«Los sueños de la casa», de Araceli Mancilla Zayas
Jorge Esquinca – Edición 517

Un carretón de gitanos es el título que eligió la poeta para invitarnos a pasar con ella a través de las puertas que dan acceso a una “segunda vida”, la que sucede a expensas de nosotros mientras dormimos
La casa en ruinas
la carreta que llega
las dos sombras
que bajan
los muebles tirados
donde sea
una figura masculina
se funde con su par
“adelante”
les señala
sin hablar:
“ahí están
los utensilios
la vajilla decorada
las lámparas
pueden llevarse
lo que quieran”
son dos sombras
pero ella pronuncia
un solo nombre
las sombras se concentran
en una sola palabra
antes de dar la espalda
al portón desvencijado
que mueve el aire.
*
Han pasado muchas cosas
que ya no recordamos
y la casa aparece ahí
al lado del mar
dentro del mar estamos
nos arrastra el oleaje
nos lleva
tratamos de tomarnos
de las manos
buscamos
con nuestras manos
rescatarnos
sabemos que lo vamos
a lograr
vamos a resistir:
lejos
la casa.
*
Llego a tu vieja casa
abuelo
entro al pasillo estrecho
siempre oscuro
al traspasarlo debía encontrar
la puerta del salón
al abrirla tu piano
pero no hay puerta
no hay salón
no hay piano
las hierbas rosáceas son altas
se mecen con la luz del amanecer
o del crepúsculo
da igual
es la luz sobre las hierbas
no hay techo
no hay paredes
no hay piso
solo el viento ligero
tu espalda esbelta desnuda
tú mirando las hierbas.
*
Todos duermen
también yo
una parte mía
sale del cuerpo
se arrastra por el piso
trepa por las paredes
estira su pavor
pasando a oscuras
de una habitación
a otra
adherida a los muros
sin poder desprenderse
esa parte de mí
grita sin grito
doliéndose
de no poder zafarse
de esas laderas
de los techos
de los pisos
que la atraen como imanes
manteniéndola unida
a los espacios de la casa
para que no alcance
la salida.
* * *
Dos importantes editoriales oaxaqueñas han reunido sus mejores empeños para publicar un libro que se destaca por su singularidad. Si bien es cierto que el sueño como materia prima de la poesía es una antigua herramienta de trabajo, hacía tiempo que no veíamos aparecer un libro que estuviese dedicado, en su totalidad, a explorar esta vía. Un carretón de gitanos es el título que eligió Araceli Mancilla Zayas para invitarnos a pasar con ella a través de las puertas que dan acceso a una “segunda vida”, la que sucede a expensas de nosotros mientras dormimos. Sin embargo, no se trata aquí de una mera transcripción de la sustancia del sueño en estado puro, ya que la poeta —y es este uno de los principales méritos del volumen— ha tomado como punto de partida su asombrosa vida de soñadora para entregarnos poemas auténticos, donde las extrañas imágenes, las voces a veces delirantes, los complejos símbolos se convierten en elementos de una poética tan personal como plena de eficacia. Uno de los temas a los que con frecuencia acude la autora es el de la casa, del que recojo aquí algunos ejemplos. ¿Es quizá la “casa del aliento”, que describe el filósofo Bachelard como un valor que se estremece en el límite de lo real y de la irrealidad, una geometría de ecos? Toca al lector seguir las pistas que proporciona la poeta. Un carretón de gitanos (O la otra vida de los sueños), de Araceli Mancilla Zayas, acaba de ser publicado este año bajo los sellos de las editoriales Almadía y 1450.