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Una universidad casi como cualquier otra

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Una universidad casi como cualquier otra

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Monsters University nos lleva a los antecedentes de la relación de Mike Wazowski y Sullivan, quienes protagonizaron Monsters, Inc. (2001), una de las mejores entregas de Pixar. El responsable de la nueva cinta monstruosa es Dan Scanlon.

 Foto: IMDB.com

A la luz de las películas que ha concebido desde sus inicios, no parece exagerado considerar que la irrupción de Pixar representó un verdadero parteaguas en la historia del cine de animación. Títulos como Buscando a Nemo (2003), la trilogía de Toy Story y Ratatouille (2007), entre otros, contribuyeron a dar solidez a un proyecto que supo conjugar las virtudes de la tecnología con los riesgos creativos, los prodigios del software y las maravillas de la imaginación. En la década pasada, cada nueva entrega se convertía en una grata sorpresa que, contra todo lo que cabía suponer, superaba a la del año anterior. No obstante, el ascenso se detuvo con el franco derrapón que fue Cars 2 (2011), una cinta que sin ser lamentable se alejó de los parámetros argumentales y la agudeza temática que hasta entonces manejaba el estudio. Con Valiente (2012) recuperó algo del terreno perdido: si bien la cinta se llevó el Óscar de la especialidad, tampoco está a la altura de los títulos que dieron prestigio a Pixar. Con Monsters University (2013), justo es anticipar, recupera un poco más.

Para no variar, la cinta es precedida por un cortometraje (lo que constituye una feliz tradición, un sello de Pixar): The Blue Umbrella (2013), de Saschka Unseld. Éste sigue las contrariedades de dos paraguas que se encuentran bajo la lluvia y se afanan por permanecer juntos. El cineasta prescinde del diálogo y apuesta por combinar acción real con animación. El resultado es afortunado, y tiene la virtud de preparar el ánimo para lo que sigue. (Al finalizar The Blue Umbrella, por cierto, me quedó la impresión de que el cortometraje seguirá siendo el terreno propicio para la experimentación de Pixar, que, desde que es propiedad de Disney, no ha sido particularmente osado.)

Monsters University nos lleva a los antecedentes de la relación de Mike Wazowski y Sullivan, quienes protagonizaron Monsters, Inc. (2001), una de las mejores entregas de Pixar. El responsable de la nueva cinta monstruosa es Dan Scanlon, quien codirigió el corto Mate y la luz fantasma (2006), producido por el estudio. Monsters University es su segundo largometraje como realizador, y el primero de animación. Como el título sugiere, la historia se ubica en los años universitarios de los personajes principales: en la escuela epónima se conocen y posteriormente se convierten en colaboradores y amigos. Mike está empeñado en ser asustador, para lo que estudia incansablemente, pero su problema es que no asusta a nadie; Sully proviene de una famosa familia de asustadores, pero es presuntuoso y perezoso. La antipatía surge pronto, pero luego de que peligra la estancia de ambos en la escuela, se ven en la necesidad de colaborar en un concurso.

Scanlon propone una historia que se inscribe con fortuna en la tradición de Pixar. Los acontecimientos que se presentan no son del todo originales, sin embargo, se ofrece un tratamiento que permite que el asunto abordado gane en gracia y fuerza. El argumento recoge las rivalidades, las burlas y las competencias que habitan tantas cintas de crecimiento que tienen lugar en la universidad. Sin hacer mayor hincapié, pero tampoco sin despacharlo de forma inconsecuente, la cinta muestra, entre otras cosas, pasajes que surgen del hostigamiento (bullying) y de los prejuicios. Pero Pixar se ha caracterizado por sacarle la vuelta al lugar común, por ir más allá de la superficie de las cosas, por lo que la historia presenta giros atendibles y educativos e ilustra la forma de superar las consecuencias del maltrato, eludiendo, además, la ruta de la venganza (ese gran tema estadunidense por excelencia). El mensaje tampoco es del todo original, pero la forma de llegar a él resulta emotiva: reconocer y respetar las características del otro es un primer paso para poder relacionarse con él; la amistad ofrece la posibilidad de complementarse y multiplica sus beneficios cuando los amigos tienen la humildad de valorar el aporte del otro; juntos, en conclusión, son mejores individuos.

Como también es habitual en las entregas de Pixar, la calidad y calidez de la imagen y la banda sonora son plausibles. El diseño y el colorido —dentro de la paleta de Monsters, Inc.— son vistosos y reservan placeres constantes a la vista. En la banda sonora merece mención aparte el aporte de Randy Newman, quien vuelve a imprimir aires jazzísticos a sus músicas. No está de más subrayar, también, la labor de Víctor Trujillo y Andrés Bustamante en las voces en español (renglón en el cual, para no variar, Pixar se luce).

Con Monsters University, en conclusión, Pixar no crece, pero tampoco pierde talla.

 

Para tomar en cuenta

Si bien el desfile de los créditos finales se lleva varios minutos, vale la pena esperar al final-final, pues ahí se concluye un chiste que se inicia en otro momento de la cinta. La paciencia es, así, bien recompensada.

    MAGIS, año LVII, 480, Marzo – Abril 2021, es una publicación electrónica bimestral editada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, A.C. (ITESO), Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO, Tlaquepaque, Jal., México, C.P. 45604, tel. +52 (33) 3669-3486.

    Notice: This translation is automatically generated by Google.