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Cine de animación: el arte de la paciencia

Karla Castañeda y Érik de Luna, egresados del ITESO, lo tienen muy claro: su pasión es y seguirá siendo hacer cine de animación. Ambos acumulan premios, experiencias y, sobre todo, ideas por filmar

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Érik de Luna y Karla Castañeda han ganado reconocimientos por su trabajo en el cine  de animación
Érik de Luna y Karla Castañeda han ganado reconocimientos por su trabajo en el cine de animación

Se conocieron en 2009, cuando Érik se acercó a Karla para pedirle algunos consejos sobre cómo recibir apoyos del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) para financiar su cortometraje de animación en cine. Él llevaba casi una década intentando estrenar su corto Electrodoméstico; ella ya había recibido aplausos, halagos y varios premios —entre ellos el Ariel— por Jacinta, su opera prima, un intimista relato animado en stop motion.

La vida continuó para estos dos cineastas —ella, egresada de Ciencias de la Comunicación y él, de Arquitectura, ambos por el ITESO— con buenos resultados: Electrodoméstico ganó en marzo de 2013 el Premio Rigo Mora a Mejor Cortometraje de Animación en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, y Castañeda obtuvo en mayo su segundo Ariel por La noria, otro relato sobre la vejez, la soledad y la muerte, con música de Gil Cervantes.

Estos dos treintañeros se sentaron a platicar en los jardines de la Casa ITESO-Clavigero. Charlaron sobre sus directores favoritos, apoyos económicos, stop motion (esa agotadora técnica que consiste en grabar cuadro por cuadro todos los movimientos de los personajes) y esa admirable paciencia y gran tenacidad que los mantiene ideando nuevas historias, buscando financiamiento e imaginando nuevos personajes para animar ante una cámara de cine.

 

¿Qué dirían del trabajo del otro?

Érik: El trabajo de Karla me encanta. Se me hace riquísimo visualmente. Si algo me gusta de estos proyectos es la dirección de arte, los escenarios y personajes, soy un fan. También las historias me gustan mucho.

Karla: He visto sólo una vez el corto de Érik y me encantaría verlo dos, tres, cuatro, cinco veces. Se me hace un trabajo súper limpio, desde las maquetas, los personajes impecables. Y las historias. Se tenía muy pensado que en Guadalajara se hacían sólo historias muy oscuras y está padre que sea otro tipo de género. ¿Cómo lo llamarías?

E: Es como comedia negra.

Aspecto del cortometraje Electrodoméstico, de Érik de Luna Escena de Electrodoméstico, cortometraje de Érik de Luna

Para lo que hacen se requiere mucha paciencia, ¿de dónde la sacan?

E: Es tenacidad, más que paciencia. Es tener muy claro y estar convencido de lo que estás buscando. Luego viene encontrar nuevos retos que cumplir, como la fabricación de los muñecos o elegir la música correcta. En Electrodoméstico, Sherele —de música judía— aportó cadencia al corto y cerramos con una canción del brasileño Arnaldo Antunes.

K: La parte en la que debes ser más paciente es durante la filmación. Cuando entras al foro, sabes que te vas a encerrar en un cuarto oscuro las 24 horas del día, y sabes que quizá no te va a salir el movimiento que querías. Igual un caminado te queda horrible y dices: “Bueno, así lo dejo, estoy cansada”, pero al día siguiente te levantas y dices: “No, no me voy a quedar con la cruda de verlo mal en el cine”.

E: Hay planos que ya sabes: “Lo voy a tener que hacer dos veces, está complejo”.

K: O tres o cuatro. A veces ya vas a la mitad del plano o ya vas terminando y de pronto el personaje se te rompe y tienes que empezar otra vez. Ahora bien, a mí me interesa más la historia; igual puedes contar algo con tres pedazos de piedra.

Aspecto del cortometraje La noria, de Karla Castañeda Escena de La noria, cortometraje de Karla Castañeda

Saben que los apoyos económicos en México no fluyen, ¿cómo mantienen el fervor por hacer cine?

K: Yo siempre estoy desesperada por lo mismo. Del Imcine son dos apoyos al año y es muchísima gente la que quiere hacer animación. Y los de aquí [Jalisco] en realidad no te alcanzan ni para la renta de la bodega. Es muy desgastante.

E: Nosotros terminamos Electrodoméstico exprimidos. Yo tengo otro trabajo, estoy haciendo arquitectura y hago casas, pero no hay dinero que alcance: es un barril sin fondo.

K: Terminas pagando a la gente lo que no es. Con el señor Ignacio López Tarso [participó en La noria, junto a Ana Ofelia Murguía] terminamos poniendo de nuestra bolsa.

Al legendario actor mexicano Karla lo buscó durante meses, pero se aferró porque le encantan sus películas, en especial Macario. Ahora López Tarso los invita a ella y a Téllez a sus obras de teatro. “Es imponente, súper lúcido y sencillo”, dice Castañeda.

 

¿Qué proyectos vienen?

K: Yo ya no quiero hacer cortometrajes. El Imcine te limita: tienes ocho minutos. Y yo digo: “¿Y si quiero extender a mi personaje, que el proyecto sea diferente y tenga más personajes y que se cuente algo más?”. No me alcanzan ocho minutos. Ya tengo los personajes creados y estoy investigando.

E: Un largometraje tiene la ventaja de que se puede vender, se puede exhibir, a pesar de los problemas de distribución que hay en México.

 

¿Están contentos con sus premios?

K: Sí, está bien padre. Con Jacinta fue diferente porque no esperaba nada, no sé si te pase lo mismo…

E: Sí, casi no esperamos (risas), pero estamos muy contentos con el resultado. Pero, en realidad, a mí lo que más motivado me tiene es el nuevo proyecto: tener enfrente una hoja en blanco. 

Emoción hay, aunque con la pregunta “¿Dónde conseguiré el dinero?” siempre planeando sobre sus cabezas. Imcine apoya poco, pero apoya. Eso sí, con sus reglas: prohíbe tener músicos extranjeros en cortos mexicanos. Para La noria, Karla tenía casi amarrados a Beirut y a Tindersticks —estadunidenses y británicos—, pero no pudo ser.

Érik se tardó doce años y no tenía asegurados los recursos del Imcine que sí tuvo Karla. Por eso pudo cerrar Electrodoméstico con el tema de Antunes. “No pienso trabajar de otra forma, no pienso trabajar sin tener esas libertades”, sentencia.

La charla termina, y se les pregunta: ¿A quiénes admiran? Tim Burton aparece de inmediato. Luego salen las “favoritas”. Karla no lo duda: Mary and Max (dice que la ha visto como diez veces), película australiana de 2009. Érik elige El extraño mundo de Jack como su Biblia. Otros nombres que surgen son los de Hayao Miyazaki, Jean-Pierre Jeunet, Juan Rulfo o Juan José Arreola, así como la animación francesa, particularmente la cinta Las trillizas de Belleville. m

:: Aquí, una entrevista con Karla.

:: Y por acá, con Érik.


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