«El iris de su voz» (fragmentos), de Gabriel Bernal Granados
Jorge Esquinca – Edición 511

Bernal se asoma a ese misterio y entrega estos fragmentos, donde luces y sombras se alternan, que son parte del segundo capítulo de su libro La sombra de mi padre (CETYS Universidad, 2025)
así termina todo
comenzando
todo ángel es principio
de insoportable envergadura
los ojos necesitan estar ciegos
para atender el mensaje que se oculta
tras las veladuras de la luz
sobre la sombra
ángel insumiso
que desciende
a un millar de partículas de polvo
y no se extingue:
se vuelve agua subterránea
que brota de los pozos
y amanece nuevamente en unos labios
que se sacian con el agua
manada de la entraña de la tierra
cristal que se derrumba
formando estalactitas
camino mineral acumulado
huellas en el aire
detenidas
atardeceres rotos
en cientos de pedazos
gotas de lluvia o alfileres
que vuelven a brotar
en el rojo calcáreo de la sangre
todo vuelve a su condición primera
enunciado de palabras
mirada que se tiende
a lo lejos
como signo
la mano se tiende
hacia el silencio
hecho de viento
hecho de sal
hecho de espuma
—ausente miligramo de la nieve
no hay manera de alejarlo
el recuerdo también se recupera
como una moneda que gira en el espacio
y finalmente se detiene
aboliendo
la curva infinita
de su canto
entonces las palabras
también se desbaratan
como el cristal de una vitrina
que se mece
en el oleaje intempestivo
de un maremoto
en el lindero de la tierra.
* * *
¿Cuál es el origen profundo de las palabras que tratan de nombrar aquello que pareciera inalcanzable? Sin ofrecernos una sola respuesta, la poesía de Gabriel Bernal Granados (Ciudad de México, 1973), se asoma a ese misterio y entrega estos fragmentos donde luces y sombras se alternan. Forman parte del segundo capítulo de su libro La sombra de mi padre (CETYS Universidad, 2025) que gira en torno a esa figura central, tan familiar como esquiva, en un intento por asirla, así sea fugazmente, a través de las diversas voces que emergen desde un fondo nutricio, elemental. El poeta afina el oído para escucharlas: voces del recuerdo transfiguradas por la emoción y que, a lo largo del volumen, se desdoblan, multiplicando su caudal, o concentrándose —como en estos fragmentos— en instantes de intensa reverberación. Nada, parece decirnos, es definitivo, pues las palabras mismas titubean o se hunden en la sustancia de su origen. Sin embargo, algo queda, esa “moneda que gira en el espacio”, ese “ángel insumiso” que es, al mismo tiempo, guía y guardián. Gabriel Bernal Granados es también un notable ensayista: su libro Leonardo da Vinci. El regreso de los dioses paganos (Turner, 2021) y su secuela recién publicada, El ciervo sagrado. San Juan en la pintura de Leonardo (Archivos Vola, Madrid, 2025), dan cuenta de su profunda vinculación con un tema inagotable. A su labor de escrupuloso traductor le debemos, entre otras obras, una versión cuidadosamente comentada y anotada de La tierra baldía, de T. S. Eliot (UANL, El Oro de los Tigres, 2023).
1 comentario
Qué poema! Se sigue deslizando en mi cabeza!