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Casas Inteligentes

¿Qué es una casa inteligente? Se trata de un hábitat humano supuestamente del futuro, que estará conectado permanentemente a la red, podrá tomar decisiones para mejorar la habitabilidad del lugar

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Foto: Archivo
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Casa inteligente es un concepto utilizado para describir un hábitat humano supuestamente del futuro, que estará conectado permanentemente a la red, podrá tomar decisiones para mejorar la habitabilidad del lugar y, en el corto plazo, promete incluir los siguientes aspectos: el encendido y la regulación de la calefacción vía remota, el control de la ventilación natural, optimizar el uso del aire acondicionado, priorizar la reducción del gasto de electricidad, permitir el uso de aplicaciones domésticas incluso fuera del hogar, coordinar sensores de luz para optimizar la experiencia de descanso, controlar la seguridad del hogar, sugerir el entretenimiento para los usuarios, dirigir las compras del hogar, etcétera; todo esto integrado y automatizado, sin que el habitante deba pensarlo u ordenarlo.

 

Una orquesta sinfónica

Una de las tecnologías que sustentan este hábitat se conoce como internet de las cosas, y gracias a ella, aparatos y aplicaciones se conectan entre sí a través de la nube para generar una mejor experiencia de vivienda. El reto sigue siendo que todas estas cosas logren operar como una orquesta sinfónica que cree un flujo armónico para el habitante; el maestro de la sinfonía es un cerebro que funciona con inteligencia artificial y dirige, aprende y anticipa, de tal modo que toma sus decisiones según las preferencias de los distintos residentes, sus estados de ánimo, las predicciones del clima o teniendo en cuenta la economía del hogar, entre otros factores, y lo hace de manera que pasa inadvertido.

 

El gran flujo de información

Sin embargo, para lograr que su funcionamiento esté personalizado y para predecir correctamente, el maestro debe recopilar mucha información y además hacerlo de forma constante; solamente así podría dirigir la ambientación para reducir los grados de estrés con que llegamos a casa, asegurar que los ingredientes que necesitamos para una dieta estén disponibles en el refrigerador o regular la temperatura de la habitación, al mismo tiempo que se optimizan los costos. Nuestros aparatos deberán alimentar con un cúmulo constante de datos e información al sistema, un flujo conocido como Big Data.

 

Convertidos en datos

Y aunque, sí, se diseñará para que la experiencia sea la óptima para el usuario, hay académicos que hablan acerca del riesgo que corremos al dejar entrar estas tecnologías a la intimidad de nuestras rutinas. Terminarán conociéndonos mejor que nosotros mismos. Yuval Noah Harari, autor del libro Homo Deus, sugiere que al estar hiperconectados sufriremos la pérdida de nuestra individualidad a cambio de que se valore la información que aportamos como colectivo al cerebro de inteligencia artificial. Dulce ironía, personalizar para perder individualidad.

 

Un cuidador personal

Se estima que, en 20 años, el porcentaje de adultos mayores en el mundo empezará a ser más elevado que el de la población de niños. Las casas inteligentes ayudarán a las personas mayores a llevar una vida independiente por más tiempo. Por ejemplo, los aparatos con interfaz de voz, como Google Home, Alexa (Amazon) o el HomePod (Apple), para comunicación del habitante con el sistema operativo. Esto permitirá una coordinación sencilla para que los usuarios, por ejemplo, soliciten que les lean un libro, ordenen comida a domicilio, reciban recordatorios para tomar pastillas, etcétera. También podrán estar acompañados por un robot mayordomo, como el Care-o-Bot 4, que ya opera funcionalmente en el Instituto Fraunhofer y está diseñado para proveer apoyo en el hogar: acomoda cajas, acerca objetos, sostiene charolas y recipientes y recoge basura. El monitoreo de signos vitales y el seguimiento de rutinas podrán ayudar a dar alertas en casos en que se requiera asistencia médica.

 

Una realidad aparte

Se habla también de la integración de la realidad virtual a nuestros hogares, en el mediano plazo. Facebook tiene una versión beta llamada Facebook Spaces, que pretende integrar la realidad virtual a las redes sociales. En este lugar, el usuario crea su propio espacio virtual, algo así como un recoveco personalizado de la imaginación, conformado por videos, paisajes e imágenes favoritas. Cada usuario personaliza la experiencia y además puede compartirla con amigos. Acceder visualmente a otro mundo sin salir de la comodidad de nuestra casa… aunque, por el momento, se trate de mero entretenimiento. ¿Podrá llegar a ser la experiencia virtual mejor que pasar el rato en la realidad actual?

Para saber más

:: ¿Cómo funciona la internet de las cosas?

:: Los datos, las predicciones y la inteligencia artificial, conferencia TEDx de Nicolás Loeff.

:: Un prototipo de casa del futuro de la empresa Panasonic.

:: Care-o-Bot 4, del Instituto Fraunhofer.

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