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Elegir es sopesar

Elegir entre lo bueno y lo malo es relativamente fácil. Lo complicado es cuando tenemos opciones buenas, óptimas, constructivas. No se trata, por tanto, de elegir entre cosas que ya sabíamos, sino entre lo bueno y lo mejor. 

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Antes de llegar a la deliberación conviene tener claro qué es lo importante en la vida y para qué vamos a hacerlo.
Antes de llegar a la deliberación conviene tener claro qué es lo importante en la vida y para qué vamos a hacerlo.

En Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola esboza una propuesta de meditación para aquellos que van a tomar una decisión: si estás entre a y b, imagínate en el lecho de tu muerte, en los últimos suspiros. Imagina que decidiste a, imagina el camino por el que te llevó esta decisión; luego imagina que elegiste b. Revisa tus afectos. ¿Cuál de las dos posibilidades te hace sentir más pleno, más feliz? ¿Cuál te hace más ilusión?

Este ejercicio proyectivo se parece, en algún sentido, al que propone Nietzsche con el eterno retorno. El superhombre (o ultrahombre, como decía Jorge Manzano, sj) es aquel que, ante la posibilidad de repetir infinitas veces cada instante de su vida, responde con un sí apasionado. Pero en la contemplación propuesta por Ignacio, la agonía es el horizonte para hacer una elección.

(Sí, diría Sartre, estamos condenados a la libertad.)

Podría decirse que Ejercicios Espirituales es una pedagogía para elegir en libertad. Antes de llegar a la deliberación, conviene, por ejemplo, tener claro qué es lo importante en la vida y para qué vamos a hacerlo. También conviene repasar las estupideces que hemos cometido para asegurarnos de que no vamos a escoger algo destructivo y repasar las trampas con las que solemos engañarnos a nosotros mismos.

Elegir entre lo bueno y lo malo es relativamente fácil. Lo complicado es cuando tenemos opciones buenas, óptimas, constructivas. Por ejemplo: ¿debería estudiar una maestría o emprender un proyecto? No se trata, por tanto, de elegir entre cosas que ya sabíamos, sino entre lo bueno y lo mejor. (Eso es el magis, que en mexicano se podría explicar como “lo más mejor”.)

Entonces sí, sitúate en el umbral de la muerte y contempla tu vida en retrospectiva. Todo adquiere una dimensión nueva, ¿verdad? Ya puedes evaluar pros y contras, como si estuvieras en el mercado sosteniendo en cada mano un mango, un jitomate o una manzana. ¿Cuál está más bueno? ¿Cuál pesa más? m.

 

Para leer

:: Ejercicios Espirituales, de San Ignacio de Loyola.

:: Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche (Alianza Editorial).

:: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (Tusquets).

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