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La confianza de ser empleado de confianza

Ser un empleado de confianza, en apego a la ley, se reduce a una relación contractual en la que los beneficios y las prestaciones se acuerdan entre el patrón y el trabajador y suelen ser superiores a los que marca la ley

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¿Cuándo se pierde la confianza dentro del trabajo? Foto: agorafobiablog.com
¿Cuándo se pierde la confianza dentro del trabajo? Foto: agorafobiablog.com

Confiar puede ser una virtud o, por lo contrario, una debilidad ante circunstancias difíciles. La confianza se gana, dicen, con el transcurrir del tiempo y debido a las acciones de las personas y, por las mismas razones, puede perderse.

En las relaciones interpersonales que mantenemos en el día a día, a veces nos decepcionamos de proyectos o individuos. Nuestra percepción se puede modificar de forma negativa ante la pérdida de la confianza, entendida ésta, según la Real Academia Española, como la esperanza firme que se tiene en alguien o algo.

En México, los trabajadores cuentan, en teoría, con un respaldo para ejercer sus derechos laborales: La Ley Federal del Trabajo, que clasifica en distintos rubros a los empleados y en la que se plasman también las obligaciones de éstos y de sus patrones. Ser un empleado de confianza, en apego a la ley, se reduce a una relación contractual en la que los beneficios y las prestaciones se acuerdan entre el patrón y el trabajador y suelen ser superiores a los que marca la ley. En este campo están comprendidos como “de confianza” los empleados que desempeñan funciones de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, y esa clasificación depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas.

Con dicho estatus, pareciera que el trabajador cuenta con privilegios y cierta estabilidad laboral; sin embargo, pierde algunos derechos, como el de la afiliación a un sindicato o a recibir reparto de utilidades, como refiere el abogado y académico del ITESO Juan Carlos de Obeso. Explica también que las últimas modificaciones a la Ley Federal del Trabajo (año 2012), pudieran facilitar la elusión de responsabilidades, pues en ellas se cataloga como empleados de confianza a los que realizan funciones en puestos que en realidad no se relacionan con este estatus. Así ante un conflicto laboral, el término “confianza” pierde valor jurídico respecto a lo establecido en el contrato y a las actividades que se realicen.

“El patrón podrá rescindir de la relación de trabajo si existe un motivo razonable de pérdida de confianza”, dice la ley acerca de esta figura en el Capítulo II. Pero ¿cuándo se pierde la confianza? En pocas palabras, acota el abogado, cuando no se hacen valer los derechos y obligaciones entre empleados y patrones.

En una reflexión acerca de las relaciones laborales, cabe también el concepto “abuso de confianza”, ligado al de lealtad. Y es que, efectivamente, si en el camino se pierde la confianza hacia una persona o un proyecto, la lealtad se diluye.

Como me dijo alguna vez una jefa, por cierto muy entregada a su trabajo: “A veces, tanta confianza da asco”. m.

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