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Combatir el fuego con el fuego

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Combatir el fuego con el fuego

Cerca de la media noche, un grupo de seis hombres de la tribu Guajajara, con los rostros pintados para la batalla, escuchan el rumor de los camiones pesados que circulan a unos 30 kilómetros de su aldea, en el bosque tropical de la Amazonia. Sospechan que una caravana de taladores ilegales están derribando árboles en su reservación. La policía no vendrá, pero los nativos tienen un plan para contraatacar.

Los “guardianes del bosque”, como se llaman a sí mismos, se apresuran para llegar a un punto estrecho en la red de caminos de tierra en mal estado, y esperan, armados con rifles y pistolas. Conforme se acercan los camiones, se preparan para tenderles una emboscada, aprehender a los taladores y entregarlos, junto con sus herramientas, en la más próxima estación de la policía federal, a cientos de kilómetros de distancia. Los hombres afirman que forman parte de 180 guardianes que patrullan las tierras tribales en misiones nocturnas.

Durante el día, la mayoría de estos guardianes sobreviven gracias al cultivo de mandioca, arroz y otros alimentos básicos en el territorio indígena de Arariboia, un humedal de más de 2 mil 500 kilómetros cuadrados en el estado de Maranhão, al noreste de Brasil, una región que ha perdido la mayor parte de su selva tropical a lo largo del último siglo. Los taladores y los ganaderos han arrasado las tierras incluso en la reserva de Guajajara, pero desde 2012, cuando se formaron estas guardias forestales, las incursiones ilegales se han reducido a la mitad.

“Estoy orgulloso de los guerreros que continúan en la lucha, porque el territorio indígena de Arariboia estaba perdido”, asegura Laercio Guajajara, uno de los coordinadores del grupo. “Pero ahora estamos mostrándole al mundo, al país, que nuestra tierra no está perdida”.

Los esfuerzos de los grupos de vigilancia como éste han llamado la atención especialmente durante el año pasado, cunado la Amazonia —la selva tropical más grande del mundo— sufrió un enorme daño debido a los incendios forestales. Más de 3 mil 800 kilómetros cuadrados se perdieron, un área mayor que el estado estadounidense de Delaware: cerca del doble de las pérdidas registradas por satélite en el mismo periodo de 2018.

Los incendios en la Amazonia provocaron protestas en todo el mundo ante la respuesta del presidente de derecha Jair Bolsonaro, quien culpó a las reservas indígenas del país por, según él, expandirse en exceso. El gobierno de Bolsonaro ha alentado la minería y la agricultura en tierras tribales. Los “guardianes del bosque” del pueblo Guajajara aseguran que estas medidas han fortalecido su convicción de que el destino de su tierra está en sus manos. “Quienes deberían hacer cumplir las leyes y proteger las tierras indígenas no lo están haciendo”, señala Olimpio Guajajara, líder de los guardianes. “Tenemos la misión de proteger la tierra”.

Algunos guardianes han sido asesinados por los taladores; de ahí que muchos deban cubrirse el rostro durante sus operaciones. No reciben una paga por el trabajo peligroso y agotador que hacen, y deben invertir sus escasos ingresos en municiones, gasolina y mantenimiento de sus vehículos.

Pasa una hora mientras los guardianes esperan, hasta que un explorador enviado por los taladores se acerca adonde están. Pronto se rinde al verse rodeado por los guardianes, y confiesa que tres camiones cargados con madera ilegal están en marcha. Al llegar los camiones, los guardianes bloquean el camino con un vehículo y los taladores comienzan a disparar; los guardianes responden el fuego y los taladores se dispersan por la selva. Ante la imposibilidad de entregar al explorador a la policía, los guardianes lo dejan libre para que sus cómplices lo rescaten; al no poder echar a andar los camiones que han incautado, le prenden fuego para asegurarse de que no los utilicen nuevamente.

“Les pedimos que se fueran y no se fueron”, dice Laercio. “Estamos quemando los camiones ahora para mostrarles nuestra respuesta”. .

Texto: Leonardo Benassatto

    MAGIS, año LVII, No. 480, marzo-abril 2021, es una publicación electrónica bimestral editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A.C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. + 52 (33) 3669-3486. Editor responsable: Humberto Orozco Barba. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-012310293000-203, ISSN: 2594-0872, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Edgar Francisco Velasco Barajas, 1 de marzo de 2021.

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