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Benedikt Taschen, el editor del arte

Taschen Verlag cuenta en su catálogo con más de mil 500 títulos en más de 15 series. Publica arte, pero también arquitectura, diseño, fotografía, cómics, cinematografía, cocina, viajes y moda en 20 idiomas

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Benedikt Taschen es fundamental para el arte contemporáneo.
Benedikt Taschen es fundamental para el arte contemporáneo.

Un alemán que cambió el mundo del arte. Bueno, al menos como lo leemos y observamos. Y aunque la frase anterior suene a herejía, pensemos por un momento: ¿qué haríamos si Benedikt Taschen no hubiera pedido prestados a sus papás 40 mil marcos en 1984 para comprar 40 mil libros sobre la obra de René Magritte (sí, el de la pipa que no era pipa) y revenderlos en su tiendita de cómics a 9.95 marcos cada uno?

Quizás estuviéramos en una biblioteca buscando y cargando esos libros enormes sobre arte que existían antes de su primer trabajo como editor (el de Picasso de 1985, a la venta por lo que hoy compramos dos hamburguesas en McDonald’s); o, quizás, estaríamos ahorrando para comprarnos un libro con ilustraciones, regalando libros con más letras que imágenes, o frente a la computadora googleando sin parar para disfrutar un clásico, un contemporáneo, un pornógrafo a escondidas, un diseñador o un arquitecto: una a una cada obra de arte, sorteando falsificaciones, collages, gatitos disfrazados como una bailarina de Degas o el tributo de un imbécil saltando como Yves Klein desde el techo de su casa. Es más —y a punto de condenarme al infierno de la Academia del Arte—: quizá no conoceríamos la fiebre al hojear a Tom Poulton, ni compartiríamos soledades con Hopper ni veríamos un muro en la calle pensando en el pequeño Basquiat. Mucho del arte de hoy, y quizá mucho del de ayer, se nos hubiera salido de las manos, de nuestros conocimiento y disfrute sin la tradición que fundó un chico alemán adicto a los cómics en 1985: la de editar, compilar, publicar, reunir y difundir arte en libros de todos tamaños, colores, olores y letras, a precios accesibles. Por esto, gracias a los médicos y generosos papás Taschen.

La serie erótica es la favorita de Taschen.

Hoy Taschen Verlag cuenta en su catálogo con más de mil 500 títulos en más de 15 series; cada tiraje no menor de 25 mil ejemplares (de ahí el secreto de sus precios bajos), excepto ediciones especiales —cómo olvidar el sumo de Helmut Newton, de 30 kilogramos y casi un metro de longitud. Taschen publica arte, pero también arquitectura, diseño, fotografía, cómics, cinematografía, cocina, viajes y moda en 20 idiomas, más la consentida del fundador: una nueva serie erótica de portadas reversibles (para “mantener ocultos los contenidos auténticos al pesado de tu jefe ¡o incluso para ayudarte a impresionar a una atractiva mirona!”) con títulos de Immanuel Kant o Edward Gibbon.

La historia del señor Taschen tampoco es un cuento de hadas, aunque nosotros disfrutemos de su accesibilidad. El editor, empresario y magnate, catalogado por las revistas de sociales como “refinado, sofisticado y educado”, también ha sido acusado de hacer contratos injustos con sus artistas en catálogo, de hacer trampas con registros de propiedad intelectual y de una cada vez más baja calidad en impresión, edición y selección —es decir, de hacer ediciones ajustadas y forzadas debido a su compromiso con los precios—. Son menos los reclamos que los halagos, pero Benedikt Taschen vive todavía de sus primeros triunfos, y tal vez por esto fue que, previendo problemas, cambió su residencia hace años a Hollywood, a la Chemosphere, una lejana y extrañísima casa diseñada por John Lautner a la que sólo se tiene acceso mediante funicular, y donde vive con su enorme colección de arte contemporáneo (en 2004, el Museo Reina Sofía y el Palacio Velázquez expusieron una selección de su amplísimo acervo de artistas, como Jeff Koons, Gunther Förg, Cindy Sherman, Christopher Wool, Wolfgang Tillmans y Mike Kelley).

Don Taschen dejó atrás al niño tímido que se escudaba en los cómics de Carl Barks (el papá del Pato Donald), y hoy sigue siendo parte fundamental de su empresa multimillonaria, entrevistando a artistas para su página en internet o escribiendo prólogos, editando y buscando nuevas imágenes para sus libros. No sabemos qué tan refinado y sofisticado es, pero sí que su fantástica visión para los negocios, su intrepidez para aventurarse en publicar temas e imágenes novedosos y arriesgados nos sorprenderá en el próximo libro suyo que compremos, uno que también nos recordará cómo un hombre puede cambiar la forma en que vemos y hojeamos el arte. m

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