante de esas colecciones es que cada una tiene un enfoque particular: algunas exploran la tecnología y la innovación, mientras otras se centran en materiales artesanales o tradicionales. La Materioteca del ITESO se enfoca en entender que todos los materiales tienen una historia antes y después de que los usemos. En palabras de Jared Jiménez Rodríguez, cofundadora y directora del PAP Materioteca y Sustentabilidad, “la idea es vincular los materiales con una perspectiva social y ambiental situada en el territorio”.

La iniciativa nació hace más de una década, cuando Jared realizaba sus prácticas en Matrec, una materioteca italiana enfocada en materiales reciclados. A su regreso a México, comenzó a explorar iniciativas de ecodiseño en el ITESO, pero para la profesora, el primer paso era evidente: todo ecodiseño parte de los materiales y es esencial entenderlos de manera integral, no sólo cuantificar su impacto ambiental.

A partir de esta idea nació el pap en 2013, un laboratorio que hoy se sostiene como un proyecto vivo que cada semestre detecta sus necesidades y abre su —muy disputada— convocatoria. La primera carrera en integrarse fue Diseño, seguida por Ingeniería Ambiental, cuyos estudiantes aportan conocimientos clave en torno a la gestión del agua y otros desafíos en que se ve involucrado el uso de materiales. Con el tiempo, se sumaron alumnos de Ingeniería Civil, Arquitectura, Ingeniería en Ciencia de Datos, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Química, Comunicación y otras.

En este PAP, el trabajo cobra vida en cuatro ejes que se entrelazan: la investigación permite descubrir las propiedades de cada material y comprender su impacto y su potencial; la evaluación analiza sus ciclos de vida para encontrar formas de reducir la huella ambiental y social; el desarrollo impulsa la creación de nuevos materiales, mientras que la difusión acerca esta información a más personas e intenta fomentar el uso consciente y responsable.

Como fruto de estos procesos, la Materioteca cuenta hoy con tres acervos principales: el Acervo General, el Acervo ecomat —distintivo ambiental diseñado por el propio pap— y varias colecciones especiales, como la Colección Textil, la Colección de Materiales para la Construcción y la Colección de Materiales Circulares.

Gracias al distintivo socioambiental ecomat —único en México, ya que las certificaciones ambientales comunes en Europa son todavía escasas en Latinoamérica—, diversas organizaciones y empresas acuden al ITESO para evaluar sus materiales y comprender sus propiedades y sus efectos, a fin de obtener este distintivo.

Este pap también colabora con la asociación sin fines de lucro Entreamigos, de San Pancho, Nayarit, ofreciendo talleres para intercambiar conocimientos y convertir los residuos del turismo en nuevos materiales. Además, estudiantes como Marcelo Gil, hoy arquitecto en una firma destacada, han logrado escalar proyectos innovadores desde la Materioteca, como el de las láminas multicapa que pronto podrían emplearse en la construcción de techos.

Todo lo anterior demuestra que el aprendizaje que se obtiene en este PAP no se queda en el campus, sino que se pone en práctica y al servicio del mundo real.

Un distintivo socioambiental

Ecomat es un proyecto pionero en México para estudiar, evaluar y clasificar materiales según su impacto ambiental y social. Su enfoque técnico se basa en el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que considera todas las etapas del material: extracción, preproducción, producción, distribución, uso, mantenimiento y fin de vida, evaluando las emisiones de gases de efecto invernadero y la huella hídrica, entre varios otros factores.

El acervo de materiales evaluados que obtienen este distintivo ha venido creciendo, ya que empresas, organismos gubernamentales o cualquier persona pueden acercarse a la Materioteca para pedir una evaluación de su material y comprender mejor aquello con lo que trabajan. “Una vez nos pidieron ir a la Cámara Regional de la Industria del Hule y Látex del estado de Jalisco para asesorarlos, y otra vez fuimos a la Cámara de Comercio, a la división especializada en construcción. A partir de esas visitas obtuvimos cuatro o cinco materiales nuevos para evaluar”, recuerda Jared Jiménez.

Durante el proceso de evaluación, los alumnos aprenden a realizar el ACV de los materiales, mientras que las empresas obtienen un diagnóstico detallado: un ganar-ganar.

De residuos a recursos: la experiencia en San Pancho

La colaboración con Entreamigos surgió en el eje de investigación y desarrollo del pap, que en verano 2025 exploró un interés particular en materiales circulares (es decir, aquellos que se reutilizan o se reintegran a nuevos ciclos productivos), y economía circular, condebida como un modelo que prioriza la permanencia de los materiales en uso, la reducción del desperdicio y la regeneración de los sistemas productivos.

Consiste en buscar la transformación de residuos en recursos económicos y sociales en localidades como San Pancho, a fin de generar un beneficio integral para la comunidad. Jared Jiménez explica que “no se trataba sólo de crear un material o un producto, sino de diseñar un modelo completo de revalorización de residuos adaptado al contexto local”. La iniciativa encontró terreno fértil: la comunidad ya contaba con un centro de acopio, una ruta de recolección organizada, varias empresas involucradas y vecinos comprometidos, elementos clave para que el proyecto pudiera desarrollarse con éxito.

El PAP también apuesta por democratizar la información y hacerla accesible, consciente de que el lenguaje técnico puede alejar a quienes desean acercarse al mundo de los materiales. Por eso, además de explorar materiales circulares y experimentar con la inyección de plásticos a baja escala en San Pancho, ofreció un taller de suprarreciclaje —o upcycling— para las mujeres de la comunidad.

Raymundo Pérez, el primer estudiante de Diseño de Indumentaria y Moda en formar parte de la Materioteca, diseñó e impartió el taller, enseñando patronaje, corte y confección a partir de prendas usadas, transformándolas en productos de mayor valor. La experiencia resultó enriquecedora para todos: “Yo aprendía de ellas y ellas quizá también un poco de mí. Eso es lo valioso de este eje del PAP: trabajamos con la socialización de información y conocimientos”, afirma.

Cuando el material guía el diseño

Marcelo Gil aún estudiaba Ingeniería Civil cuando, en su clase de Prefabricados, conoció la Materioteca. “Me enamoré del proyecto. Buscaba opciones dentro de Arquitectura, pero ninguna me convencía; entonces recordé la Materioteca”, comparte. 

Se integró justo cuando el equipo redefinía sus prioridades: tras estudiar a fondo el material multicapa —como el usado en envases de leche—, ahora tocaba escalarlo. Con la colaboración del Laboratorio de Reciclaje Zapopan (Larz), pasaron de hacer compactaciones de 10 por 10 centímetros a láminas de gran tamaño, lo que abrió posibilidades para, en algún momento, construir techos para viviendas.

El avance se dio gracias a la experimentación constante: “Ya existía un material comercial hecho a partir de residuos de multicapa, pero nos dimos cuenta de que, para producirlo, se requiere mucha agua, porque el material debe despulparse. Ahí surgió nuestro primer reto: no queríamos generar un problema de agua para resolver uno de residuos. Por eso era necesario pensar de manera sistémica”, recuerda Jared.

El mayor reto de Marcelo fue cambiar su mentalidad como arquitecto por la del desarrollo de materiales. Reconoce que, “como arquitecto, piensas en productos: das por hecho cómo funcionan los materiales y sólo entregas tu diseño. Me costó mucho quitarme ese chip”. En el pap tuvo que aprender a mirar más allá del producto final.

En su primer semestre, Marcelo y el equipo lograron escalar las láminas de multicapa, documentando cada paso y presentándolo a expertos del pap Construcción con Tierra, quienes se entusiasmaron con la idea de usarlas como techos. Esto abrió un nuevo reto: no sólo se trata de diseñar el material, sino todo un sistema constructivo: decidir el tamaño de las piezas, cómo fijarlas, cómo evitar filtraciones y protegerlas del sol, etcétera.

“La meta es entender todas sus propiedades —térmicas, mecánicas, acústicas, de reflectancia— y cómo se comporta en distintos contextos, considerando también el impacto sobre el hábitat. Esto es diseñar, no únicamente para humanos, sino para todo el entorno en que el material se inserta”, concluye la profesora. Esto se logra diseñando con otra visión, a través de metodologías como la de Material Driving Design, en las que el material no sigue instrucciones: es este el que marca el camino. No le dices qué hacer, sino que es él quien te muestra lo que es posible.

Ni buenos ni malos materiales, sólo buenas o malas prácticas

En la Materioteca del ITESO, los materiales no se juzgan como buenos o malos: se estudian como parte de los sistemas que los producen, transforman y desechan. Cada material arrastra impactos que no siempre son visibles, y la sostenibilidad depende de cómo se usan, dónde se aplican y qué prácticas acompañan su ciclo de vida. La Materioteca funciona como una brújula, ofreciendo información técnica y contextual para tomar decisiones más conscientes.

El objetivo es democratizar el conocimiento y generar un puente entre quienes fabrican materiales y quienes los utilizan. A menudo, las decisiones se basan en modas, disponibilidad o estética, sin considerar efectos ambientales o sociales. “No todo lo que impacta es cuantificable”, puntualiza Jared. Aquí se analiza cada material de manera integral, reconociendo que lo que parece “natural” no siempre implica menor impacto, y que la sustentabilidad también involucra el modo en que afectamos a otros y cómo nos afecta lo que hacemos.

La Materioteca también mapea materiales creados a partir de residuos, con lo que fomenta prácticas circulares que reducen la extracción de recursos, minimizan desechos y facilitan la reincorporación de materiales al ciclo productivo. Este enfoque no impone juicios sobre qué es sostenible; más bien, permite que cada diseñador, investigador o empresa cuente con información clara, confiable y contextualizada que le permita utilizar los materiales que causen menor impacto para su proyecto particular.

El reto de la difusión

Uno de los grandes desafíos es acercar esta información a las industrias creativas: mientras los perfiles técnicos la valoran fácilmente, muchos diseñadores aún no perciben su importancia. Para cerrar esa brecha, Raymundo Pérez instrumentó la primera colección textil del acervo, que llenó un vacío que había en la carrera de Diseño de Indumentaria y Moda a la vez que sirvió de modelo para rediseñar el Acervo General y hacerlo más claro y accesible.

El reto no termina con la digitalización: organizar, actualizar y comunicar la información sigue siendo una labor constante. Tras más de dos años de trabajo en la página web (materioteca.iteso.mx), el objetivo es que el conocimiento llegue a todos los creativos que trabajan con materiales, desde despachos de arquitectura hasta equipos de escenografía. Mientras tanto, la metodología de evaluación de ecomat se actualiza para ofrecer criterios comprensibles que inspiren decisiones informadas.

Un laboratorio vivo para diseñar con propósito

La Materioteca, como una extensión de la Biblioteca, se ha consolidado como un espacio de experimentación, aprendizaje y consulta para estudiantes, creativos, empresas y demás organizaciones.

Para los alumnos, la experiencia es un ejercicio de aprendizaje profundo: entender los materiales más allá de su apariencia o su función, reconocer que no existen materiales buenos o malos, sino usos responsables o negligentes, y valorar la información como una herramienta esencial para tomar decisiones sostenibles.

Jared Jiménez destaca que la Materioteca funciona como un laboratorio vivo, donde los materiales son el centro, pero sirven como pretexto para cuestionar sistemas, procesos y prácticas, mediante la exploración de formas de creación que sean viables, deseables y factibles.

La Materioteca, al igual que su sitio web, es un espacio de libre acceso. Cada lunes y jueves, los alumnos del PAP están de guardia para orientar a quienes llegan con dudas o proyectos, y también se reciben visitas programadas. El material por sí solo no hace que un proyecto sea sustentable. Concluye Jared: “Si eliges uno que en teoría tiene menor impacto ambiental o social, pero necesitas usarlo diez veces más, entonces ya no es una buena decisión”. Pero, más allá de lo que es evidentemente cuantificable, los materiales son una oportunidad para repensar todo un sistema de creación: reconocer los daños que podemos causar y, sobre todo, actuar para gestionarlos. Así, cada elección informada en el diseño de un objeto se convierte en un paso hacia una forma de diseñar más integral y regenerativa.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MAGIS, año LXI, No. 510, febrero de 2026, es una publicación electrónica mensual editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A. C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. + 52 (33) 3669-3486. Editor responsable: José Israel Carranza Ramírez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-012310293000-203, ISSN: 2594-0872, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Édgar Velasco, 1 de febrero de 2026.

El contenido es responsabilidad de los autores. Se permite la reproducción previa autorización del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A. C. (ITESO).

Notice: This translation is automatically generated by Google.