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The Yes Men, o el humor como protesta efectiva

Dos personajes muy interesantes visitaron Guadalajara en fechas recientes: Jacques Serviny, uno de los principales actores de The Yes Men –de quienes hablaremos más adelante–, y Marcial Godoy, del Hemispheric Institute
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Dos personajes muy interesantes visitaron Guadalajara en fechas recientes: Jacques Serviny, uno de los principales actores de The Yes Men –de quienes hablaremos más adelante–, y Marcial Godoy, del Hemispheric Institute, un interesantísimo consorcio que busca vincular el performance artístico con el activismo político. El primero es estadunidense, el segundo, chileno, y ambos viven en Nueva York. Fueron invitados al ITESO por la carrera de comunicación a impartir un par de conferencias y un taller que, cosas más, cosas menos, se trataron de esto:

 

The Yes Men

Para entender el trabajo político que realizan los Yes Men, sugiero ver este documental de 2009, donde se narran algunas de las acciones más polémicas que, hasta la fecha, han realizado:

Explicaré, desde mi punto de vista, lo que intentamos hacer con “Andy” (seudónimo de Jacques) y Marcial durante el taller, por si quieres probar o conocer esta forma de acción política. Básicamente se trata de aprovechar las oportunidades que nos da un mundo mediatizado, en el que consumimos noticias de manera sistemática y, muy a menudo, de manera involuntaria. Los símbolos, mensajes y cosas que escuchamos, leemos, vemos, impactan en nuestro comportamiento, lo que desemboca en una cultura. The Yes Men busca echar mano de estas circunstancias para generar noticias falsas, por lo general muy irónicas, que indignen a la población engañada por los propios medios, que son así manipulados o hackeados para que de esta forma se vuelva visible un asunto para su posterior trato y posible solución. No es la única forma de acción política ni necesariamente la más exitosa, pero tiene la ventaja de presentar oportunidades de difusión masiva que de otra manera son muy difíciles de obtener. Es una vía pacífica que juega con el humor y, por lo tanto, construye patrones de sociabilidad positivos. Pasemos al taller.

 

El taller

Para empezar, a los participantes se nos pidió hacer una serie de lecturas encaminadas a perfilar un proyecto de intervención. La idea era responder preguntas como, ¿cuál es tu blanco u objetivo/target –es decir, la compañía o la persona que vas a “atacar”–? ¿Cuál es el problema o hecho/issue? ¿Cuáles son los aspectos negativos de tu objetivo? ¿Qué metáforas encuentras alrededor del problema? ¿Cuáles son los símbolos relacionados al objetivo? ¿Qué historias nuevas están ocurriendo en este momento? ¿Qué es lo irónico de la situación? ¿Cuáles son las contradicciones que encarna? ¿Qué frases o imágenes que tu objetivo utiliza y puedes subvertir? ¿Cuáles estrategias de tu blanco puedes apropiarte? ¿Qué actores potenciales pueden ayudarte? ¿A qué audiencia quieres llegar? ¿Qué acciones se han hecho y se pueden readaptar? ¿Qué titulares divertidos, irónicos u horribles te imaginas?

Como verás, se trata de establecer un mapeo fino y un gran plan de acción para lograr los mejores resultados. Como, por ejemplo, llegar a una audiencia de 300 millones de personas y depreciar las acciones de una corporación –Dow, grupo que compró Union Carbide, empresa que en 1984 fue responsable de una fuga de gas tóxico en Bophal, India– hasta hacerle perder dos mil millones de dólares en un día. El objetivo es hacer visible un problema que dicha corporación genera y que socialmente hemos naturalizado, esto es, ya no lo vemos como problema. Andy y Marcial nos mostraron diferentes casos en los que han aplicado sus tácticas para generar estos impactos mediáticos y transformaciones culturales. Para ellos no existe el copyright, sólo ingenio para diseñar y ejecutar “campañas falsas” y creativas.

 

Algunos ejemplos

Un ejemplo, el que tal vez causó más simpatía, fue Save the Troy Library. Adventures in Reverse Psychology, un bombardeo mediático masivo en las redes con una campaña que invitaba a quemar libros en una fiesta. El objetivo era sacar de la zona de confort a una audiencia que se oponía al incremento de impuestos para salvar una librería. La estrategia fue lograr un enfoque distinto a la cuestión y hacer visibles los beneficios que trae a la comunidad una librería como esta. Aquí pueden ver el caso:

Otro ejemplo es Coal Cares, una campaña de mercado para vender inhaladores “bonitos”, poniendo énfasis en que el problema no es la contaminación del aire ni el asma como enfermedad, sino que los inhaladores, al ser feos, provocan burlas hacia los niños que los necesitan. De nuevo un fino sarcasmo para poner el acento en el verdadero problema: las compañías de carbón que no se hacen responsables del impacto ambiental y los daños a la salud que generan.

 

Las herramientas.

La propuesta de los Yes Men es fundamentalmente lúdica. En una cultura de la imagen, se trata de jugar con componentes visuales que simulen –o tengan apariencia de– ser verdaderos. Es decir, jugar con la mentira, la falsedad, para generar impactos mediáticos masivos que provoquen la emergencia de la verdad: quién es el responsable del problema. Pueden “hackearse” conferencias de prensa al hacerse pasar por el representante de tal o cual organización y dar un mensaje. Se necesitan habilidades de actor y suficiente autocontrol para mantener la seriedad necesaria. También funciona hacer videos o noticieros falsos para difundir un rumor que más tarde puede aclararse con comunicados de prensa. Incluso es posible aprovecharse de la necesidad de los medios de producir noticias de todo tipo para generar una colaboración entre activistas y reporteros. Si estás pensando en las consecuencias legales de estas acciones, puedes documentarte en Electronic Frontier Foundation, cuyo lema es “defendiendo tus derechos en el mundo digital”. En Estados Unidos hay leyes que te protegen al hacer estas bromas. Pero en palabras del propio Andy, lo que más te cuida es el ridículo que haría una corporación ejerciendo una demanda en tu contra por difamación.

El diseño de la acción

Para diseñar una acción hay que evitar la parte del cerebro que dice “no se puede” y darse a la tarea de construir una gran pila de ideas. Después viene seleccionar las mejores ideas en función de varios criterios. Para empezar, “si te hace reír, sonreír o pensar que es imposible, es buena idea”, asegura Andy. Lo mejor es encontrar una imagen simple que tenga poder. “Hay riesgos, pero no podemos controlarlos totalmente. Puede explotar en muchas direcciones. La cosa despega y los medios le ponen atención y reaccionan. Después podemos enviar un comunicado explicando de qué se trata, entonces la prensa dice justo eso. Se trataba de una broma y el mensaje era éste”.  El asunto es que tenga sabor.

Los criterios para seleccionar las mejores ideas, son los siguientes:

1. El humor o el poder de la idea, una simple idea, una imagen, un pensamiento o frase. Debe despegar por sí misma porque es poderosa y divertida. Ser lo bastante simple para esto.

2. Que suene fácil de hacer. Las cosas son mucho más difíciles de hacer de lo que imaginamos. Si suenan fáciles, al menos no serán tan difíciles.

3. Cuánta energía tiene la gente para hacerla, qué tanto importa, te toca en el corazón, te mueve, te importa mucho. Esto es importante porque le invertirás diez horas al día durante una semana, o algo así.

También es importante que la idea evoque reacciones del público empujándolo fuera de su zona de confort. Que lo haga temblar. Ideas con muy mal gusto son a menudo las mejores. Que haga reír o experimentar una emoción es una fuerte señal de que ocurrirá con otros. Que no se haya hecho, o al menos no exactamente de la manera que planeaste.  Sería bueno que tuviera un poco de sentido, para que sea creíble.

No explicaré las ideas que surgieron en el taller para no arruinarlas, pero se propusieron estos temas: las mineras que atentan contra Wirikuta, el transporte público en el área metropolitana de Guadalajara, la cultura del narcotráfico o de la violencia en México, el tema de Alonso Godoy, auditor Superior del Estado de Jalisco, la recolección irresponsable de basura de la empresa CAABSA, la democratización de medios, Televisa, el fraude electoral…

Una vez elegido el proyecto, es importante diseñar una línea del tiempo hipotética de lo que habrá de ocurrir cada hora o cada cierto tiempo durante la ejecución de la acción, qué cosas es necesario hacer y qué reacciones esperar. Sitios donde puedes encontrar ideas para inspirarte o adaptarlas a tu caso local son: ActiPedia, Beautiful Trouble y Yes Lab.

Para terminar, te dejo una entrevista que realizamos a nuestros gurús:

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