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Varda: cazadora de imágenes, coleccionista de historias

Su obra es una extraordinaria síntesis para una artista revolucionaria cuya mirada, desde una postura comprometida socialmente y feminista, ayudó a allanar el camino para cineastas y artistas contemporáneas

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Cartel de la película «Faces Places», de Anges Vardá
Cartel de la película «Faces Places», de Anges Vardá

El telón de un teatro guiñol descubre el travieso rostro de Agnès Varda a sus 90 años. “Vardagram”, leemos en el remate superior, y la dama del cabello bicolor nos sorprende con un “Hello” desde el marco de madera burdamente pintado, que nos remite a la famosa plataforma digital de fotografías. Lo que no nos sorprende es escucharla declarar cómo Instagram se ha vuelto parte su vida, pero no de la forma tradicional (“para hacer amigos alrededor del mundo”), sino como una consecuencia lógica de aquel viaje, iniciado hace ya 18 años con su documental Los cosechadores y yo (Les glaneurs et la glaneuse) hacia su transformación en una cazadora de imágenes.1

Arlette Agnès Varda nace un 30 de mayo de 1928, en Bruselas, Bélgica. Con sangre griega en sus venas y corazón francés por decisión, estudia Historia del Arte en París, donde comienza su trabajo como fotógrafa en el Teatro Nacional. Su amor por la imagen pronto la llevará al cine, donde encuentra su medio artístico ideal. Su opera prima, La Pointe Courte, la convierte en una figura central de la Nueva Ola Francesa, el mítico movimiento que implantó un cine joven, salpicado de cotidianidad, innovación e independencia.

En Cléo de 5 a 7, considerada como una de las películas más importantes en la historia de Francia, ya se percibe su interés por el documental, en esos largos viajes que la cámara hace por París, mientras acompañamos a Cléo, una bella cantante que espera los resultados de unos estudios médicos que, está segura, serán trágicos.

En 1985, Varda filma Sin techo ni ley (Sans toit ni loi), la cruda recreación de los últimos días de Mona Bergeron, una rebelde vagabunda. Nos regala un fuerte y complejo personaje femenino, desechado, pero también deseado sexualmente. Esta mirada feminista será una constante en su obra y la encontramos claramente en ficciones como Una canta, la otra no (L’une chante l’autre pas, 1977), y en piezas experimentales como Respuesta de mujeres (Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe, 1975).

En el 2000, con Los cosechadores y yo inaugura su etapa documental por medio de una entrañable y metafórica exploración de su propia biografía. Poseedora de un agudo sentido reflexivo, se asume como una “espigadora de imágenes e historias”.2 Aprovecha la aparición del video digital para alejarse de los sets repletos de personas, de los pesados equipos de cámara y de los tardados procesos de revelado del cine, para emprender un viaje en solitario: es Varda con su pequeña cámara.

De una engañosa simplicidad y una rústica belleza, Las espigadoras y yo pronto se convierte en su obra más influyente. Con una premisa simple (grabar a todos aquellos que recogen algo), la cineasta aborda lúdicamente los encuentros en el camino, la desigualdad social, el problema del alimento y el desperdicio, el paso del tiempo, el arte, sus gatos y el cine, mientras va recogiendo historias de personajes y compartiendo el descubrimiento de su proceso creativo. Todo a partir de la inesperada libertad que su ligera cámara le regala: “Contarse a sí mismo, para contar a otros”.

Su entrega más reciente, Rostros y lugares (Visages et villages), presagia, con los temas que aborda, una etapa de cierre. Varda pasa la batuta a JR, un joven y carismático artista con quien tapiza con monumentales fotografías los muros de pequeñas aldeas, contenedores en puertos marítimos y edificios enteros, mientras reflexiona con su cómplice acerca de la muerte y su amor por las imágenes y los sonidos.

Rostros y lugares es, sobre todo, una extraordinaria síntesis para una artista revolucionaria cuya mirada, desde una postura comprometida socialmente y feminista, ayudó a allanar el camino para cineastas y artistas contemporáneas. Su amorosa mirada, siempre curiosa y poética, busca, encuentra y nos comparte la belleza de lo simple, de lo aparentemente trivial, pero que en su centro encierra los secretos de la vida. . 

 _______________________

1. Agnès Varda: cineasta, fotógrafa e instagramera, BFI British Film Institute, video en YouTube, 11:35, 16 de agosto de 2018.

Ibidem.

 

Para saber más

:: Cléo de 5 a 7 (Cléo de 5 à 7, 1961).

:: Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985).

:: Rostros y lugares (Visages et villages, 2018).

:: Agnès Varda: Cineasta, fotógrafa e instagramera (Agnès Varda Filmmaker, photographer, instagrammer).

:: Agnès Varda en Instagram.

 

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