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Mexicanos e independientes

Los sellos independientes tienen ahora un papel mucho más importante. Tres son las etiquetas que vale la pena destacar en esta ocasión: Discos Intolerancia, Arts&Crafts y Terrícolas Imbéciles.

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Ante el evidente derrumbamiento de las discográficas multinacionales, patente en el hecho de que unas han comenzado a engullirse a las otras en su desesperado intento por sobrevivir, los sellos independientes tienen ahora un papel mucho más importante. Tres son las etiquetas que vale la pena destacar en esta ocasión, pues, además de ofrecer constantes pruebas de continuidad, también han demostrado su interés en los proyectos menos convencionales que pueden escucharse en el país.

Discos Intolerancia se ha convertido en el escaparate por excelencia de la música independiente, con un catálogo que crece mes tras mes y que además contiene sonidos provenientes del resto de América Latina. Por su parte, la filial nacional del sello canadiense Arts & Crafts también ha abierto sus puertas al talento mexicano, y son ya varios sus lanzamientos hechos con tino y buen gusto. Finalmente está Terrícolas Imbéciles, sello que llevan al frente Emmanuel del Real y Juan de Dios Balbi, músico y manager de Café Tacvba, respectivamente: otra de las etiquetas de perfil indie que se distinguen por apoyar al nuevo talento nacional. A continuación, algunos de sus títulos de más reciente aparición. m

 

Austin TV

Caballeros del albedrío

(Terrícolas Imbéciles, 2011)

Una edición de lujo, la de este álbum doble en el que el excéntrico quinteto de la ciudad de México —ése que se distingue por sus coloridos disfraces en sus presentaciones en vivo— reitera su interés en el rock instrumental de vena experimental. Séeb es un disco con piezas de mayor intensidad, en tanto que Hán explora melodías más reposadas y ambientales. Austin TV se ha afianzado como uno de los proyectos musicales menos convencionales de México, y Caballeros del albedrío es sin duda su obra más ambiciosa y mejor lograda.

 

Bam Bam

Futura Vía

(Arts&Crafts, 2011)

Surgieron en la netlabel Nene Records, una de las iniciativas musicales con sede en Monterrey más autosuficientes del norte mexicano. Los Bam Bam elaboran un rock sofisticado con guiños a lo progresivo, el punk y la experimentación, siempre en busca de originalidad. Hay también en estas canciones una influencia patente de la ciencia ficción. Futura Vía es un álbum cuya extravagante propuesta conceptual arranca desde los títulos de sus canciones (“¡Depocalipsis, Joderowsky!” o “Metatrón, hijo estelar”) y termina en su potente sonido eléctrico.

 

Jaramar

Fiestas privadas

(Intolerancia, 2011)

Este álbum marca un antes y un después en la carrera de Jaramar. Fiestas privadas es, en principio, el primero de sus discos en el que todas las canciones son de su autoría. Paso consecuente de su anterior Diluvio, en el que es notoria su búsqueda por una renovadora personalidad musical. Para ello, la producción de Gerry Rosado ha sido clave. Quince canciones que sugieren nuevas puertas a su trabajo, ampliando su espectro sonoro y encaminándola hacia estilos en los que no había incursionado y que resultan más que refrescantes para sus composiciones y su voz.

 

Sara Valenzuela

En la cocina

(Intolerancia, 2011)

El segundo disco como solista de la cantante tapatía que, tras dejar La Dosis —el grupo que le dio popularidad—, se ha decantado por una canción de corte intimista con letras confesionales en la que son bienvenidos recursos del jazz, el rock, el folk y la música pop. Si algo ha sabido hacer Valenzuela en esta faceta es escoger con quién asociarse, lo que ha redundado en riqueza en sus tracks. En este disco produce Gerry Rosado y participan músicos de la talla de Álex Otaola, Frankie Mares de Troker y dj Logic, entre otros.

 

Torreblanca

Bella Época

(Arts&Crafts, 2011)

Compositor de altos vuelos y una ambición sin límites, José Manuel Torreblanca reafirma en su primer álbum su gusto por melodías llenas de giros, en las que su piano es, por lo general, el instrumento que marca el rumbo de sus canciones. En su banda destaca la presencia de Andrea Balency, con quien consigue interesantes armonías vocales. Bella Época es un ejemplo claro de la música pop que no se conforma con reproducir fórmulas probadas sino que, desde la independencia, busca una voz propia. Un disco que marca la irrupción de un músico del que puede esperarse mucho más.

 

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