Volver al inicio

Sin horario ni patrón. Las rutas del freelance

Por cada tres trabajadores asalariados en México hay uno que labora por su cuenta, en una situación con ventajas y desventajas: no tiene prestaciones sociales ni genera antigüedad, pero es dueño de su propio tiempo.

Enviar por e-mailEnviar por e-mail
Susana Romo, actriz y miembro de A la Deriva Teatro
Susana Romo, actriz y miembro de A la Deriva Teatro

“Buen día. Pongo a su disposición mis servicios para desarrollo de aplicaciones para celulares. Puede checar mi portafolio y verificar la calidad de mis servicios […] Esperando contar con su preferencia me despido, poniéndome a sus órdenes para cualesquier duda”. El aviso aparece, entre decenas por el estilo, en el sitio de internet Trabajo Freelance, que se dedica a poner en contacto a los empleadores sin compromiso con los trabajadores sin ataduras.

La mayoría de las páginas similares en castellano proviene de España, donde, a juzgar por las decenas de ofertas, los servicios por la libre van en aumento. En Freelance.com se reproduce un artículo de la revista Computing, de septiembre de 2004, según el cual los profesionales por honorarios de las tecnologías de información representan 53 por ciento de sus colegas. Otra nota, del periódico El País del 29 de noviembre de 2004, afirma que quienes se deshicieron de su patrón generan más riqueza, en comparación con los asalariados.

Eso ocurre en Europa y Estados Unidos. Los portales mexicanos para freelance son menos en cantidad, cuando mucho media docena; son menos especializados y dejan un sentimiento de desesperanza, parecido al que se experimenta cuando, en la puerta de la casa, un cincuentón intenta vender una enciclopedia a toda costa. En la web nacional abundan los ofrecimientos de habilidades, pero no las ofertas de trabajo (de no ser para bailarines nudistas y actores para videos eróticos).

En páginas como Blidoo, el alquiler de profesiones, oficios y cualidades incluye a un imitador del cantante mexicano Juan Gabriel: “El único verdadero que fue seleccionado por Televisa y Universal Studios como doble del Divo”. También a un abogado ambiental que promete destrabar cualquier bronca o trámite con las autoridades; a un hombre que alquila su experiencia en perifoneo y volanteo con fines de publicidad; a un litigante de “divorcios exprés” y a un comerciante atípico: “Vendo riñón. Sé que esto no es bueno, pero tengo la necesidad de aserlo (sic), ya que estoy desempleado y tengo que mantener a mis hijos y a mi esposa y he buscado trabajo, pero no encuentro y estoy desesperado”.

Quizá las cifras oficiales, de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), sirvan para explicar la desesperación. En junio de 2009 había en México 2.8 millones de desocupados, sin contar a los jubilados, ancianos sin pensión, discapacitados y estudiantes. Otros 4.6 millones de personas —el equivalente a la población de Guadalajara, la segunda ciudad más importante del país— tenían necesidad y disponibilidad para otros empleos, y 12.2 millones trabajaban por su cuenta, como freelance. La última cifra, que no incluye a empleadores, significa casi la tercera parte de los mexicanos asalariados.

¿Qué tan sano es el trabajo freelance? Depende. Varios analistas del portal especializado CNN/Expansión opinan que, antes que estar desempleado, es mejor formar parte de los espesos millones de trabajadores libres y, consuelan: es probable que los actuales freelance se conviertan en los futuros empleados de base.

Otros reniegan de su propia condición. En la nota “El infortunio de ser freelance en México”, del blog Información Política Confidencial, Leo Augusto —dueño de la página y trabajador libre— afirma: “En México, las empresas imponen sus propias, en ocasiones absurdas, reglas […] Los pagos por ejemplo: pueden ser a 30, 60, 90 días dependiendo de la temperatura rectal del enlace de la empresa con el freelance”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) concuerda más con la opinión del bloguero que con los analistas de CNN/Expansión. Uno de sus indicadores para medir el empleo vulnerable en las distintas regiones del mundo es la cifra de trabajadores por cuenta propia. Profesionales o analfabetas, su permanencia y sus sueldos dependen de las leyes del mercado y las crisis; no tienen prestaciones sociales, como el acceso a la medicina pública, y es más probable que sean explotados.

En el informe Tendencias mundiales del empleo (el enlace lleva a un PDF), publicado en enero de 2009, la OIT lamenta que durante 2007 más de la mitad de los trabajadores del mundo tenía un empleo vulnerable. Por supuesto, el zoom de las cifras indica quién es quién. Antes de la debacle mundial que hoy nos aqueja, de cada diez trabajadores en África subsahariana siete eran vulnerables; en América Latina y el Caribe, tres, y en las economías desarrolladas y los países de la Unión Europea sólo uno de diez.

Fausto Ramírez, actor y miembro de A la Deriva Teatro

Fausto Ramírez, actor y miembro de A la Deriva Teatro

De la base a la deriva
Otra cosa es que el trabajo freelance no es igual en el Viejo Continente y en América Latina.

Susana Romo y Fausto Ramírez, actores profesionales, han experimentado las mieles allá y la incertidumbre acá. Según su experiencia, uno tiene muchas posibilidades de estar jodido en México, así sea asalariado o freelance.

Fausto Ramírez trabajó desde 1991 para la hoy desintegrada Compañía de Teatro de la Universidad de Guadalajara. Ingresó a la nómina con un nombramiento histriónico: “Asistente de área administrativa”. Sueldo mensual: 5,600 pesos. En 1996 se convirtió de facto en el director, pero debió esperar 18 meses para su aumento salarial —a 12 mil pesos mensuales— que conservó hasta el 13 de junio de 2008 cuando el grupo se pulverizó. “Un actor de la Compañía Nacional de Teatro cobra entre 20 mil y 40 mil pesos mensuales”, compara Fausto. En Guadalajara, Susana, actriz con 14 años de experiencia y una plaza de “administrativa de apoyo”, nunca ganó más de 5,600 pesos mensuales.

Durante algunos meses entre 2004 y 2005, Fausto Ramírez y Susana Romo trabajaron en Francia, por la libre, para la compañía independiente Les Matapeste. “De nuestro sueldo, que era muy bueno, nos descontaban entre 30 y 40 por ciento para pagar el seguro médico y las vacaciones. Como no usamos las prestaciones, al final nos mandaron el dinero a México. Los alimentos se pagaban aparte. ¿Y para qué ajustaba el sueldo? Para ir a un buen restaurante y comer con vino o ahorrar para nuestro regreso”, recuerdan los actores.

La bonanza terminó en cuanto regresaron a México y comenzaron los rumores de que la compañía de teatro universitaria llegaría a su fin. Los actores probaron su independencia en el monólogo Derechos e Izquierdos, sobre los derechos de los niños, en el año 2005, pero hasta 2008, cuando fueron liquidados por la Universidad de Guadalajara, conocieron de lleno el mundo freelance.

Hoy, el nombre del nuevo proyecto de estos actores y el productor Javier Rodríguez resulta más que elocuente: A la Deriva Teatro.

—¿Cómo se sintió el cambio de auxiliares administrativos a actores independientes?

—Hemos tenido mucha actividad. Teníamos una beca del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes que nos permitió estrenar una obra quince días después de nuestro despido. El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) me contrató, como freelance, para impartir unos talleres de actuación y dirección… Trabajos que quizás en la compañía nunca hubiéramos podido atender —responde, animado, Fausto.

—Pero tener mucho trabajo no es lo mismo que cobrar muy caro ni que tener mucho dinero —aclara Susana, más realista.

En un año, A la Deriva Teatro ha afinado roles. Fausto es el director artístico, Javier el productor, Susana administra los recursos. El grupo tiene una junta semanal. Las cosas marchan: la última obra, Romeo y Julieta para niños, contrató actores invitados y está de gira por varias ciudades del país. En Colima, el grupo fue contratado por el INBA para 42 funciones, que cobró en 2,500 pesos cada una. “Además de los ensayos y las presentaciones hay que hacer llamadas de teléfono, preparar dossiers, buscar becas. Tenemos que convencer a la gente de que nuestro trabajo es valioso”, explica Fausto.

“Nos pusimos la meta de cobrar como cuando éramos asalariados. Si un mes entra más dinero, ahorramos para las vacas flacas. El tema que nos preocupa es la seguridad social”, dice Susana.

 —¿Han rechazado trabajos?

Casting para campañas políticas y campañas de televisión para el gobierno local —responden ambos al unísono.

Quizá si Fausto Ramírez y Susana Romo se hubiesen dedicado a la docencia en vez de a la actuación —no están arrepentidos— hubieran tenido un salario más “seguro”. En México, indica el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la educación “es el área con la mayor proporción de profesionales ocupados asalariados (95 de cada 100)”.

Pero la realidad de la pareja coincide plenamente con las cifras que publica el Portal del Empleo del gobierno mexicano. La mayor proporción de los profesionales freelance se dedica a la odontología (56.8 por ciento), la veterinaria y la zootecnia (47.1 por ciento), el teatro y la cinematografía (39.3 por ciento) y a la arquitectura, el urbanismo y el diseño (32 por ciento).

Eso sí: el hecho de ser profesor con empleo no significa necesariamente que se gane más que al dedicarse como freelance al diseño, la arquitectura y el urbanismo. En el promedio nacional, la última triada de profesionales está entre los mejores pagados, 11,600 pesos mensuales, más que los honorarios de los actores y el sueldo de los profesores, que no llega a ocho mil, según la misma fuente.

Ezequiel Macías, agricultor y conferencista.

Ezequiel Macías, agricultor y conferencista.

Una cosecha de resistencia
Por la libre y por voluntad propia no sólo se hace teatro, también maíz. Ezequiel Macías es agricultor orgánico y es freelance. Siembra maíz, frijol y calabaza; cría lombrices y cultiva fertilizantes naturales; produce tortillas exquisitas de nopal y de cilantro y, con recibos de honorarios, cobra asesorías a organismos civiles e instituciones del gobierno.

“Nací en la ex Hacienda de Zapotlanejo, en el municipio de Juanacatlán. Nací en el surco, y como había que estudiar, estudié en el Conalep: técnico en máquinas de combustión interna, con especialidad en hidráulica”, relata.

Entre 1984 y 1989, Ezequiel combinó su trabajo en la parcela con un empleo como encargado de mantenimiento en una fábrica de automóviles, en El Salto, Jalisco. “En la empresa aprendí mucho: que a los dueños no les importaba el desperdicio de las materias primas y mucho menos los obreros: se iba uno y querían entrar diez”. Aprendió que no volvería a tener patrón nunca más. “Cuando renuncié, mi jefe me dijo: ‘¿A dónde vas? ¿Vas a otra empresa? Vienes por tu carta de recomendación’. Le contesté: ‘La carta no la necesito. Los huizaches, mezquites y aradores no saben de cartas”.

La decisión de Ezequiel fue temeraria. En 1989 su parcela había sido asesinada por él mismo, a puñaladas de fertilizantes e insecticidas químicos. Su familia había perdido las cosechas, las máquinas y la esperanza. Tres de sus hermanos tomaron el camino al Norte, de donde no volvieron.

Sin dinero, semillas ni tierras fértiles, el campesino tenía sólo una opción: ponerse a estudiar. Le pidió a su esposa tiempo y que le preparara un itacate para varios días. Se fue al cerro. “Más que estudiar, había que recordar. ¿Dónde chingados me equivoqué? Nomás había que acordarse de los ciclos de las estrellas, la luna y las nubes”. Su conclusión fue que la lógica de la agricultura química los perdió a él y a su comunidad. “La tierra se muere, la gente emigra, la comunidad se desintegra. La naturaleza tiene lo necesario para reintegrarnos. La agricultura orgánica es un proceso social. El día que hagamos esa vinculación no necesitaremos al Estado para nada”, afirma.

Ezequiel Macías bajó del cerro dispuesto a empezar otra vez: “No con la lógica de quienes nos venden los químicos, sino con la mía”. La primera parte de su nuevo trabajo implicaba horas y horas de lectura sobre cultivo orgánico y horas y horas bajo el sol, para “hacer tierra”, como llaman los campesinos al enriquecimiento del suelo. La segunda parte sigue siendo la más difícil. Se llama hacer comunidad.

¿Qué tiene que ver eso con el trabajo freelance? Todo. Los aprendizajes del campesino se han traducido en asesorías, que ya ha impartido en Brasil durante el Congreso Internacional de Agricultura Orgánica, y en foros similares en Colombia, Estados Unidos y Canadá. Al campesino le apasiona difundirlos entre los paisanos.

En los talleres, los alumnos de Ezequiel aprenden sobre las causas de la crisis del campo, sus alternativas, las técnicas de formación de composta, los ciclos lunares, la comunidad agrícola, y practican sobre el surco. Su prestigio le genera un curso por mes. No está mal. En promedio trabaja con quince alumnos y cobra —generalmente a las instituciones que lo contratan— mil pesos por asistente. También asesora a los dueños de grandes jardines de las ciudades del país. “Una de las cualidades de no tener patrón es que puedes darle la mano a todo el mundo: por eso, asalariado nunca más”.

Mauricio Cuevas, Fab, de Radio Global.

Mauricio Cuevas, Fab, de Radio Global.

Libre y en bici
Jimmy Lizama es otro que le rehúye a los patrones. Igual que Ezequiel Macías, “rueda” su conciencia ambientalista durante su trabajo cotidiano. Lizama no vive del surco, sino del asfalto de una de las ciudades más extensas del mundo: la zona metropolitana de Los Ángeles, California, donde es mensajero. No cualquier mensajero. A bordo de una bicicleta entrega notificaciones legales desde el centro de la urbe hasta las playas de Santa Mónica.

Cuando uno le pregunta si tiene carrera, el californiano de origen hondureño contesta: “Sí. Todos los día tengo una carrera contra los camiones de la calle Wilshire”.

Hace diez años fue recortado de su empleo en una galería de arte. “Supe que había gente que cobraba por llevar paquetes. Fui a buscar trabajo y en menos de una hora tenía mi primer encargo”. Se organizó. Tres o cuatro horas de pedaleo le bastan para mantenerse y apoyar a su novia. Del freelance nació la pasión. Fundó Bicycle Kitchen, un colectivo que enseña a la gente común a armar y reparar su bicicleta, a cambio de siete dólares de recuperación.

En la mensajería cobra según la zona, el tipo y la urgencia: “El paquete puede llegar el mismo día, a la misma hora o varios días después”. Otras categorías son: lejos y cerca. No se queja: “Vivo de cheque a cheque. Mi vida es buena y honesta. No daño a Los Ángeles. Mis gastos están relacionados con mi bicicleta”.

¿Cuáles son las desventajas de no tener patrón? Lo piensa mucho, pero mucho, y responde: “Soy el único responsable por alguna pendejada”. ¿Ventajas? Ni lo piensa: “Todas”.

Tiene 34 años y, antes de que la ciencia diga lo contrario, no se salvará de la vejez.

—Llegará el momento en que no puedas pedalear.

—Cuando me muera.

Bernardo De Niz, fotógrafo freelance.

Bernardo De Niz, fotógrafo freelance.

Dos empleos sin patrón
Mauricio Cuevas, Fab, no tiene un patrón sino dos empleos freelance: es diseñador desde hace once años y, desde hace un trienio, psicoterapeuta Gestalt.

La paradoja es que en los últimos tiempos su trabajo en el consultorio se ha convertido en su ingreso regular, mientras la creación gráfica es el plus para su cartera. Entre ambas ocupaciones tiene tiempo para Radio Global, una estación de radio por internet —de la cual es fundador y a la que le hace la imagen—. Quizá no es coincidencia: se llama Mauricio y le dicen Fab. “Por fabuloso”, comenta sin modestia.

Nació en San Diego, California y se crió en Tijuana, donde estudió diseño gráfico. Fue asalariado sólo un año, entre 1998 y 1999, en una empresa de diseño gráfico. “Cuando menos pensé ya tenía algunos clientes. Fue algo natural”.

Lo malo del diseño gráfico es que los clientes se van cuando están satisfechos. “Hay rachas sin clientes que pueden durar varios meses”. ¿Qué pasa cuando no hay trabajo? El diseñador encontró la respuesta en el Distrito Federal, a donde se mudó hace dos años y se instaló en un despacho con sus colegas de Radio Global: “Todos somos freelance y nos rebotamos trabajos”. La psicoterapia también llenaba sus huecos de inactividad, y un día se convirtió en la actividad principal: nunca se sabe cuánto tiempo llevará tener un paciente “satisfecho”. “Ahora, mi horario de diseño está en función de mi consultorio”, que están sólo a unas cuadras de distancia.

¿Seguro Social? ¿Retiro? ¿Ahorro para vivienda? “Son temas que he evadido porque me angustian”, admite este psico-diseñador, quien se declara neófito sobre las ventajas y las desventajas del empleo freelance: no conoce otra opción.

Ojos que van a China
A Bernardo De Niz, fotógrafo jalisciense, la vida sin ataduras laborales lo ha llevado hasta China, donde trabaja estos días. Aunque su justificación no se parece al “nunca más” de Ezequiel Macías, por ahora este periodista no piensa malbaratar su alma (su trabajo) con el diablo (un patrón).

Durante los primeros seis años de su carrera, Bernardo respondió a las órdenes de varios empleadores. Se le veía satisfecho, pero, dice, sólo estaba calentando motores para convertirse en un freelance.

Trabajó para el ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, de donde egresó en 1994, como responsable de varios laboratorios de producción y profesor. Su último empleo como asalariado fue en el diario Mural de Guadalajara, en 2000. De ahí saltó a la agencia internacional Reuters para, hace poco más de un lustro, emigrar a España.

Allá aprendió el significado de “parir chayotes”, según sus palabras: “Es muy complicado. Llegas a donde nadie te conoce y no conoces a nadie. Es competido: hay fotógrafos muy buenos”.

—¿Cuál fue la clave para conseguir el primer empleo?

—Aguantar vara. Tocar puertas y puertas y puertas. Lo más importante es tener un buen portafolio. Cuando el trabajo empieza a llegar, hay que aprender a ser administrador y cirquero de diez pistas: trabajos empalmados, tiempos, vuelos, viajes, conciencia de lo que mandas, lo que registras, lo que cobras.

A finales de 2006, Bernardo visitó China para tomar unas vacaciones de 20 días. Aprovechó para hacer un documental para Televisión Española. Faltaban dos años para los Juegos Olímpicos. El fotógrafo pensó que era buen tiempo para quedarse. “Una parte de esto es saber aprovechar las oportunidades. Tenía un año para adaptarme al país y varios meses antes de las competencias para hacer las fotografías previas. Cuando se inauguraron los Juegos Olímpicos, estaba ‘filoso’”.

El filo le sirvió para abrirse espacio en las agencias Reuters, AP y Bloomberg, y las publicaciones periódicas The Times of London, The London Daily Telegraph, Metro (Nueva Zelanda), El País (España) y South China Morning Post.

“En China todo el mundo te pregunta cuánto ganas y te dice cuánto gana, en la primera oportunidad”.

—¿Cuánto ganas?

—No te voy a decir. Me pagan más que en un periódico mexicano, lo que me permite vivir, viajar y organizarme.

También es cierto que los freelance no ponen el precio de su trabajo. El precio lo pone el patrón temporal. A Fausto Ramírez y Susana Romo les molesta que los otros actores cobren barato, porque afectan el trabajo de sus colegas. Si acaso, Ezequiel Macías puede cobrar lo que le dice su sentido común: “Si cada asistente de un curso paga mil pesos, pero aprende a nutrir y curar sus cultivos y hacer composta, se ahorra veinte mil que debe usar cada año para comprar fertilizantes químicos”.

Bernardo De Niz —que huye de los patrones, que no quiere malbaratar su alma, que adora su libertad— se ajusta a los precios del mercado: “Las revistas tienen una tarifa asignada. ‘Tenemos la cuota, que es tanto: lo tomas o lo dejas’. Sólo cuando tienes fotografías importantes y exclusivas puedes poner el precio”, admite.

—¿Cuáles son las ventajas de trabajar por la libre?

—Soy el dueño de mi propio destino y puedo hacer lo que quiera con mis fotografías porque me pertenecen. Las desventajas son la inestabilidad y la nacionalidad. Yo estoy soltero y estoy bien como trabajador freelance: si le voy a vender el alma al diablo se la voy a dar cara.

—¿Y el cuerpo? ¿Tienes un seguro de gastos médicos?

—No tengo seguro. Me enfermo cuando llego a México. Uno aprende: no sabes si el próximo mes vas a tener trabajo.

Incluso así es afortunado. No ha tenido necesidad de poner su nombre en las páginas mexicanas para freelance, donde lo mismo se ofrece talento artístico que conocimientos universitarios y órganos humanos. m.

A la hora de la hora

No es fácil, pero es posible. Algunos sitios web para freelance ofrecen consejos para que los trabajadores independientes negocien sus servicios. Los siguientes fueron tomados del Blog del Freelance, que a la vez los tradujo del artículo “Four Rules for Effective Negotiations”, de Anthony Tjan, publicado en Harvard Business.

Prepárese antes de negociar. Piense en las circunstancia de partida de su contraparte: qué necesita y cuáles son sus intereses. Intente anticipar las propuestas.

No renuncie a su posición inicial hasta que sepa qué ofrece su cliente.

Sea flexible. Cuando la negociación se atasque introduzca nuevos elementos. Eso sí, ceda sólo en detalles que no resulten cruciales para usted y le permitan una contrapartida interesante:

Si el cliente no está dispuesto a pagar más de cierta cantidad, puede aceptar a cambio de que reduzca el alcance del trabajo contemplado.

Si el cliente marca una fecha de entrega rígida, puede aceptar a cambio de aumentar el precio de sus servicios.

Cierre el trato sólo si está convencido. No todas las negociaciones deben acabar en un acuerdo ni necesariamente se tiene éxito la primera vez.

Exprese su posición. Quizá tiene urgencia por conseguir trabajo y acceder a un cliente nuevo, pero si el trato no le conviene es mejor que se lo explique a la otra parte.

Aprenda a decir “No”. Hay ocasiones en las que es mejor dejar ir a un cliente. No tiene sentido comprometerse con un proyecto que no podrá realizar o implicará gran esfuerzo y pocos beneficios.

Nunca deje cerrada la puerta. Es posible que el cliente se lo piense y lo busque en otra ocasión. m.

  • Más reciente
  • Más popular
Muthoni está cambiando la vida de muchas mujeres en África. Foto: tuphotos.nsrc.org
Cuenta la keniana Dorcas Muthoni (Nyeri, 1979) que cuando obtuvo su...
Sábado, Septiembre 1, 2018 - 00:30
La comida también entra por los ojos. Foto: http://blogs.uab.cat
El universo de la gastronomía no sólo se rige por las leyes de los...
Sábado, Septiembre 1, 2018 - 00:30
Imagen de la película «Temporada de patos», de Fernando Eimbcke
En Así se hacen las películas, el evangelio según Sidney Lumet, el...
Sábado, Septiembre 1, 2018 - 00:30
Existen en la retina dos tipos de neuronas que nos ayudan a...
Sábado, Septiembre 1, 2018 - 00:30

sígueme
  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • Linkedin
  • Flickr
 

issuu.com

Publicidad

Web Diana Martin