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Lo que le gusta, cuando le gusta y donde le gusta: David Hockney

Cuando comenzaron a publicarse las listas de las mejores exhibiciones de arte de 2012, David Hockney, ya de 75 años, fue uno de los nombres más polémicos, pero jamás salió de ellas.

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Fue su autorretrato, en 1954, sobre periódicos, una serie de pinceladas más bien frágiles y algo tristes. La pintura de una alberca en una mansión de Hollywood en 1964, resplandeciente y soleada. En 1978, una serie infinita de piscinas con papel y tinta azul, transformadas en un mito ya llamado Paper Pool. En 1982 encontró una Polaroid y logró fracturar el plano pictórico y la percepción del tiempo sobre un lienzo con sus Composite Polaroids, un grupo de imágenes sobre una sola escena o un solo lugar en distintos momentos. En 1997 jugó con las olas y el cubismo y transformó su principio de simultaneidad (el que dictaba la superposición de planos para representar un objeto desde varios puntos de vista). En 2007 pintó —así, sólo pintó— en óleo sobre 50 lienzos, creando un paisaje de árboles cerca del agua, de 4.5 por 12 metros. En los años sesenta, cuando se le consideraba parte del British Pop Art, puntualizó: “Yo pinto lo que me gusta, cuando me gusta y donde me gusta”. Últimamente, David Hockney (Yorkshire, 1937) pinta mediante aplicaciones en su computadora, en su iPhone y en su iPad.

Cuando comenzaron a publicarse las listas de las mejores exhibiciones de arte de 2012, y especialmente las famosas listas de “los más influyentes” en los periódicos ingleses y estadunidenses, David Hockney, ya de 75 años, fue uno de los nombres más polémicos, pero jamás salió de ellas. Es más, varios críticos de The Guardian lo nombraron “el artista vivo más importante del Reino Unido”, gracias a su última exposición en la London’s Royal Academy, lo que comprueba que Hockney siempre parece estar allí, desde la década de los cincuenta, a veces medio gris, otras veces resplandeciente, pero siempre, siempre trabajando.

A Bigger Picture fue el nombre de la exposición en la Academia de Londres donde el pintor, artista gráfico, fotógrafo, dibujante y escenógrafo plasmó escenas de su querida Yorkshire, escenas sobre la calma que lo hace regresar a su casa de campo entre las agitadas Londres y Los Ángeles —el paisaje estadunidense que se quedó plasmado en su obra y quizá también en su impulso contemporáneo, en su experimentación constante y, va una atrevida suposición, en su paleta de colores siempre intensa.

Hockney conoció bien el ambiente del Pop Art. Primero con Ronald B. Kitaj, artista reconocido por su deslumbrante intelecto, que recorrió más la historia que el instante y el objeto de sus colegas temporales. Después con Warhol, en las fascinantes arquitectura y personalidad de Hollywood y, según la leyenda, por ese tiempo también conoció el amor junto al joven Peter Schlesinger, y la fotografía, soporte que utilizaría sólo para ayudarse a pintar pero que exprimiría directamente hasta 1982. Para muchos, también en el Pop, Hockney descubrió esa “ironía matizada” que deslumbraba a los galeristas estadunidenses e ingleses, convirtiéndolo rápidamente en uno de los pintores más valiosos en precio y reconocimiento: es precisamente allí donde sus críticos encuentran su transformación (para bien y para mal).

Para muchos, esa ironía desglosada de su realismo, con guiños del expresionismo, se perdió en su experimentación con el cubismo, la fotografía, el collage y la fama, terminando en tristes y bonitas escenas campiranas de viejecito nostálgico. Para otros, su historia pictórica mantiene una línea: la búsqueda, y desde allí no sólo encontró la manera de romper estructuras, géneros, disciplinas, procesos y tradiciones, sino también un estilo que incluso sabe volcarse en sus últimos paisajes, muchos realizados directamente sobre la pantalla de una computadora. Dice el artista: “Lo que me gusta son los cuadros hechos a mano. Por tanto, los pinto yo mismo. Siempre tienen un tema y un poco de forma. Supongo que el equilibrio ente los dos me convierte en un pintor tradicional”. Para otros, la influencia en la historia del arte de David Hockney se parece mucho a ese sol que ilumina casi a toda su obra, desde Hollywood hasta el nostálgico campo de Yorkshire. m

 

Para ver

:: Sitio oficial (con una vasta galería de imágenes).

:: Sitio de fans (con biografía muy interesante, de esas “no autorizadas”).

 

En video

:: Una de sus últimas entrevistas.

:: Una mirada a A Bigger Picture.

 

Para leer

:: El conocimiento secreto, de David Hockney (Destino, Barcelona, 2004).

:: David Hockney. Una visión más amplia (catálogo de la exposición A Bigger Picture), de Tim Barringer, Edith Devgeney y otros (Turner, Madrid, 2012).

:: David Hockney, de Paul Melia (Prestel Press, Londres, 2006).

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