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“Imaginemos una sociedad en la que nuestros problemas no existen”

Muhammad Yunus, también llamado “El Banquero de los Pobres”, habla de las razones por las cuáles el Banco Grameen prefiere trabajar con mujeres, del papel del gobierno al combatir la pobreza y de por qué cree que la caridad va en contra de los pobres.
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Muhammad Yunus Foto Salforduniversity

Para acabar con la pobreza en el mundo, lo primero es imaginar, así como el hombre pensó en ir a la Luna antes de siquiera saber volar. Es una idea tan sencilla como poderosa. Y toma toda la fuerza del mundo cuando quien la dice es el Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus.

En esta entrevista para Magis, el también llamado “Banquero de los Pobres” habla de las razones por las cuáles el Banco Grameen prefiere trabajar con mujeres, del papel del gobierno al combatir la pobreza y de por qué cree que la caridad va en contra de los pobres. También reitera su crítica al banco mexicano Compartamos y defiende su postura frente al embate que las autoridades de su país han hecho respecto al trabajo de toda su vida.

Y tal vez lo más impresionante del diálogo: su completa convicción de que la pobreza puede ser sólo materia de museo. La fecha: 2030.         

Hace unos años una empresa mexicana [Compartamos], que afirmaba utilizar el "modelo Grameen", fue criticada por usted debido a sus intenciones de obtener utilidades de los pobres. ¿Ese tipo de comportamiento daña el crecimiento de los microcréditos en el mundo?

La empresa mexicana no está siguiendo el modelo Grameen. No estamos en el negocio para hacer dinero con nuestra actividad. Ellos se desviaron del modelo Grameen. Querían crear una empresa para ganar dinero para los accionistas, por lo que querían ponerse del lado de la gente diciendo: "Si prestas dinero a la gente pobre, se puede hacer mucho dinero con ello". Creo que esto es totalmente opuesto al sistema del Banco Grameen, que consiste en ayudar a las personas pobres —las mujeres pobres en particular— a cambiar su vida. Y nadie está tratando de hacer dinero de ellos. Los que quieren hacer dinero con un mal uso del concepto Grameen corren el riesgo de llevar todo el asunto hacia la dirección de la usura.

El modelo Grameen y un importante programa social mexicano [Oportunidades] tienen algo en común: ambos prefieren trabajar sólo con mujeres. ¿Por qué las mujeres son más confiables que los hombres? ¿No vale la pena tratar de cambiar esta cultura?

A medida de que continuamos nuestras operaciones nos dimos cuenta de que el dinero que llegaba a la familia a través de las mujeres traía mucho más beneficios que cuando la misma cantidad llegaba a través de los hombres. Esto, debido a que las mujeres de inmediato se preocupan por los niños: si ella gana dinero, se encarga de la casa y la familia mejora. Así, al prestar dinero a las mujeres estábamos seguros de que se iba a beneficiar a toda la familia. No se ve eso de inmediato cuando un hombre es el prestatario. Las mujeres tienen una visión a largo plazo, quieren avanzar a algo. Los hombres eran más informales, más de “puedo disfrutar ahora en lugar de mirar hacia el futuro”. Así que se puede ir por esa línea, comparando de alguna forma lo que sucede cuando una mujer es la prestataria y lo que sucede cuando es un hombre. Hoy tenemos 7.3 millones de prestatarios en el Banco Grameen en Bangladesh y 97 por ciento son mujeres.

Usted ha afirmado que la pobreza puede derrotarse en 2030. Faltan apenas 16 años, ¿es todavía optimista sobre esa fecha límite?

Superar la pobreza parece ser una de esas metas que lucen muy distantes, a pesar del progreso que logremos. Pero la gente soñaba con ir a la Luna cuando ni siquiera podía volar. Pensaba esa idea como ciencia ficción. A la gente siempre le encanta la ciencia ficción. Yo animo a la gente a escribir ficción social: a imaginar una sociedad en la que todos nuestros problemas actuales no existen. Todas las cosas imposibles del mundo de hoy son habituales allí. En este momento, esa sociedad luce imposible. Parece que no hay manera de que alguna vez lleguemos allí. Sin embargo, nuestras mentes se abrirán. Si somos capaces de imaginar, sucederá. Si no podemos imaginarlo, nunca va a pasar.

Acabar con la pobreza es una de esas ficciones sociales que se puedan imaginar ahora. Con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el mundo se ha comprometido a reducir la pobreza a la mitad para 2015. Y muchos países, entre ellos Bangladesh, lo lograrán. Si somos capaces de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015, ¿cuándo será el momento de reducir la pobreza a cero en Bangladesh? Yo digo que para 2030. Ahora bien, ¿es una proposición factible? Con el poder creativo que tenemos hoy, creo que lo es. Podemos crear un mundo donde no exista la pobreza, para que la próxima generación conozca la pobreza sólo en museos.

¿Qué pasa con su lista de deseos? ¿También tiene una fecha límite?

En cuanto a mi lista de deseos, tal vez suceda si por lo menos 1 por ciento de la economía mundial se compone de negocios sociales. Si podemos lograr ese 1 por ciento, creo que el mundo será completamente diferente. La gente va a ver lo emocionante que es, y pronto el nivel se elevará de 1 a 5 por ciento, y se irá allanando el camino para llegar al 50 por ciento.

Además, si es posible crear fondos de negocios sociales en cada país y ciudad. Los bancos pueden crearlos, los gobiernos pueden crearlos, las fundaciones pueden crearlos, los individuos pueden crearlos. Por último, hay que animar a los jóvenes, empresarios, jubilados, a que generen ideas de negocios que resuelvan problemas, a fin de que los fondos de negocios sociales inviertan en ellos. Y tres: mostrar cómo funciona.

En México algunos dicen que los pobres están acostumbrados a recibir ayuda del gobierno. Usted ha afirmado que la caridad no es una solución a la pobreza. ¿Cuál es el papel de las autoridades a fin de crear las condiciones necesarias para que los pobres dejen de ser pobres?

Los gobiernos deberían crear un entorno propicio para el sector privado, creando políticas favorables. Esto puede ayudar a los sectores público y privado a caminar de la mano y luchar contra la pobreza. Algunas personas ven al gobierno como un organismo que se requiere para que cuide de ellos.

Cuando queremos ayudar a los pobres, por lo general les ofrecemos caridad. La mayoría de las veces utilizamos la caridad para evitar reconocer el problema y encontrarle una solución. La caridad se convierte en una manera de hacer caso omiso de nuestra responsabilidad. Pero la caridad no es una solución a la pobreza. La caridad sólo perpetúa la pobreza, quitando la iniciativa a los pobres. La caridad nos permite seguir adelante con nuestras vidas sin preocuparnos por la vida de los pobres. La caridad apacigua nuestras conciencias.

Usted cree que el derecho al crédito debe ser un derecho humano fundamental, pero algunas naciones legislaron primero para reconocer como un derecho humano el acceso a Internet. ¿Cómo lo hace sentir esto? ¿Tenemos que revisar nuestras prioridades?

Yo apoyo el acceso a Internet para todos. Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación hacen nuestro trabajo mucho más fácil, ayudando a crear un ambiente de innovación continua, reestructurando las instituciones y revisando conceptos e ideas. Ahora podemos saber lo que sucede en el último rincón del mundo a través del clic de un ratón. Internet está ayudando a los países a lograr una prosperidad más rápida. Refuerza las capacidades de las Organizaciones No Gubernamentales en diversos sectores. El microcrédito y las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) se refuerzan mutuamente.

El gobierno de Bangladesh lo obligó a renunciar a la presidencia del Banco Grameen y ahora ha puesto en marcha una serie de acusaciones, e incluso acciones legales, en su contra. ¿Por qué ahora? ¿Puede esto afectar el trabajo de su vida?

Bueno, todo esto ocurrió por razones políticas; creo que detrás de todo existe un intento de controlar el Banco Grameen.

El gobierno aplicó una regla de la banca gubernamental al Banco Grameen, a pesar de que somos un banco privado cuya mesa directiva había decidido que querían que me quedara. Es un banco especial, que es propiedad de las mujeres pobres. Tenemos nuestras propias reglas. Nuestra ley permite que esta restricción sobre el límite de edad no se aplique al Banco Grameen y nuestra mesa directiva es muy clara sobre eso. Pero de todas maneras, se me pidió que renunciara, así que renuncié.

Pero eso no significa que de repente todo el Banco Grameen me sea extraño; es una parte de mi vida, es una parte de mí, es una parte de mi familia. Así que siento que pertenezco a la familia del Banco Grameen, esté en una posición de toma de decisiones o ejecutiva, o no lo esté.

He trabajado en conjunto y la gente que trabajaba allí es una parte de mi equipo; siempre trabajamos juntos desde la misma fecha en que nació (el banco), cuando era un pequeño bebé. Lo alimentamos y ayudamos a crecer, y ha crecido en todo el país y la idea del Grameen se ha extendido por todo el mundo.

 

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