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Camera Lúcida

11/07/2013 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (2,262)

Aviso editorial:

Por razones editoriales y de mantenimiento del sitio web de Magis, se ha decidido concentrar las colaboraciones de todos los autores de blog en un solo espacio: el Blog de la Redacción.

Como agradecimiento al autor y a los lectores, todos los contenidos de este blog seguirán en línea, disponibles para todos aquellos que quieran seguir leyendo, comentando, compartiéndolos…

Para leer las colaboraciones más recientes de Hugo Hernández, consulta este sitio. 

03/05/2013 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (2,828)

“Las armas nacionales se han cubierto de gloria”, reportó el general Ignacio Zaragoza después de la paliza que, el 5 de mayo de 1862, el ejército a su mando le propinó a los franceses (y eso que no estaba El Chicharito). Por el contrario, no hay gloria alguna en 5 de mayo: La batalla (2013) de Rafael Lara, en la que las artes cinematográficas nacionales se han descubierto: sus miserias han quedado al desnudo... otra vez. 

5 de mayo: La batalla es el cuarto largometraje de Rafael Lara, también responsable de La milagrosa (2008), Labios rojos (2011) y El quinto mandamiento (2012), y recoge los eventos previos así como la batalla que tuvo lugar en Puebla. Pero además sigue a Juan (Christian Vasquez), un soldado cobarde, y Citlali (Liz Gallardo), una joven de Orizaba que lo sigue cuando aquél deserta. Pero nadie escapa aquí del fragor de la historia, por lo que hasta Juan debe empuñar un fusil, un machete y hasta una piedra.

Lara transita de la telenovela al estilo del canal de las estrellas al género bélico al estilo Hollywood (es decir, es más estruendoso que imaginativo). Pero ni entrega un melodrama ni una cinta épica. También queda corta como cinta histórica. Así, personajes como Ignacio Zaragoza y Porfirio Díaz, aparecen brevemente, y de lo expuesto podemos deducir que el primero no era muy valiente (de su...

09/11/2012 | Enlace permanente | 1 Comentarios | Lecturas (2,678)

Nunca me había sentido tan seguro en el cine como hoy. Conforme me acercaba al complejo de salas donde tiene su sede principal el Festival Internacional de Cine de Morelia, en pleno centro de la ciudad, vi un movimiento extraordinario: la calle cerrada por una camioneta Van, media docena de Suburbans (seguramente blindadas) por lo menos tres patrullas de la policía federal, militares por las calles laterales, decenas de tipos de pelo corto, unos enfundados en uniforme, otros de civil, algunos portando armas.  Con el conflicto entre normalistas y autoridades que se vive por acá, me imaginé que el gobierno de la nación velaba por los asistentes al festival. Pero pronto vi mi error.

Cuando pude ingresar a la sala y dejar atrás la aglomeración que había en la entrada tuve la respuesta a tanto ajetreo; las fuerzas de seguridad de la nación no nos cuidaban a todos los asistentes, sino a un espectador en particular: la esposa del presidente saliente. Entre elogios y aplausos el inicio de la función se fue retrasando, y cuando por fin comenzó la proyección me sentí aún más seguro: en las escaleras de la sala, de pie, había unos sujetos que echaban un ojo a la pantalla y otro a la dama. Bueno, no es cierto que me sentía tan seguro; más bien estuve bastante intranquilo. Pero sólo un ratito…

Porque la película es extraordinaria. Tal vez si no hubiera sido lo maravillosa que es, la impresión mayor del día...

07/11/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (5,262)

 

Bajo una lluvia incesante, con largas filas y salas llenas transcurrió el primer fin de semana del Festival Internacional de Cine de Morelia, que fue inaugurado el sábado 3 con No (2012), la más reciente entrega del chileno Pablo Larraín. Los primeros días se exhibieron algunos de los estrenos internacionales que más expectativas me generaban: The Master (2012), Amour (2012), Anna Karenina (2012) y 7 días en la Habana (2012). Y no me han decepcionado, como se verá.



             No, que se estrena este fin de semana, se ubica en 1988, cuando las presiones internacionales obligaron al gobierno de Augusto Pinochet a organizar un plebiscito en el que se decidiría si el militar habría de seguir en el poder ocho años más. La oposición invita al publicista René Saavedra (interpretado por Gael García Bernal, quien ha sido el foco de todas las lentes por acá) para llenar los quince minutos diarios de televisión que le han asignado al “No”. Éste propone una estrategia que hace hincapié en la alegría y echa mano de las prácticas de su profesión, por lo que su campaña es similar a la que se diseñaría para vender cualquier producto. Su iniciativa prospera, pero genera disgustos entre propios y adversarios: los primeros porque creen que es una burla al dolor de las víctimas de la...

18/10/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (6,054)

 

En la promoción de Después de Lucía (2012) se hace hincapié en el abuso (que, como otras cosas, existe desde tiempos inmemoriales y parece cobrar morbosa novedad al ser tipificado en inglés): en el afiche puede leerse que “el bullying mata”. Si bien es éste uno de los asuntos centrales de la película, pensar que es el más relevante podría equivaler a tomar el síntoma por la enfermedad y a limitar las implicaciones de lo que propone Michel Franco en su segundo largometraje. La orfandad después de Lucía alcanza para hacer comentarios más amplios sobre las miserias del ser humano, ese animal social que a menudo lidia mal con sus pulsiones. No está de más explorarlos brevemente.

               Después de Lucía registra las contrariedades de Roberto (Hernán Mendoza) y Alejandra (Tessa Ia), su hija, luego de la muerte de Lucía, pareja del primero y madre de la segunda. Ambos dejan Puerto Vallarta y se instalan en Ciudad de México, y mientras él inicia labores como chef en un restaurante de la colonia Condesa, ella ingresa a una preparatoria privada. Él no tiene ánimo ni paciencia para el trabajo; ella parece encontrar amigos. Sin embargo todo cambia cuando Alejandra tiene relaciones sexuales con un “amigo”, encuentro que es grabado por él y divulgado por internet. Entonces sus compañeros comienzan a acosarla y luego a abusar verbal y físicamente. Pero ella no dice nada...

12/10/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (2,833)

Luego de hacer los honores al difunto Papa, los cardenales se reúnen para elegir al sucesor. Mientras las votaciones tienen lugar, escuchamos la voz interior de muchos de ellos, rogando a Dios… no ser el elegido. Finalmente la suma de las boletas va perfilando un ganador: Melville (Michel Piccoli). Los cardenales lucen radiantes –se han quitado un peso de encima– pero el Papa duda, y en su mirada se hace transparente el miedo que lo habita. Cuando se lleva a cabo el anuncio a la muchedumbre que espera en la Plaza de San Pedro ver al recién elegido pontífice, éste entra en crisis y ni siquiera sale al balcón; se retira ante la incredulidad de las autoridades religiosas y la gente. Se decide entonces llamar a un psicoanalista. Pero éste (Nanni Moretti) debe observar una serie de limitaciones: una vez que le aclaran que los conceptos de alma y subconsciente no pueden coexistir, que no puede preguntar nada sobre sexo, ni sobre fantasías y deseos no realizados; que tampoco puede mencionar a la madre ni indagar en los sueños; que de la infancia sí puede hablar “pero con mucha discreción”; una vez que le aclaran el panorama, inicia una sesión frente a los cardenales que, curiosos, escuchan todo. Las cartas están puestas, y se anuncia un paisaje inquietante: las restricciones institucionales impiden que el hombre, que tiene miedo, sea tratado como hombre. He aquí el inicio...

28/09/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (5,623)

 

Dirigido por un músico –Duncan Bridgeman– y producido por más de un magnate de la televisión –Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez–, Hecho en México (2012) es un extenso reportaje –que no un documental– que a lo largo de cien minutos se extiende entre el folclore musical y el intelectual. Reúne una serie de temas tan elocuentes como edificantes que no presentan ilación ni progresión (y nomás no crecen), y va de la “Resistencia” a la “Nana Guadalupe”, pasando por “Me gusta mi medicina”, “¿Quién soy?” y “¿Quién lleva los pantalones?”, entre otros. La propuesta se borda alrededor de diversas manifestaciones musicales, con algunas pildoritas de sociología y etnografía… y otra cosita, ay arriba y arriba.

       La música es lo más rescatable de Hecho en México, y queda claro que ahí sí hubo una labor de investigación. No sólo aparecen los consagrados del canal de las estrellas (del Potrillo Fernández a Lupe Esparza, de Gloria Trevi a Lila Downs, de Julieta Venegas a Chavela Vargas), sino una serie de músicos urbanos (Gull, Adanowsky) y rurales (Los Cojolites, Venado Azul) que se ubican en géneros diferentes y distantes y que se suman para conformar una especie de mosaico de la diversidad. Lo mejor está en la mezcla, en la sumatoria de voces e instrumentos que da por resultado una polifonía que alcanzaría incluso para pensar en la...

27/07/2012 | Enlace permanente | 1 Comentarios | Lecturas (3,390)

La primera vez que vi Batman: El caballero de la noche (Batman: The Dark Knight, 2008) recuerdo que experimenté estados de exaltación que muy pocas veces he vivido en la sala oscura: durante la proyección me divertí como enano. En pocas películas, creo, se conjuga con tanta fortuna la acción y la exploración de las humanas miserias, el espectáculo y la sustancia. Entonces la hipérbole me pareció adecuada para referirme a ella, y me sigue pareciendo inevitable: es justa. Apenas salí de la sala, ya quería ver la siguiente entrega. La esperé con verdadera impaciencia, como no me ha sucedido con ninguna otra, aun sabiendo que grandes expectativas pueden traer grandes decepciones. Y ahora que acabo de ver El caballero de la noche asciende (The Dark Knight Rises, 2012) he de reconocer que valió la pena la espera, que las expectativas acumuladas han sido cubiertas con creces. La exaltación no es menor; el registro emocional ahora es más amplio y hay pretextos lo mismo para la euforia que para el llanto. Christopher Nolan concibe un gran final para Bruce Wayne y para Batman; entrega una obra maestra. Otra. Y ya quiero volver a verla.

            En El caballero de la noche asciende Bruce Wayne (Christian Bale) ve la necesidad de hacer...

23/04/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (2,542)

Con 110 millones de pesos de presupuesto, Cristiada (2012) es la película mexicana más cara de todos los tiempos (puesto que ocupaba Arráncame la vida de Roberto Sneider, que costó 65). La inversión se ubica fuera de los parámetros del cine nacional, sin embargo cabe perfectamente en los del cine norteamericano. Pero no sólo por el asunto de los dineros es conveniente colocar la cinta ahí, sino también por la realización. Pensada y concebida como un proyecto con posibilidades de ingresar a diversos mercados, Cristiada reproduce los patrones del cine de época al estilo Hollywood, conforma un reparto multinacional y en ella se habla inglés. Esta estrategia hace que lo registrado adquiera un toque de irrealidad y la Historia un aire de cine fantástico. El dispositivo cinematográfico, que por lo general busca la transparencia, se hace perceptible en todo momento, y representa un reto para la credibilidad del espectador ver a rancheros de Michoacán o Jalisco que se expresan en inglés (más aún porque de pronto sueltan frases en español); algo similar sucede con la geografía, pues los paisajes elegidos hacen pensar en un western. Se reproducen, como podemos apreciar, estrategias de producción y registro que Hollywood emplea para sus melodramas de época. Para decirlo de entrada, me resulta difícil ver a México en...

17/04/2012 | Enlace permanente | 0 Comentarios | Lecturas (4,414)

No acostumbro ver televisión. Pero cuando esto sucede, me aseguro de tener el control remoto a mano, para evitar imprevistos: de pronto, y luego de un comercial de muñecas que hablan o perritos que mueven la cola, pongamos por ejemplo, aparece algún merolico político. Entonces toca, de inmediato, cambiar de canal. No tengo ningún interés en escuchar las frases promocionales que los sesudos asesores de campaña hacen recitar a estos sujetos, de sonrisa tan falsa como constante, que buscan sentarse en la silla del presidente, o en la del gobernador, o en la que su megalomanía les demande. En la tele uno puede cambiar de canal, ¿pero en el cine?

 

     Tuve el gusto de ver Pina (2011), el genial documental de Wim Wenders –del que ya hablaremos en otra ocasión– que ha sido incluido en el programa de Ambulante de este año. Tuve el disgusto de no poder evitar ver lo que nos recetaron antes del primer plano que propone el alemán. Asistí a una de las salas comerciales (que, por cierto, son las únicas que cobran por ver los documentales ambulantes) a ver la película de marras. El disgusto comenzó con el retraso habitual: en estas salas nunca, pero nunca, inician las funciones a la hora que anuncian. Luego de la espera, y cuando por fin se apagaron las luces, los asistentes tuvimos que soportar una ráfaga de propaganda: del encopetado mayor, de su clon local, de un gordito...

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