El barrio-clavo de Shanghái

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El barrio-clavo de Shanghái

En un rincón de Shanghái, rodeado por un muro de cemento, se encuentra uno de los campos de escombros y basura más valiosos del mundo.

En teoría, el barrio Guangfuli es el sueño de un inversionista en bienes raíces: un terreno en medio de uno de los mercados inmobiliarios más costosos y de más rápido crecimiento que existen.

Pero la realidad se parece más a la pesadilla de un desarrollador inmobiliario, debido a los cientos de personas que viven ahí y que se han rehusado a abandonar sus casas destartaladas desde que, hace cerca de 16 años, las autoridades locales trataron de limpiar el terreno para levantar nuevas construcciones.

Esta situación pone de relieve un problema fundamental, y no resuelto, en el régimen de propiedad chino —que sólo a medias está liberalizado—: ¿a quién le pertenece la tierra?

Pese a que en los terrenos colindantes han florecido torres de condominios que cuestan millones de dólares, los residentes de Guangfuli viven de forma precaria. El barrio luce como si hubiera sido bombardeado. Los residentes cultivan verduras en cajas de espuma de poliestireno entre la basura. El invierno es gélido y el verano ardiente, pues muchas ventanas carecen de cristales y las paredes de las casas están agujereadas.

En muchas de las casas, los equipos de demolición han pintado con spray el ideograma chino que indica “derribar”; sin embargo, la pintura ha ido borrándose, así como se ha afirmado el desencuentro entre los residentes y los desarrolladores inmobiliarios.

Un antiguo residente del barrio, Luo Baocheng, vive con su hermano y su familia en un pequeño edificio de tres pisos que le dejó su madre.

Luo afirma que el propietario del terreno, Xinhu Zhongbao, se niega a pagar los 4.2 millones de yuanes (aproximadamente 600 mil dólares) que, según él, vale la propiedad.

“Me dijeron que no tengo un título de propiedad”, dice. “He vivido aquí 32 años, ¿eso significa o no que esta propiedad es mía?”.

Los agentes locales de bienes raíces indican que los precios promedio en el área alrededor de
Guangfuli están cercanos a los 12 mil yuanes por metro cuadrado (unos mil 750 dólares). Conforme los precios de las propiedades se incrementan —en el último año fue de 25 por ciento—, el conflicto en Guangfuli se ha intensificado.

Los residentes dicen que los desarrolladores les han ofrecido ‘intercambiar’ sus casas por nuevos apartamentos en el lejano distrito Jiading. Pero hay una trampa: tendrían que pagar.

Lou cuenta que a él le pidieron desembolsar 1.18 millones de yuanes (172 mil dólares) por dos apartamentos para él y su hermano. Él quería cuatro apartamentos, pero el precio le pareció inaceptable.

“¿Dónde vamos a encontrar 1.18 millones de yuanes? Estoy jubilado y mi hermano no tiene trabajo”.

La autoridad local, el gobierno del distrito Putuo, respondió a las preguntas enviadas por fax, diciendo que querían demoler el barrio y reubicar a los residentes para que pudieran tener una vida mejor.

El desarrollador, Xinhu Zhongbao, no atendió a las repetidas solicitudes de un comentario.

Como regla general, la riqueza de una persona en China se calcula por el efectivo del que dispone y por sus propiedades. Pero los bienes raíces en ese país descansan sobre una vaga definición de la propiedad, particularmente en lo que tiene que ver con las viejas casas otorgadas al pueblo a través de los colectivos de trabajadores, antes de que el mercado inmobiliario existiera como tal.

Cuando China instrumentó los derechos de propiedad, se permitió a esas personas continuar usando las casas en las que vivían, con la advertencia de que el gobierno podría reubicarlas luego, con alguna especie de compensación.

Pero la insatisfacción generalizada por esas compensaciones ofrecidas por el gobierno dio lugar a las protestas de los residentes y al fenómeno de las casas-clavo: residentes que se niegan a aceptar la oferta de compra y permanecen en sus casas para evitar que las derriben.

El resultado, a menudo, han sido disparates arquitectónicos: pequeñas casas en el paso de las autopistas, o centros comerciales peatonales que se encaraman sobre islas de concreto en pozos excavados para estacionamientos subterráneos.

Pero el tiempo, el gran bulldozer, ha visto a muchos residentes de las casas-clavo, resignarse a vender, o que terminan por ser expulsados. m.

    MAGIS, año LIX, No. 491, enero-febrero 2023, es una publicación electrónica bimestral editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A.C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. + 52 (33) 3669-3486. Editor responsable: Humberto Orozco Barba. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-012310293000-203, ISSN: 2594-0872, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Edgar Velasco, 1 de enero de 2023.

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