El ITESO celebró 40 años de formación en el derecho
Ximena Torres – Edición 518

Los festejos estuvieron regidos por la pregunta: ¿A dónde tiene que dirigirse la educación luego de cuatro décadas de formación para la dignidad y la justicia y en un contexto influenciado por la IA?
La Licenciatura en Derecho del ITESO nació en 1986. Quienes formaron parte de las primeras generaciones, como Guillermo Gatt Corona, expresidente de ITESO, A. C., aún recuerdan las clases con el abogado Jesús Bailón Cabrera y los partidos de futbol junto a las “cabañitas”, donde estaban las oficinas de la licenciatura. Cuarenta años después, tanto el campus como el programa académico se han transformado en respuesta a las exigencias de las prácticas jurídicas actuales. Lo que se ha mantenido es la identidad de la licenciatura, que concibe el derecho como una herramienta al servicio de la dignidad humana y la justicia. “Esta celebración es para hacer este recuento histórico, pero también para tener una visión de futuro”, dijo Marysol del Río González, actual coordinadora de la Licenciatura en Derecho, durante la celebración que tuvo como sede la Casa ITESO Clavigero.
El evento propició un momento para reflexionar sobre el fenómeno tecnológico que rige la conversación en el presente y lo seguirá haciendo por los próximos años: la inteligencia artificial (IA) generativa. Pedro Salazar Ugarte, cocoordinador de la Línea de Investigación sobre Derecho e Inteligencia Artificial (LIDIA) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dictó una conferencia relacionada con su última publicación, el libro titulado Totalitarismo total, en el que sostiene que nunca había existido una acumulación de poder —económico, social y político— tal como ocurre en los tiempos de la IA. Con base en esa tesis, cuestiona acerca de la capacidad del derecho para poner límites a una herramienta tecnológica con cada vez más autonomía.
“El empuje tecnológico —que va más allá de la IA generativa, pero que tiene en ésta una expresión ejemplar— ha permitido la mayor concentración de poder en manos de unas cuantas personas nunca antes vista, y creo que ni siquiera imaginada. La clave está en la manera en la que industrias tecnológicas con ingente poder económico, que también poseen los medios de control ideológico, hacen alianzas con actores políticos”, dice un fragmento del trabajo del jurista.
Los cinco problemas del totalitarismo
Hay cinco temas que Salazar utilizó para desarrollar su análisis. El primero es el poder mismo, que en este caso se presenta como un problema porque su acumulación es el valor que guía las regulaciones sobre IA en las dos naciones líderes en su desarrollo. Es decir, Estados Unidos y China han establecido una carrera tecnológica tan intensa que han desacreditado cualquier intento de desaceleración para proteger los datos personales, la privacidad y otros derechos.
Luego está el problema de la responsabilidad: “¿A quién le imputamos la responsabilidad por una calamidad que haya sido provocada por una herramienta tecnológica?”, cuestionó el conferencista. La respuesta no es sencilla, pues ahora que las máquinas pueden tomar decisiones por su cuenta, es insuficiente adjudicarles las tragedias a las empresas desarrolladoras, a los programadores o a quienes establecieron los promts (comandos de texto).
Salazar también hizo referencia a los productos artísticos y culturales que no sólo se crean con la IA, sino que están hechos por ella. Teniendo eso en mente, el tercer tema de su análisis fue la creatividad y, en términos de derecho, la propiedad intelectual. De acuerdo con los expertos a los que el conferencista ha consultado, este fenómeno es una muestra más de que el mercado y la lógica comercial están en el centro de las políticas de las industrias culturales.
El último par de problemas es la guerra y el amor. El primero está presente como una preocupación del investigador porque asegura que en un conflicto bélico “no hay manera de que un ser humano vaya dando instrucciones a la máquina sobre lo que tiene que hacer, pues los hechos suceden en cuestión de milisegundos”. Esto lo analiza a partir de sucesos reales, como la captura de Nicolás Maduro en Venezuela por parte del gobierno estadounidense.
Por otro lado, la inquietud sobre el amor se vincula con el “secuestro de las relaciones”, en especial aquellas que terminaron a causa de la muerte, pero que la tecnología alarga a cambio de dinero e información personal. “El totalitarismo no tolera el amor porque este genera empatía, solidaridad y cuidado. Eso es absolutamente incomparable con la lógica del poder. […] El secuestro del amor por el algoritmo puede ser la materialización de eso que yo llamo totalitarismo total”, concluyó Pedro Salazar.
Conocimiento, ética e incidencia social
En el 40 aniversario de la Licenciatura en Derecho también estuvo presente Alexander Zatyrka Pacheco, SJ, rector del ITESO, quien celebró que la identidad del programa académico esté profundamente ligada a la responsabilidad con las personas. Sin embargo, el camino hasta esta distinción no estuvo libre de obstáculos. El más difícil se presentó al inicio de la historia: la carrera se inauguró en 1958, pero tuvo que cerrar en 1960 debido a la falta de reconocimiento oficial y a un entorno político hostil.
Pasaron 26 años para que la licenciatura resurgiera. El trabajo sin interrupciones desde entonces ha derivado en la formación de muchos abogados distinguidos, así como en la creación de la Clínica Jurídica Ignacio Ellacuría, sj; la Clínica Binacional de Migración ITESO-Loyola Institute y los proyectos de aplicación profesional (PAP). Las tres iniciativas son capítulos de suma importancia en el proyecto educativo de la Universidad porque integran competencias profesionales, reflexión ética e incidencia social, aseguró Marcos del Rosario, director del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos.
Del Rosario también anunció la creación de un fondo de becas para estudiantes de Derecho con dificultades económicas, que surgirá de la voluntad de los egresados de la licenciatura. Con este tipo de iniciativas esperan extender las celebraciones por muchos años más, pues, como mencionó el rector del ITESO, “el mejor homenaje a quienes iniciaron este proyecto es continuar fortaleciéndolo, innovando, formando nuevas generaciones y manteniendo vivo el espíritu que dio origen a esta licenciatura”.