Ahogados
Raúl Fuentes – Edición 512

El cine ha sido un espacio fértil para contar las historias de estos adictos y adictas. A continuación, una pequeña lista de filmes en los que el uso y el abuso de las sustancias son el común denominador
En El signo de los cuatro, segunda novela protagonizada por Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle describe cómo el famoso detective se inyecta cocaína: “con sus dedos largos, blancos y nerviosos, ajustó la delicada aguja y se subió el puño izquierdo de la camisa […] Finalmente, clavó la punta afilada, presionó el diminuto pistón y se recostó en el sillón forrado de terciopelo con un largo suspiro de satisfacción”. Aunque Holmes justificaría su adicción como un pasatiempo para estimular su cerebro o simplemente para evadir la monotonía cuando no estaba resolviendo un caso, lo cierto es que, como él, muchos de los protagonistas de esta lista saben conscientemente del daño que el alcohol, las drogas o cualquier otro vicio infunden en su vida.
El cine ha sido un espacio fértil para contar las historias de estos adictos y adictas. Uno de los casos más emblemáticos de un personaje sumido en su alcoholismo es el que interpretó Nicolas Cage en Adiós a Las Vegas, película por la que ganó el Oscar al Mejor Actor en 1996 y que delineaba perfectamente su situación al describirse a sí mismo con un retruécano terrorífico: “No sé si comencé a beber porque me dejó mi esposa o mi esposa me dejó porque comencé a beber”.
A continuación, una pequeña lista de filmes en los que el uso y el abuso de las sustancias llevaron a sus protagonistas por una espiral de decadencia y perdición.
Trainspotting: la vida en el abismo (Danny Boyle, 1996)
El segundo largometraje de Danny Boyle, basado en la novela de Irvine Welsh, cuenta cómo Mark Renton (Ewan McGregor) y su grupo de amigos en la Escocia de finales de los ochenta se ven afectados por el consumo de heroína. Producida por Miramax Films (sí, el estudio de Harvey Weinstein), Trainspotting fue un fenómeno cultural en una era en la que el cine independiente vivía una época dorada. Su banda sonora fue igual de legendaria: Pulp, Iggy Pop, Primal Scream, Lou Reed y el “Born Slippy” de Underworld amenizaron todos los raves. Años después, Welsh publicó una secuela, Porno, pero Boyle y compañía sólo usaron algunos elementos de ella para la no-tan-potente T2: Trainspotting.
:: Disponible en Diamond Films, por Prime Video
Nace una estrella (Bradley Cooper, 2018)
Es esa película que nos demostró que Lady Gaga sí sabe actuar y que Bradley Cooper sí la arma detrás de las cámaras. Se trata de una nueva versión de la clásica historia de un artista consagrado que sirve de mentor a una nueva promesa y de cómo ésta lo rebasa en popularidad y talento, lo cual lo lleva directito a la bebida por no poder afrontar que ahora ya es una “vieja gloria”. Sin embargo, no todo estuvo mal, ya que Cooper fue nominado como Mejor Actor, Mejor Director y por el Mejor Guion Adaptado en los Oscar de 2019.
:: Disponible en Netflix y Prime Video
Scarface (Brian de Palma, 1983)
La historia de cómo un “cubano” (Al Pacino) llega a Miami para escalar posiciones dentro de la mafia y convertirse en el capo di tutti capi, resultó ser una de las grandes películas sobre los excesos y la ambición. Pocos saben que se trata de un remake de una película de gangsters de 1932, o que Steven Spielberg dirigió una de las secuencias, pero lo que a nadie se le escapa es ver a Tony Montana aspirando kilos de cocaína y sacando su metralleta para anunciarse con bombo y platillo: “Say hi to my little friend!”.
:: Disponible en Prime Video
Shame (Steve McQueen, 2011)
Shame es una película tristísima, pero ¿qué película que tenga a un protagonista adicto no lo es? Aquí seguimos a Brandon, un hombre con una obsesión tan compulsiva por el sexo que la visita de su hermana menor (Carey Mulligan) en verdad pondrá a prueba su control de la situación; evidentemente, las cosas no salen bien.
:: Disponible en Claro Video
Barfly (Barbet Schroeder, 1987)
Bueno, me desdigo: en otro tenor está Barfly, comedia de humor corrosivo que nos cuenta la historia de Henry Chinaski (Mickey Rourke), esclavo de la botella, la música y las mujeres. Chinaski también era esclavo de las letras, puesto que era el alter ego con el que Charles Bukowski solía escribir muchos de sus cuentos y novelas, como Cartero. Barfly es una oda a lo increíblemente bien que se la pasa uno cuando está beodo, golpizas incluidas. Es irónico que Rourke, absoluto galán en aquella época, hubiera interpretado al poco agraciado Bukowski y que sea ahora cuando físicamente se le parece más…
:: Disponible en YouTube