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“Lo que hace valioso al ITESO es lo que hagan sus egresados”

El pasado 14 de noviembre, José Morales, SJ, asumió el cargo de Rector de la Universidad, a la que concibe como un lugar para la formación de “hombres y mujeres capacitados académicamente, con valores de responsabilidad y compromiso social”

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José Morales, asumió como rector del ITESO. Foto: Luis Ponciano
José Morales, asumió como rector del ITESO. Foto: Luis Ponciano

A José Morales Orozco, SJ, le habría gustado servir en la misión jesuita de la Sierra Tarahumara. Con esa ilusión entró a la Compañía de Jesús el 14 de agosto de 1963. A pesar de su deseo, la primera encomienda que recibió fue la de Rector del ya desaparecido Instituto Libre de Filosofía y Ciencias en Guadalajara (hoy Departamento de Filosofía y Humanidades del ITESO), al tiempo que fungía como superior del Filosofado de la Compañía de Jesús en México.

Tiempo después le habría gustado seguir dando clases, como lo hizo en el ITESO a partir de su ordenación. Por eso fue algo que le costó dejar cuando, en 1989, fue nombrado Provincial de la Compañía de Jesús en México.

Cuando terminó su tercer periodo como Rector en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México, le habría gustado descansar. Y por eso, solicitó su primer año sabático. Pero, una vez más, su misión era otra: el Provincial de la Compañía en México, Francisco Magaña, SJ, le encomendó la misión de fungir como Rector del ITESO, cargo que asumió el pasado 14 de noviembre como sucesor de Juan Luis Orozco, SJ.

En sus más de 50 años de caminar jesuita, Morales entiende el valor de su disposición a esta nueva misión apostólica. “No se trata de entrar a la Compañía de Jesús para que te realices en ella, sino para realizar la misión que tiene la Compañía. Esto implica que estés dispuesto a ir a cualquier parte del mundo, porque la misión es universal”.

Y su misión, efectivamente, ha sido universal: vivió en Quebec en su último año de formación jesuita; su magisterio fue en Estados Unidos; su doctorado en Teología lo hizo en la Universidad Pontificia Comillas, en España; fue llamado a Roma en 1996 para ser consejero del entonces superior General de la Compañía, Peter Hans-Kolvenbach, SJ, y antes de permanecer once años en la ciudad de México, estuvo a punto de partir a África. Ahora, el jesuita comienza su periodo como Rector en la ciudad en la que creció.

Considera que todos sus años de formación y apostolado le han dado herramientas para desempeñar su nuevo cargo: ha aprendido a saber escuchar, confiar en las personas, respetar el principio de subsidiariedad (esto es, dejar la resolución de un problema en manos de los involucrados y su superior inmediato), tratar de sacar lo mejor que tiene cada persona, saber reírse de sí mismo, tomar decisiones. “Pretendo aportar al ITESO con esa actitud y con lo que he aprendido, así como con la confianza en los jóvenes: yo creo mucho en ellos”.

 

Modelo ignaciano en las aulas

Las encomiendas que ha recibido son varias, entre ellas vincular a la universidad con empresas, promover el emprendimiento en los jóvenes y consolidar la excelencia académica. Sobre esta última, señala que “es un camino sin fin: logras una meta y ya hay otras superiores. Esto implica una mejor selección de los profesores, pertinencia en los programas académicos, mayor exigencia, mejores evaluaciones; implica la equidad, eficiencia y eficacia; es un proceso complejo y sin límite. Y tenemos que buscar cómo situar al ITESO en las grandes ligas desde el punto de vista internacional”.

Pero no se trata sólo de la excelencia académica. También hay que buscar que el espíritu ignaciano permee la formación de los alumnos. “Se piensa que por insistir en la formación más de tipo humanista e integral, se descuida la parte académica, y no. Yo digo que la pertinencia social del ITESO como institución jesuita es parte de la calidad de la Universidad y le da un valor agregado”, afirma.

 

Hombres y mujeres para los demás

Buena parte del apostolado del padre Morales ha sido en instituciones educativas, de ahí que le guste trabajar con y para los jóvenes. “Ellos son factores de unidad; los jóvenes pueden hacer la diferencia de manera activa. La dimensión afectiva, ética y espiritual es el valor agregado que da el ITESO a sus alumnos y que no pueden ofrecer otras instituciones”.

En su experiencia, la formación de los muchachos debe ser a partir de sus inquietudes, sus alegrías, sus tristezas y la cultura en la que se desenvuelven, para así “formarlos en la línea que quiere el ITESO: hombres y mujeres capacitados académicamente, con valores de responsabilidad, compromiso social, respeto a la diferencia, inclusión, solidaridad, participación ciudadana; que busquen trascender al éxito individual y pongan al servicio de los demás lo que han recibido en su paso por la Universidad”.

Y cuando habla de todo esto, lo hace con conocimiento de causa: durante su paso como Rector de la Ibero México, le tocó presenciar el despertar político de algunos estudiantes a partir de la visita del entonces candidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, en mayo de 2012, génesis del movimiento Más de 131, que todavía tiene presencia en la ciudad de México, en la Ibero Puebla y en el propio ITESO.

El padre Morales también estuvo presente en el paro activo que realizaron los estudiantes el pasado 5 de noviembre. Le parece que este tipo de experiencias de concientización y solidaridad son fundamentales y transformadoras; pero son sólo el primer paso. “El reto es cómo pasar de esta emoción —este deseo de que las cosas cambien, este rechazo a la violencia, a la injusticia y a la manipulación de los medios— a la propuesta. No se vale protesta sin propuesta, siempre lo he dicho. Y se requiere darle acompañamiento a su causa”. Y es que, añade, “ese contacto con situaciones de dolor e injusticia transforma a la gente. Una persona que hace su pap en una zona indígena o marginada, al darse cuenta de la situación en la que se vive, comienza a reflexionar. La solidaridad empieza por esa experiencia, pero que sea una solidaridad ilustrada, como decía el padre Kolvenbach”.

 

Libres para transformar

El nuevo Rector del ITESO es consciente de que el interés por la justicia social o por los valores de inspiración ignaciana puede no estar presente en todos los jóvenes, pero es enfático en señalar que la Universidad debe poner los medios para que cada uno elija con libertad cómo aprovecharlos. Además, confía en que, ya en su ejercicio profesional, esos valores saldrán a flote y se verán reflejados en su vida y en su trabajo. “Una institución como el ITESO es valiosa, no sólo porque logre sus objetivos; lo más importante, y lo que hace más valiosa a la Universidad, es lo que sus egresados hagan: la calidad profesional, humana y ética con la que realicen su servicio profesional y se sitúen en el mundo”. m.

Más información

En este enlace puedes leer la crónica de la ceremonia de cambio de Rector en el ITESO.

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