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Rodrigo Pérez Ramírez: llevar Firefox a las lenguas indígenas

Este ingeniero zapoteco, maestro en energías renovables, es uno de los líderes del proyecto de traducción del navegador Firefox a las lenguas originarias de México. Después de padecer discriminación y marginación, comprendió que facilitar el acceso de las nuevas tecnologías a los pueblos indígenas —sobre todo con la telefonía móvil— es un elemento clave para preservar su lengua y su cultura.

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Rodrigo es uno de los líderes del proyecto para traducir Firefox al zapoteco. Foto: Lalis Jiménez
Rodrigo es uno de los líderes del proyecto para traducir Firefox al zapoteco. Foto: Lalis Jiménez

Cuenta Rodrigo Pérez Ramírez que la primera vez que se enfrentó a una computadora, después de dejar Llano Grande, una comunidad zapoteca en San Andrés Paxtlán, Oaxaca, y de ingresar a la preparatoria de la Universidad Autónoma de Chapingo, sintió miedo: “Pensé que se iban a burlar de mí porque no la podía utilizar”.

Tuvieron que pasarle muchas cosas para que se le quitara el miedo y para convertirse en promotor del uso de las nuevas tecnologías en comunidades indígenas gracias a la traducción y la generación de contenidos digitales en zapoteco. Rodrigo es un voluntario que ha sido reconocido por traducir al zapoteco el navegador Firefox, creado por la comunidad de software libre Mozilla, y está en proceso de lanzar la versión, también en zapoteco, del sistema operativo para teléfonos inteligentes, el Firefox os. “Tenemos que llegar al 70 por ciento de la traducción de Firefox OS para que sea posible tener el programa en los móviles”, dice.

Desde que era niño, Rodrigo se enfrentó a situaciones de discriminación y obstáculos por su origen zapoteco.

“Yo nací en una localidad que se llama Llano Grande, en el municipio de San Andrés Paxtlán, uno de los pueblos más pobres de México; está dentro de los 50 más pobres de México”, dice. San Andrés tiene 3 mil 990 habitantes y está localizado 130 kilómetros al sureste de la capital del estado de Oaxaca. El paisaje en este municipio está enmarcado por montañas y bosques de pino y encino que contrastan con la situación de pobreza extrema. Según el Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), 91 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza; 62.3 por ciento, en pobreza extrema.

Firefox en zapoteco

“Ahí hay casas cada cinco kilómetros. Para ir por el agua tenías que caminar por la Sierra, bajar unos 10 a 15 minutos. No había escuelas, no había luz. Toda mi infancia la pasé sin luz, no había escuelas cerca, no había nada”, relata. Su infancia fue feliz junto a sus padres y sus dos hermanas —una mayor y otra menor que él—. Sus juguetes eran de piedra, no de plástico. Cuándo iba a pensar en electrónica en ese tiempo.

A los seis años, Rodrigo comenzó sus estudios de primaria gracias a que acompañó a su padre, que era profesor rural, a las distintas localidades donde impartía clases. Así hizo primero, segundo y tercer grados. “No había escuelas donde yo vivía, entonces tenía que acompañarlo. Pasaba un mes lejos de casa con él. Era como regresar a casa cada mes; salí de casa a los seis años, podríamos decir”.

Pero a los ocho años, las cosas comenzaron a cambiar. Para continuar sus estudios de primaria y secundaria, Pérez Ramírez fue a una escuela cercana a la cabecera municipal de Miahuatlán de Porfirio Díaz, donde había una zona urbana colindante con San Andrés Paxtlán. Ahí se enfrentó a un ambiente hostil de discriminación por ser indígena.

“Fue muy complicado, todo el mundo se burlaba porque nosotros no tenemos femenino ni masculino en zapoteco. Entonces para decir ‘el volante’, yo cometía muchos errores y decía ‘la volante’ o ‘la volanta’. Tenía muchos errores. Y aprendes a base de escuchar y leer, era la única forma porque no había clases para los indígenas, y para calificarlos igual, no había tiempo para el muchacho que todavía no tiene conocimiento del español. Había que estudiar”, dice.

Su desempeño escolar siempre fue destacado. Tenía las mejores calificaciones de su clase y ganaba becas, tanto en primaria como en secundaria, a pesar de las dificultades que tuvo por no saber español.

Firefox en zapoteco

“Son cosas que son difíciles de aceptar cuando eres joven, cuando eres niño. Hubo una etapa, como les pasa a todos los niños indígenas que se avergüenzan, niegan sus orígenes, en la que yo negué mi origen hasta casi los 21 años. Fue siempre como que ‘Mejor paso inadvertido y así es mucho mejor’. Siempre he hablado con mis padres en zapoteco, nunca hablo en español con ellos, pero había que hablar en secreto, usarlo en lugares no públicos y tratar de protegerte a ti y tratar de protegerlos a ellos”, explica. “Ahí fue como darte cuenta de la realidad, de cómo ven a los indígenas. Ahí también hay una explotación de las mujeres indígenas que van a ayudar a las casas: les pagaban un salario mínimo a la semana, era una explotación de los pueblos indígenas”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 6.6 millones de mexicanos, o 6.5 por ciento de la población total del país, habla alguna lengua indígena. De ellas, 6.8 por ciento habla zapoteco o alguna de sus variantes.

 

El primer contacto

A los 14 años, gracias a su desempeño escolar, Rodrigo logró irse becado a un internado en el Estado de México para estudiar la preparatoria y sus estudios de Educación Superior en la Universidad Autónoma de Chapingo, de donde egresó en 2001 tras concluir la carrera de Ingeniería Mecánica Agrícola.

“Internet era como la panacea y había máquinas en los laboratorios de los sótanos y todo el mundo se encerraba ahí, era como algo secreto donde los genios se metían. Se me quedó grabado que pensé que era como para los que saben mucho”, recuerda. “No podía ni abrir el navegador, que en ese entonces era Netscape. Me resistí y después de casi cinco años de que ya estaba en la licenciatura fue cuando me metí un poco a internet”.

Al salir de la Universidad, Pérez Ramírez buscó una beca de la Fundación Ford para estudiar en el extranjero, pero fue rechazado. “Me dolió mucho porque era el paso siguiente. Era el programa de estudiantes indígenas financiado por la Fundación Ford. Me sentí muy triste, pues también era mi única opción para salir. Pedían mucho sobre desarrollo comunitario, mucho sobre desarrollo social, y esos tres años me dediqué a trabajar en esto”, recuerda.

Consiguió tres trabajos simultáneos: en las mañanas daba asesoría técnica a una organización de productores de café y miel, por las tardes se desempañaba como profesor en una preparatoria y los fines de semana asesoraba a un municipio en un proyecto de desarrollo rural.

Firefox en zapoteco

Tres años después, en 2004, consiguió la beca, y en 2005 inició su maestría en Energías Renovables con especialidad en Energía Eólica e Integración de Renovables, en la Universidad de Zaragoza, en España. Ahí conoció Ingeniería Sin Fronteras, una agrupación no gubernamental y sin fines de lucro que busca poner la tecnología al servicio del desarrollo humano y de las poblaciones en desventaja. Rodrigo se dio cuenta del potencial de las tecnologías y del software libre para acercar a las comunidades indígenas a un terreno de mayor igualdad y mejor acceso a la información.

“Enfrente del salón de clases estaba una oficina de Ingeniería sin Fronteras y me acerqué a ellos. Era voluntariado también y tenían proyectos de software libre, energía solar, energía fotovoltaica. Me gustó mucho porque fue el único lugar donde no me sentí raro”, recuerda. Una de las actividades del colectivo era traducir los programas creados con software libre al catalán y al euskera, dos de las lenguas minoritarias del Estado español.

Esta iniciativa le inspiró a hacer lo mismo con su lengua. Su primer proyecto fue la traducción al zapoteco de Nireblog, una plataforma gratuita para hacer blogs creada por un programador de Bilbao que hablaba euskera y que buscaba albergar las lenguas que no estaban presentes en internet y que fue cerrada en 2011.

 

Firefox en zapoteco

Firefox en zapoteco

En 2007, cuando regresó a México, Rodrigo Pérez Ramírez no sólo se había reencontrado con su identidad zapoteca, sino que estaba decidido a emprender proyectos tecnológicos que ayudaran a mantener viva su lengua. Fue en ese entonces cuando empezó a involucrarse con el navegador Firefox, creado por la comunidad de software libre Mozilla, y arrancó los esfuerzos para traducirlo al zapoteco. Este trabajo voluntario lo hacía mientras coordinaba el Programa Nacional de Bioenergía de la Comisión Nacional Forestal, un cargo que ocupó de septiembre de 2007 a enero de 2010, cuando asumió la coordinación operativa del Proyecto de Desarrollo Sustentable para las Comunidades Rurales e Indígenas del Noroeste Semiárido en la misma dependencia.

“Un grupo en Bolivia también estaba realizando traducciones y empecé a escribirle correos. Alguien de México vio mi correo y dijo: ‘Vamos a iniciar con la Fundación Mozilla en México’. Yo empecé con las traducciones y, cuando inició la comunidad Mozilla, fue cuando nos unimos a ella”. En 2009, con 80 por ciento de las líneas de código traducidas, fue cuando se liberó el navegador Firefox en zapoteco, uno de los 37 proyectos de traducción a alguna lengua indígena.

Pero aún persiste un problema: el costo de las computadoras y la carencia de servicios, como la luz eléctrica en las poblaciones indígenas.

La llegada de los dispositivos móviles de bajo costo y las nuevas generaciones que se familiarizan con más rapidez con las nuevas tecnologías, abren las oportunidades de acceso para las comunidades indígenas. “Hubo un salto tecnológico. Ahora utilizan celulares, utilizan tabletas. Nos dimos cuenta de que, en zonas donde no hay cobertura, el teléfono celular se convierte en el primer acercamiento de un niño indígena a las nuevas tecnologías de la información”, asegura Pérez Ramírez. “Nos abrió una oportunidad. Ya podemos llevar el zapoteco a estos móviles gracias a Firefox os. Ha sido esa parte la que nos ha permitido dar ese salto tecnológico y seguir conservando nuestra lengua. Podemos decir a todo el mundo que el zapoteco es una lengua moderna”.

Firefox en zapoteco Después de que las grandes empresas de telefonía móvil se negaran durante años a dar sus servicios por considerarlo poco rentable, los habitantes del poblado de Talea, en Oaxaca —en su mayoría de origen indígena—, han adoptado un sistema novedoso: la Red Celular de Talea,  capaz de soportar once llamadas simultáneas. Foto: AFP

El líder de los esfuerzos por traducir Firefox al zapoteco es consciente de que las lenguas indígenas deben buscar su espacio en el desarrollo de las tecnologías y los diversos medios de comunicación y las plataformas de interacción, como las redes sociales —Twitter y Facebook— que utiliza en su lengua natal.

“Nuestra percepción es que vamos a llevarlas al futuro, vamos a buscarles un lugar en el futuro, porque o te modernizas, o mueres”, dice.

 

Pasar la batuta

“Mal’ xha xho lo xhul”, en zapoteco, equivale a decir “Hola, ¿cómo está tu corazón el día de hoy?”. Y así es como Rodrigo Pérez Ramírez saluda todos los días a su esposa y sus dos hijas, de nueve y diez años, con quienes vive en Oaxaca. Compagina su trabajo como traductor voluntario con su trabajo como asesor en energías renovables. Él confía en que las nuevas generaciones son clave para mantener con vida su tradición cultural frente al acelerado cambio tecnológico.

Firefox en zapoteco

“Su papel es muy importante para esta labor generacional. Ellas no han nacido en el contexto que yo nací de discriminación. De cierta forma, ellas están en medio de la población indígena marginada y la nueva población de los jóvenes indígenas modernos. Su papel es importantísimo”, considera. “Yo creo que, al igual que otras niñas de su misma edad, siguen conservando la lengua y esa cuestión de pueblos indígenas, que deben ser el camino hacia el cambio generacional”.

La situación aún es difícil. Cuando Pérez Ramírez vuelve a San Andrés Paxtlán, ve que aún hay alcoholismo, inequidad, discriminación y violencia contra las mujeres. “Siguen las cosas mal, pero cuando estás dentro y con ellos, tu chip como que cambia porque dices: ‘Somos nosotros, nosotros vivimos así y lo que tenemos que hacer es luchar’. Ya no debemos seguir quejándonos, esas quejas ya deben pasar a la historia. El chiste es que se debe trabajar, y vamos a hacerlo”.

Además del proyecto de traducción de Firefox OS, tiene en puerta la consolidación de un museo virtual zapoteco y la creación de un canal de YouTube con contenidos en su idioma natal. Los cambios de fondo, sin embargo, no se conseguirán hasta que se modifique el sistema educativo, con profesores calificados que impartan clases realmente bilingües que ayuden a conservar la identidad indígena: “Falta mucho. Dos o tres generaciones más”.  m

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