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Las posibilidades del «tempo»

El tempo es el que dota de carácter a una obra en función del grado de fluidez que se quiera dar al discurso sonoro. Durante siglos, el parámetro quedó al criterio de cada ejecutante, lo que dio lugar a variaciones muy significativas en la interpretación de una misma obra.

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Herbert Von Karajan
Herbert Von Karajan

El proceso de composición de una pieza musical, así sea una canción o una sinfonía, implica gran complejidad por la cantidad de elementos que intervienen en su configuración. En primer lugar, el compositor tiene que esperar la inspiración para visualizar lo que quiere crear; pero después tiene que decidir cómo incorporar los diversos elementos que constituyen la música para comenzar a materializar —sonoramente— lo que imaginó en su momento de inspiración. El punto de partida es buscar el género en el que se quiere escribir la obra, elegir una tonalidad y las reglas armónicas que hay que observar. Después tendrá que escoger los instrumentos musicales y, en su caso, las tesituras vocales necesarias para obtener los colores tímbricos de la obra. Y aún falta un elemento más y muy importante: el tempo, que es el que dota el carácter de la obra en función del grado de fluidez que se quiera dar al discurso sonoro. Durante siglos, el parámetro de velocidad en la ejecución de una pieza musical quedó al criterio de cada ejecutante, lo que dio lugar a variaciones muy significativas en la interpretación de una misma obra. A principios del siglo XIX, con la aceptación del metrónomo, se fijaron las pulsaciones correspondientes a cada tempo, para unificar las diversas velocidades aceptadas en la música y cuyos nombres mantuvieron su referencia al término que las define en el idioma italiano. m

 

Symphony No. 9 From the New World. Herbert von Karajan. Sony, 1998 

Largo. El término italiano se traduce al español como “ancho” y es el tempo más lento en la escritura musical, ideal para introducciones breves de carácter solemne o pasajes musicales que impliquen especial gravedad o profundidad expresiva. Uno de los largos más bellos de la escritura musical es el segundo movimiento de la Sinfonía núm. 9 en mi menor, op. 95, también conocida como Sinfonía del Nuevo Mundo, del checo Antonín Dvořák, en el que se refleja el fervor religioso de los cantos espirituales de los negros estadounidenses.

 

Ode to Freedom - Beethoven: Symphony No. 9.  Leonard Bernstein - Official Concert of the Fall of the Berlin Wall 1989 Euroarts, 2009

Adagio. Término referente al movimiento de carácter lento (“despacio”, según traducción del italiano) y que es fácilmente perceptible en cuanto contraste que usa un compositor respecto a movimientos más rápidos e intensos. A menudo, el adagio permite expresar con hondura ideas y sentimientos de melancolía y serenidad. En el mundo de la música hay adagios memorables, como el tercer movimiento de la Sinfonía núm. 9 en re menor, op. 125, de Ludwig van Beethoven, una de las páginas más bellas, intensas y profundas surgidas de la inspiración del genio alemán.

 

Introducing Haydn: Symphony No. 94. Mariss Jansons, Berliner Philharmoniker. Euroarts, 2011

Andante. Término que hace referencia al caminar pausado, lo que hace que este tempo sea el que más se ajusta al ritmo de las pulsaciones humanas en estado de actividad normal. Musicalmente permite expresar una amplia gama de emociones e ideas, en especial las que tienen que ver con el devenir ordinario de la vida y la naturaleza. Entre los ejemplos está el segundo movimiento de la Sinfonía núm. 94, de Franz Joseph Haydn, conocida como “La sorpresa”, por el repentino acorde en fortísimo de toda la orquesta unos momentos después de su inicio.

 

Mendelssohn: Symphonies 3 & 4. Nikolaus Harnoncourt, Chamber Orchestra of Europe. Warner Classics UK, 2009

Allegro. Es uno de los tempos más animados y alegres de la música, dada la alta velocidad con que fluye el discurso sonoro. Normalmente es el tiempo en que se escribe el primer movimiento de la mayoría de las sinfonías y sonatas. Dada la amplia gama en lo tocante al carácter de este tempo, puede ser usado para reflejar un sinnúmero de ideas o emociones, debido a su potencial expresivo. Un ejemplo típico es el primer movimiento de la Sinfonía núm. 4 en la mayor, op. 90, conocida como “La Italiana”, escrita por el compositor alemán Felix Mendelssohn.

 

Mozart: Symphony No. 36. Carlos Kleiber. Philips, 2005

Presto. Es el tempo más veloz de la música y a menudo es utilizado en sinfonías y sonatas en la escritura de movimientos finales. Por su característica de velocidad es representativo de vivacidad y rapidez, lo que exige altas capacidades técnicas a los ejecutantes. Como ejemplo de este tempo presentamos el cuarto movimiento de la Sinfonía núm. 36 en do mayor, K 42, también conocida como "Sinfonía Linz", escrita por Wolfgang Amadeus Mozart en honor y gratitud al recibimiento que tuvo en dicha ciudad austriaca, de paso hacia Viena, en el otoño de 1783.

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