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Celebraciones

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Francisco Toledo:   La Nopalera

NO amo a mi patria

Su fulgor abstracto

     es inasible.

Pero (aunque suene mal)

     daría la vida

por diez lugares suyos,

     cierta gente,

 puertos, bosques de pinos,

     fortalezas,

una ciudad deshecha,

     gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

     montañas

-y tres o cuatro ríos.

                                                                      José Emilio Pacheco

No a la celebración de los medios, que ruidosamente  promueven vulgares  festejos a la Patria envueltos en rancio nacionalismo. No al ostentoso despliegue de una celebración oficial vacía, indigno  y costoso maquillaje para un pueblo con el agua al cuello  y el corazón apachurrado de miedo.  No a la reiteración de una mexicanidad efímera, desmemoriada, que  agita banderas y truena cuetes  frente a las inacabables  atrocidades de la historia de cada día.  Cuánta  confusión para conmemorar un pasado  sin presente, cuánta ceguera para mirar, más allá de la sangre y la dolorosa inequidad, a la sociedad que hemos construido.  Priva el  altanero autodesprecio que pareciera condenarnos a la corrupción eterna, a la estupidez o a la impotencia.  

Esto somos  repiten el eco mediático y los  aguzados críticos (leer el espléndido artículo de Roger Bartra: Poder, intelectuales y opinadores),  miremos la ominosa crisis, el patético desempeño de la clase política, la  crueldad del crimen organizado, miremos nuestra indefensión . Pero el espejo, con su innegable realismo, ya no basta.  Jesús Silva Herzog Márquez lo explica de manera contundente: A  falta de relato que ponga las cosas en su sitio, a falta de una historia que explique génesis y transformación de nuestra crisis y que explique el propósito y el alcance de la política gubernamental, impera el caos de imágenes que nos bombardean los medios. Nos salpica una violencia sin sentido que aparece por todas partes. Impera la inmediatez del periodismo. No aparece por ningún lado el faro de la política. Un gobierno sin narrativa no hace política. Por más que actúe, por más que hable es incapaz de proveer sentido a las circunstancias y  dirección a sus acciones.

México 2010:  el mismo territorio  donde la inequidad y la injusticia privan, da abrigo a millones que no matan, roban,  ni engañan, tampoco quieren seguir igual,  son millones que trabajan, crean, piensan,- pese a todo cantan, sueñan,  tienen hijos, hacen la vida sin ninguna  reserva de esperanza-  A ése país violento, desunido, nada cuesta  nombrarlo  El  Infierno, como si el lastimoso  recuento de miserias y lacras  lavara  la responsabilidad  de cada uno en la persistencia de lo que padecemos.  Como si ante la indignante barbarie bastara  con amplificar sus saldos. para conjurarlos.  

¿Qué nombramos con eso, qué  futuro  anunciamos al decir que  éste es el peor momento de nuestra historia  y que no   tenemos  más que  balas y muerte?  Me parece  que  ya casi nada. La nación no existe.  En  ese discurso no está el país que queremos –y podemos- construir, tampoco  las muchas, asequibles y complejas tareas comunes que reclaman otro entendimiento de lo que somos.   No,  entonces, a quienes dicen que no hay nada que celebrar, como si la  rabiosa bravuconada  perfilara los términos del diálogo.  Elijo, a cambio  nombrar a la patria minúscula y larga, a la patria  cotidiana en sus fragmentos, esa patria monstruosa,  tensa y fascinante que habito y me subyuga,  con  admiraciones profundas y arraigos sentimentales, la que nos pertenece,  con sus voces,  tentaciones, ciudades, bebidas,  novelas, parajes, poemas,  comida,  recuerdos, teatro, seres. . Son otras celebraciones de México.

I. VOCES:   De evocación, sensualidad y arraigo

 

 


1 Comment(s) to the "Celebraciones"
Eneadeia (no verificado) says:

Se celebra hoy para que los niños y jóvenes sepamos que aún hay algo que salvar, algo por lo que trabajar y mejorar. Algo por lo que soñar y vivir. México es la tierra donde he visto la luz. He vivido y trabajado en países sin aparentes problemas graves como a los que hoy nos enfrentamos. ¿Y sabes qué? No lo cambio. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. Porque México tenemos algo que en otros lugares no tienen. Porque de mi México he aprendido incontables cosas, y de él he cosechado innumerables alegrías. México no sólo son las balas y muerte. Son risas, juegos, música, baile, amistad, colores, paisajes, aprendizaje, amigos, familia... Nuestro corazón es más grande que el de muchos, porque está lleno de tantas cosas... México, contigo no aplica el ¡Nunca cambies!... Cambia, pero hazlo para bien, mejora, demuestra que somos un país que puede y sabe como salir adelante. ¿Quién camina a mi lado?

Enviado por Eneadeia (no verificado) el 15 Septiembre, 2010 - 17:17

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