Volver al inicio

Alfonso Cuarón: el arte de la colaboración

Las diez nominaciones que recibió Gravedad a los premios Oscar han llevado a Cuarón a la cima de su carrera. Pero desde hace varias cintas —entre las que se encuentran Sólo con tu Pareja, Hijos del hombre y La Princesita— este cineasta mexicano ha construido un estilo cinematográfico que busca los retos técnicos y emocionales.

Enviar por e-mailEnviar por e-mail
Antetitulos: 
Alfonso Cuarón durante la filmación de «Hijos del hombre». Foto: AFP
Alfonso Cuarón durante la filmación de «Hijos del hombre». Foto: AFP

En una charla que Alfonso Cuarón sostuvo con Juan Mora, en mayo de 2009 y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, el cineasta hace un rápido esbozo de cómo funciona el cine comercial actualmente: “Entras al cine, empieza la película, cierras los ojos, comes palomitas por dos horas; acaba la película, abres los ojos y no te perdiste de nada. Narrativamente te están contando la historia: blablabla, blablabla, como radio, son como radionovelas. Son close-ups de actores tirando rollo. Es un lenguaje que se ha impuesto pero que no tiene nada que ver con el cine. El lenguaje del close-up era para retratar trascendencia. Es lo que hacía [Carl Theodor] Dreyer o lo que hacía [Ingmar] Bergman. Eran como películas de acción donde en realidad todo estaba en el subtexto de lo que sucedía en esas caras, que ni hablaban, además. Ahora el close-up es una cosa totalmente frívola. Y yo no digo que no está bien el close-up como una herramienta más o como lenguaje, el problema es cuando se utiliza como tu herramienta para contar. Y eso es la televisión”. De ahí que señale en otro momento: “el close-up es una cosa que ya no soporto y siento que ha estado súper mal usado”.

Estos comentarios revelan la perspectiva que el realizador tiene de lo que ha de ser el cine. Pero además resaltan un rasgo valioso de su personalidad y de su forma de desarrollar sus proyectos: ante el ensalzamiento del ego, del individuo que cobra protagonismo sobre el entorno y los otros (lo que en general se pretende con el aludido uso convencional del close-up), Cuarón apuesta por la colaboración. El cineasta capitalino por lo general muestra una faceta humilde, y no es extraño que reconozca sin reservas el aporte de la gente que trabaja con él desde el inicio mismo del proyecto (lo que él llama “pingponear” ideas), de los actores y del equipo de producción que dejan su rúbrica en el producto final. Tampoco es extraño que se refiera a ellos como correalizadores. Así pues, para hacer un esbozo de Cuarón y su obra es necesario intentar una mirada de conjunto (un plano general, para ponerlo en la terminología cinematográfica) con buena profundidad de campo: es iluminador rastrear al autor con sus colaboradores, al cine en los elementos que lo conforman. El retrato final —de cuerpo entero—, adelantemos, dejará ver a un cineasta que, bien acompañado, se ha esforzado por dejar una huella propia incluso en los proyectos que no surgen de su iniciativa, un autor que se plantea metas cada vez más ambiciosas, que se nutre del potencial original del cine sin dejar de expandir sus límites por medio de un estilo elegante y osado, un realizador sin el que difícilmente se entiende el cine actual.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración

El cine es más que la suma de sus partes

Cuarón va a contracorriente de las prácticas habituales del cine de Hollywood actual. No deja de reconocer el valor de la parte narrativa. Ésta “le sale más fácil”, y la plantea como una estructura: “es como un esqueleto”, que es importante, porque sin él “te pierdes”; por eso lo llama “la red de seguridad”. No obstante, no se contenta —como buena parte de los cineastas (de Estados Unidos y de todas partes)— con contar una historia. “Hay una parte de un cine que me molesta [el] que ha tratado de heredar de la literatura y el teatro [...] para mí el cine tiene más que ver con la música, es un asunto mucho más conceptual, abstracto”, dijo en la citada conversación con Juan Mora. Ante este paisaje, afirma: “Si quiero ser un poco provocador, yo sí digo que la narrativa es el veneno del cine”. Cuarón postula que la historia es una excusa para todo lo demás, “es una línea donde vas a colgar los trajes, digamos”. Lo importante está en la propuesta global de la cinta, y ahí confluyen el guión, los actores, la cámara, la fotografía y todos los elementos de la forma cinematográfica. Porque el cine es más que la suma de sus partes.

Esta claridad llegó con el tiempo, la experiencia y las películas. En sus inicios, como Guillermo del Toro, cuando ambos participaron en la serie Hora marcada, lo que pretendía era hacer un buen shot. En Sólo con tu pareja, el interés estaba en hacer una buena secuencia. Pero “esto es irrelevante”, reconoce, pues descubrió que “lo que importa es básicamente el concepto global”. Ahora hace “mucha investigación del rollo conceptual que va a ir detrás del guión”. Por ejemplo, para Niños del hombre leyó la sinopsis del libro, que despertó en su cabeza un concepto “que no tiene nada que ver con la novela”, y vio la posibilidad de hablar, no del futuro, sino del presente. Puso en práctica la teoría que había desarrollado con Emmanuel Lubezki, El Chivo, en Y tu mamá también, en donde se planteó la relación entre el primer plano y el fondo, “en donde el fondo tiene más relevancia que el primer plano”. Entonces, lo primero fue, según relata, “crear el contexto teórico” y estudiar los temas que se iban a tratar “a partir de gente como [Slavoj] Žižek, [Tzvetan] Todorov, Naomi Klein”, con el propósito de crear un diagnóstico de la situación actual.

Alfonso Cuarón: una obra autoral Por: Annemarie Meier

Aunque algunos reseñadores o críticos lo califican como un director polifacético que realiza sus propios proyectos, pero también películas estadunidenses “de encargo”, revisando su filmografía sí encuentro una “obra autoral”, una homogeneidad —quizá no temática, pero sí estética— en su manera de integrar forma y fondo y de dirigirse a un espectador que disfruta el cine como arte audiovisual y emocional. Ejemplo: el planosecuencia del episodio Parc Monceau de la cinta colectiva París, te amo. Como guionista y productor ha colaborado de manera solidaria con el cine y los directores mexicanos de corto y largometraje, como Temporada de patos, de Fernando Eimbcke, y El laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro. Temas En filmes con guión propio y en coordinación con su hermano Carlos o su hijo Jonás, sobresalen temas y preocupaciones sociales y humanistas: Y tu mamá también se centra en los jóvenes y su educación sensual, pero Cuarón utiliza el road movie para observar escenas de vida, cultura y rituales sociales mexicanos. Children of Men es una visión distópica sobre una sociedad “en ruinas” destinada a la desaparición, con represión extrema, migrantes enjaulados, mujeres que no se pueden embarazar. En Gravity el humano pierde la conexión con la Tierra (en todos los sentidos de la palabra tierra: planeta, terruño, mundo, hogar, etcétera). La relación (o la pérdida de la relación) del humano con los demás, el ambiente, medioambiente y la Tierra están en Children of Men y Gravity. Las relaciones de pareja y humanas son otro hilo temático de su obra: Sólo con tu pareja trata acerca de la falta de comunicación y los desencuentros entre los géneros, París te amo juega con los roles de género y sexuales (y los prejuicios del espectador) Estética Cuando Cuarón realiza guiones ajenos y adaptaciones literarias, se caracteriza por buscar la estética exacta, la puesta en cámara, luz y puesta en escena precisa para “narrar la historia” y atrapar al espectador con emociones narrativas y “artefacto”. No soy fan de Harry Potter, pero entre las adaptaciones cinematográficas, la versión de Cuarón me gustó más que las otras.

El concepto cobra forma mediante una serie de principios estéticos que ha ido consolidando a lo largo de los años. Sus primeras películas se caracterizaban por un trabajo de cámara fluido y una puesta en escena preciosista. Sus dos entregas más recientes dejan ver una evolución fascinante. En Sólo con tu pareja había un interés particular por el ritmo, y tomó como referencia a Ernst Lubitsch y Howard Hawks, con el objetivo de “no dejar momentos en los que no sucediera nada”. A partir de Y tu mamá también ha mostrado un afán obsesivo por conseguir un tono realista, y se ha hecho habitual el registro con la cámara en mano y la apuesta por el planosecuencia —recurso que consiste en registrar planos (o tomas) sin cortes, que no sólo tienen una duración larga sino que tienen una progresión. De hecho, a menudo constituyen unidades narrativas completas (con su inicio, su desarrollo y su conclusión)—. De ahí que utilice primordialmente lentes de distancia focal corta (que garantizan buena profundidad de campo: posibilitan que el fondo y el primer plano sean nítidos). A Cuarón le gustan en particular los lentes de 18 y 21 mm, y confiesa: “Para mí son fundamentales los lentes. No soporto la promiscuidad visual; este asunto de ‘esta escena vamos a hacerla con el 35 [mm] y después cambiamos y vamos a poner el 12, el 18 y después vamos para allá...’; ese rollo ridleyscottesco, tonyscottesco,me parece...”.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración Foto: AFP

El planosecuencia provee diversas virtudes. Según El Chivo, lo principal es que posibilita la inmersión del espectador: “Para mí, se siente más real, más íntimo y más inmediato. Mientras menos cortes se hagan, se está más con [los personajes] es como si sintieras lo que les está pasando en tiempo real. Es algo que Alfonso y yo descubrimos en Y tu mamá también y Niños del hombre”. En esta última aparecen al menos dos planosecuencias que, sin exagerar, se ubican entre los mejores en la historia del cine. El que aparece cerca del final, que acompaña al personaje principal a lo largo de un campo de batalla urbana, tomó 16 días para su realización. En la charla citada al inicio, Cuarón relata la experiencia, que reserva diversas dosis de emoción —y que provoca respuestas que van de la tensión a la carcajada—: durante los primeros 15 días no se filmó un solo pie de película. Fue la última toma del último día la que funcionó. Pero con accidentes, pues uno de los estopines (dispositivo que hace estallar una bolsa de sangre y que simula el impacto de un balazo) que llevaba un actor salpicó de “sangre” el lente de la cámara. Cuando esto sucedió, Cuarón gritó “¡Corte!”, pero nadie lo escuchó. “Al final, El Chivo y Clive [Owen] estaban en total euforia. Y les dije: ‘Pero no funciona, está lleno de sangre el lente’. Y es cuando El Chivo gritaba: ‘¡Eres un idiota, ése es el milagro, ése es el milagro!’”.

La pasión por el realismo se hace presente en el manejo de la luz. En las películas de Cuarón, Lubezki trabaja cada vez menos con luces artificiales. Y es tal el entendimiento entre el realizador y el cinefotógrafo, que éste influye incluso en el guión. En Niños del hombre había una escena que tenía lugar por la noche, lo cual hacía inevitable el uso de luz artificial y la aparición de cierta falsedad. Para evitarlo, El Chivo propuso que se filmara de día, y finalmente se rodó al amanecer, con resultados notables. En Gravedad, Lubezki concibió una especie de jaula conformada por paneles con luces led, dentro de la cual se ubicó a los actores. En ella se reproducía la animación hecha previamente —que ofrece todo el contexto— y el fotógrafo se dio a la tarea de empatar la luz que desde ahí se proyectaba con la que él hizo incidir sobre los astronautas. El resultado es, a todas luces, brillante.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración Foto: AFP

Colaboración detrás y delante de la cámara

Para que estas propuestas cobren realidad es fundamental el aporte del equipo, detrás y delante de la cámara. De eso depende el buen funcionamiento de los planosecuencias, como declara Cuarón. La contribución principal la hace Lubezki, cuyas sugerencias van mucho más allá de lo técnico e inciden directamente en el planteamiento global de la cinta. Por ejemplo, en Gravedad, Cuarón pretendía prolongar aún más los trece minutos del plano inicial; sin embargo, El Chivo le sugirió cortar “cuando ella [Ryan Stone, interpretada por Sandra Bullock] se aleja flotando; es el momento perfecto para cortar”. El argumento: era como el final del capítulo de un libro. “Tenía razón”, reconoce Cuarón, pues “de otra forma comenzaríamos a llamar la atención sobre la toma larga y a crear la expectativa de que de eso se trataría la película”. Es tal el reconocimiento del cinefotógrafo por el realizador que éste no duda en afirmar: “Chivo es mi correalizador [...] No está haciendo lo que la mayoría de la gente cree que es el trabajo del cinefotógrafo. En Gravedad estaba por todas partes, colaborando en cada etapa del camino”. Pero no todo es miel sobre hojuelas, pues también han tenido desencuentros. Como en Niños del hombre, para la que El Chivo propuso el uso del steadicam (equipo cuya función es estabilizar la cámara) en algunos pasajes. El realizador fue tajante: toda la película tenía que filmarse con cámara en mano.

De los actores recibe similar aporte. “El actor protege”, revela Cuarón. En Sólo con tu pareja, por ejemplo, “Daniel [Giménez Cacho] es correalizador de la cinta: no deja de hacer cosas”, muchas de las cuales él aportaba. Asimismo, el director no tiene empacho en reconocer las sugerencias de Clive Owen en Niños del hombre y de George Clooney en Gravedad.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración Foto: AFP

La colaboración, a menudo, surge desde el origen. Es el caso de los guiones de Y tu mamá también y Sólo con tu pareja, que Cuarón escribió con su hermano Carlos. Pero también de Gravedad, que trabajó con su hijo Jonás, y de Niños del hombre, para la que contó con todo un “equipo”. En más de una ocasión, además, Cuarón también ha reconocido el aporte de amigos y colegas con los que conforma el llamado Tequila Gang: Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu. Alfonso comenta que, cuando realiza el primer corte de sus películas (el primer armado, en edición), la duración es reducida; con humor afirma: “Si va a ser mala, hazla pequeña”. Entonces Guillermo y Alejandro le preguntan sobre todo lo que filmó, le hacen ver que “meta otras cosas”, y entonces él se da a la tarea de replantear lo hecho. Es tal el reconocimiento de Cuarón a Del Toro, que no duda en afirmar que le “salvó la vida”, y que no va “a desayunar” sin consultarlo. De hecho, a él atribuye el hecho de que Gravedad sea “una experiencia”, más que una película de género.

“Somos amigos desde hace más de dos décadas. Hemos marchado siempre muy cerca uno del otro, ayudándonos en lo que podemos, desde Cronos y Sólo con tu pareja hasta Gravity o Pacific Rim, responde Guillermo del Toro a las preguntas de MAGIS a través de correo electrónico. “Alfonso es como un carnal cinematográfico para mí, y antes de empezar o terminar un proyecto nos buscamos y consultamos”.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración Foto: AFP

“Alfonso siempre ha sido y seguirá siendo un cineasta de talla internacional. Sus películas dejan huella. A veces más privadamente y a veces muy públicamente, en la manera de hacer cine a nivel mundial. Su puesta en cámara para Niños del hombre ha sido emulada miles de veces, su soltura y fluidez en Y tu mamá también han servido de patrón a muchos cineastas, y así con cada película que hace. Gravity lo catapulta al gran cine —al de los indiscutibles— más allá del tiempo”.

¿Podrías precisar y abundar aquello que dijiste sobre Gravity con respecto al cambio que provocaría en la forma de hacer cine?

La idea de un cine 80 por ciento virtual no había sido explorada de esta manera. Alfonso y Emmanuel [Lubezki] han empujado la tecnología media década hacia el futuro. El hecho de que sean mexicanos al frente de este avance tecnológico es extraordinario.

 

Momentos de verdad

Intentar hacer un esbozo de la obra de Alfonso Cuarón, un “retrato de cuerpo entero”, implica cierta complejidad. Su filmografía no conforma un corpus homogéneo, no presenta una serie de constantes fácilmente discernibles. En parte porque los guiones de cuatro películas parten de obras literarias, en parte porque no termina de librarse de ciertas prerrogativas del cine según Hollywood (como el final feliz, si bien sus finales no son tan felices). El valor de su propuesta pasa por lo técnico, por lo formal, y por el afán de ir más allá del relato.

En sus primeras películas hay un toque fantástico y una mirada que cabría calificar, sin ánimo peyorativo, como infantiles. A partir de Niños del hombre hay un crecimiento notable. En el abordaje de asuntos que en el paisaje mundial cada vez adquieren mayor gravedad (la migración, la marginación, la multiplicación demográfica, los abismos sociales) y en el aliento universal que habita en su obra, mismo que invita a la reflexión sobre las miserias de la condición humana. Gravedad gira alrededor de la vida, del renacimiento, de dejar ir el pasado para recomenzar. Ambas películas dejan ver la cinefilia del realizador y apuestan por hacer sensibles los temas que tocan, como uno esperaría de cualquier propuesta cinematográfica respetable.

Alfonso Cuarón el cine como colaboración Foto: Latinstock

Cuarón tiene claridad sobre su filmografía futura. Se concentrará en proyectos escritos por él y en crear lo que él llama “momentos de verdad [aquellos en los que] la cámara, en la distancia, está registrando ese momento [...] que pudo haber sucedido [en los que] no estás manipulando con edición ni los momentos ni las emociones, eso ya está creado con honestidad por actores”. Cada nueva entrega lo separa más del estándar hollywoodense: ahí donde los efectos especiales son espectaculares, él no sólo trata de esconderlos, sino más bien de utilizarlos para crear el naturalismo; ahí donde se rinde culto al individuo, él es honesto al hacer del cine un trabajo de equipo. Ahí donde abundan los artesanos, él seguirá labrando la senda del autor. m

La trayectoria de Alfonso Cuarón

Inicio En su niñez, Alfonso y su hermano Carlos tomaban la cámara familiar de 8 mm y seguían a sus hermanos por la casa. “Desde niño yo quería hacer cine”, reconoció en un perfil publicado en Excélsior. Para conseguirlo recibió un impulso fundamental: el de su madre. En más de una entrevista, Alfonso ha reconocido el apoyo de ella: “Me introdujo a nuevos directores cuando yo era pequeño”. Posteriormente lo llevó “a las salas de arte y a los cineclubes. Mucho de lo que es la experiencia de Gravedad es gracias al empuje que me dio mi mamá”. No en vano a ella le dedicó éste, su más reciente largometraje, al final del cual puede leerse: “A mi madre, gracias”. ¿También puede apreciarse ahí la influencia de su padre, quien es físico nuclear? Años después Cuarón estudió filosofía e ingresó al CUEC, donde dejó ver cierta inconformidad —por el trato que se dio a uno de sus cortometrajes— y conoció al que se convertiría en su mancuerna habitual: el cinefotógrafo Emmanuel Lubezki, El Chivo. Al salir adquirió experiencia trabajando como asistente de director (puesto que desempeñó en Nocaut, de José Luis García Agraz, entre muchas otras), guionista (del capítulo “Caudillos populares” de la serie Biografía del poder, por ejemplo) y realizador de televisión (en la serie Hora marcada, a la que aportó seis capítulos). Su opera prima, Sólo con tu pareja (1991), que escribió con su hermano Carlos, condensa el aprendizaje adquirido hasta entonces. Su trabajo de cámara y el prodigioso desempeño de Lubezki confieren a la cinta una belleza y una amenidad apreciables. Mención aparte merece el registro de Claudia Ramírez, quien da vida a uno de los personajes principales y luce bellísima. Hollywood En su debut, Cuarón dejó ver una calidad artesanal notable, por lo que llamó la atención fuera de México, en particular gracias al toque preciosista que consiguen el cinefotógrafo y el realizador. Esta característica se convertiría en un sello de la casa y alcanzaría un nivel más alto en La princesita (Little Princess, 1995), la primera película realizada en Estados Unidos, luego de descartar numerosas propuestas. Se trata de una fábula de corte fantástico que da cuenta de los encontronazos que una niña se da con la injusta realidad. El resultado es mucho más redondo que el de su primer largo, y por mucho tiempo sería lo mejor de su cosecha. Tres años después, el tándem puso al día una de las novelas más memorables de Charles Dickens, Grandes esperanzas, obra que ha inspirado muchos largometrajes y muchas series de televisión y que sigue las contrariedades de un joven proletario que accede a la elite neoyorquina y vive enamorado de una chamaca de clase alta. Una vez más, la actriz principal (Gwyneth Paltrow) luce prodigiosa; sin embargo, el resultado no es particularmente prodigioso. De vuelta en México Posteriormente regresó a México para filmar Y tu mamá también (2001), que recoge los roces de dos jóvenes amigos y las disputas por una bella española. La visión presentada no va más allá de lo turístico, pero la cinta es determinante para redondear el estilo del realizador y obtuvo buenos resultados en diversos festivales Harry Potter Luego de dos entregas más bien ordinarias de la saga de Harry Potter (dirigidas por Chris Columbus), Cuarón se hizo cargo —sin Lubezki— de El prisionero de Azkaban. Aquí apostó, con buenos resultados, por “una película de personaje con efectos visuales, y no una película de efectos visuales con personajes corriendo alrededor”, según afirma en una entrevista que puede verse en YouTube. La gesta del maguito al escapar de los fantasmas del pasado y los contratiempos del presente tiene, bajo la batuta del mexicano, un tratamiento ágil y emotivo. Crecimiento La cinta Niños del hombre (2006) se ubica en el año 2027 y exhibe un mundo a imagen y semejanza del hombre, es decir, deshumanizado. La especie humana ha perdido la capacidad de reproducirse. Es entonces que aparece una mujer embarazada. Imágenes y sonidos alimentan un realismo que, irónicamente, resulta fantástico. Es, tal vez, la mejor película de Cuarón a la fecha. De la infertilidad a la gravidez Cuatro años y medio invirtió Cuarón en la realización de Gravedad, tres de los cuales se llevó la animación, que ofrece todo el contexto. El argumento acompaña a dos astronautas que quedan a la deriva luego de un accidente. Lubezki y él desarrollaron nuevos equipos (mecánicos y lumínicos) para materializar lo que imaginaron. La cinta, portentosa, es una oda a la vida.

Nominaciones y premios 

:: Nominado al Oscar por el guión de Y tu mamá también y Niños del hombre; por la edición de la segunda. Gravedad fue nominada en varios rubros, y debe llevarse por lo menos los de realización y cinefotografía.

:: Premio Ariel a la mejor historia por Sólo con tu pareja.

:: Premio BAFTA de los niños (industria británica) por Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

:: Premio Linterna Mágica en Venecia por Niños del hombre.

:: Premio Osella Dorada en Venecia por Y tu mamá también.

:: Premio Digital en Venecia por Gravedad.

:: Globo de Oro al mejor director por Gravedad.

:: Diez nominaciones a los premios Oscar por Gravedad, entre ellas al mejor director, mejor película y mejor cinematografía.

  • Más reciente
  • Más popular
Salir a pasear en bicicleta. Eso es lo que María Salguero hace...
Lunes, Agosto 7, 2017 - 14:19
Kumamoto en una actividad con habitantes de su distrito. Foto: kumamoto.com
Parecía una reunión de viejos conocidos: la pequeña oficina pronto se...
Martes, Agosto 1, 2017 - 00:30
Cada día miles de personas cruzan el país a bordo de «La Bestia». Fotos: Reuters
La fotografía que se proyecta en el auditorio D del ITESO muestra la...
Martes, Agosto 1, 2017 - 00:30
En los últimos tiempos, la economía digital se ha convertido en uno...
Martes, Agosto 1, 2017 - 00:30

sígueme
  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • Linkedin
  • Flickr
 

issuu.com

Publicidad

Web Diana Martin