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Patricia Riggen: Cine para conmover

En este artículo se nos habla acerca de la película "La misma luna" que fue un fenómeno desde su presentación en el festival de Sudance en febrero del 2007. La realizadora de esta película es la tapatía egresada del Iteso Patricia Riggen.

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La misma luna
La misma luna

Ocasionalmente la televisión exhibe, con singular morbo y dolosa sensiblería, el drama de los migrantes mexicanos que buscan en Estados Unidos mejores condiciones de vida. Sin embargo, este tema ha sido más explotado que atendido. El cine mexicano rara vez se asoma a este espinoso asunto: prefiere endulzarse la conciencia con vacuas comedias románticas. Ante tal desinterés cobra relevancia La misma luna, la opera prima de esta realizadora que, por medio de la narración de la odisea de un niño que busca a su madre en Los Ángeles, personaliza una cuestión que a menudo se desdibuja en las cifras migratorias. La cinta fue filmada, como afirma Riggen, “pensando realmente en el público hispano de Estados Unidos”, pero su pertinencia se multiplica en suelo patrio porque “en México no miramos tanto lo que está pasando en la frontera; es una tragedia que estemos expulsando, despachando, a cientos de pobres cada día a que vayan y arriesguen el cuero por un derecho fundamental, que es el derecho a vivir, el derecho a trabajar y a comer y a mantener a su familia”.

En los créditos de la película no figura como autora del guión. Sin embargo, Riggen se involucró tanto en su escritura que terminó haciéndolo suyo: “Me atrapó. En el momento que la leí dije: esto es una historia de amor, pero es entre una mamá y un hijo. Y como en todas las historias de amor, la pregunta es, cuando están separados, si van a lograr reencontrarse, y cómo y cuándo”.

Este abordaje resultó provechoso, pues la cinta se aleja del tratamiento sociológico para instalarse en la intimidad de los personajes, terreno en el que la cineasta se siente cómoda. “(Lo que quiero) es provocar sentimientos, emociones en el cine. Ese tipo de películas son las que me conmueven. No me gusta tanto la onda intelectual”.

Del Deseo a la Realización
Patricia confiesa que cuando era niña veía muchas películas de Hollywood: “Mi mamá nos llevaba mucho al cine, al dos por cinco pesos”. No había muchas opciones, recuerda, pero vio lo que pudo, lo que estuvo a su alcance. De esos años queda el gusto por Disney, cuyas películas siguen siendo sus favoritas: “A mí me encantan. La verdad es que a mí me gustan muchísimo las películas de Hollywood”.

Su paso por la universidad fue decisivo: “El ITESO fue importantísimo en mi desarrollo. Creo que me dio las bases para después desarrollarme. Ciencias de la Comunicación me dio un espectro para encontrar realmente lo que a mí me gustaba más”. La tesis que redactó al final de la licenciatura, titulada “Del deseo a la realización”, se orquesta alrededor de los testimonios de cuatro realizadoras mexicanas que rompieron la exclusividad masculina del gremio: Dana Rotberg, Marisa Sistach, María Novaro y Busi Cortés. “Esas mujeres lucharon mucho, fueron las primeras”, afirma Riggen. Y aunque en esos momentos aún no pensaba en optar por la dirección, este aprendizaje se convirtió en un bagaje que la preparó para encarar las adversidades que ha tenido que enfrentar.

Luego de pasar por el periodismo, el guionismo y la producción, tuvo clara su vocación: “Me tardé varios años más en descubrir lo que yo quería hacer; lo descubrí diez años después. Debido al hecho de ser mujer, uno no se atreve a pensarse en la cabeza de los proyectos. Me hizo falta ver más mujeres en estos trabajos, para decir ‘yo quiero hacer eso’”.

Una vez que se decidió, Riggen sintió la necesidad de regresar a la escuela y cursó la maestría en dirección y guionismo en la Universidad de Columbia en Nueva York: “Para mí la escuela fue súper importante, porque ahí te permites darte el espacio de crear, de reflexionar, de que te critiquen. Para eso sirve la escuela. No te van a hacer mejor o peor cineasta. El talento que tienes, lo tienes; lo único que haces es descubrirlo y desarrollarlo”. Ella coincide con las cineastas a las que entrevistó para su tesis, en que “la escuela democratiza. En el aula todos somos iguales, y el que gusta más es el que hizo el mejor corto, el mejor ejercicio”.

La Dirección
“Lo que a mí me gusta del cine es que conjunta un montón de cosas: la fotografía con la narrativa, con la actuación. No me interesan ni los temas femeninos ni los masculinos en particular; me interesan los temas humanos. Seguramente debo de tener influencias, porque uno es lo que uno ve, lo que uno come, pero no veo películas para inspirarme, no veo películas para homenajear, para fusilar.”

“Me gusta que toda la propuesta salga directamente de la historia y de los personajes, no de nada externo ni de ninguna otra película, sino qué es lo que me dicta el personaje, qué dicta esa situación, qué tipo de movimiento de cámara, qué tipo de sonido, de propuesta audiovisual en general [...] Como directora me gusta mucho la colaboración, la aprecio mucho. Una de las cualidades que debe tener un director listo es sacarle lo mejor a todo mundo. Mi talento es sacarle el talento a los demás [...] Para mí el guión y la dirección de actores son lo más importante. La dirección de actores, particularmente, es el único trabajo que nadie más hace; ése es el único que es del director.”

El Estilo
En el cine de Patricia es perceptible su gusto por la utilización de lentes de distancia focal larga (telefoto) y del close up. Su elección tiene una explicación práctica y una estética. Cuando no hay dinero para construir escenarios de filmación, como en México, la imagen debe cerrarse sobre los personajes para que el espectador no descubra que el escenario es falso. “La milpa (su primer película) es de época y la filmé en la actualidad; obviamente, no construí nada. Entonces, ¿qué tenía que hacer? Pues cerrarme mucho para darle al espectador la ilusión de que estábamos en la época de la Revolución. Con La misma Luna, filmé en México como si fuera Estados Unidos.” Si hubiera abierto el cuadro se habría visto el tinaco de la casa de al lado y la banqueta rota. “Es una necesidad de producción el meterme con esos lentes. Pero además me gustan y crean una cosa muy personal, muy íntima; te acercan mucho al personaje y a mí me gusta mucho esa intimidad: son muy bonitos, se ve bonita la imagen. Es muy bella”.

La música es uno de los elementos más provechosos para emocionar al espectador. En la que utiliza Riggen también se revela su inclinación por la cultura popular. Esta elección obedece al estado de ánimo de los personajes: en La milpa una anciana canta una canción para el personaje que está triste. En La misma luna aparecen Los Tigres del Norte y “cantan una canción que va a contar un poco lo que le está pasando al niño”.

El Cine Mexicano
Para Riggen, uno de los grandes problemas del cine mexicano es su desconsideración con el público: “Todos los cineastas se quejan amargamente y le echan la culpa a todo mundo: que si el gobierno no les da suficiente dinero (que se den de santos que les dan dinero, porque muchos gobiernos no dan; ya nosotros tenemos un gobierno demasiado generoso para los artistas de cine), que si la distribución distribuye mal, que si el público tiene mal gusto. Que dejen de echarle la culpa a todo mundo y que empiecen a ver lo que ellos hacen. Porque es responsabilidad número uno de ellos. El tipo de cine que hacen no le gusta a la gente y a mí tampoco. No estoy hablando de hacer ‘chafaladas’. El público no es idiota, hay que tenerle mucho respeto; es inteligente. El público sabe”.

Aunque desconoce el trabajo de la “última ola” de realizadoras nacionales y percibe que su cine es “de consumo interno”, ve con beneplácito que haya muchas mujeres filmando, que los productores “estén interesados en invertirle a una mujer”, porque así habrán de confirmar “que las mujeres también hacen negocio”. Tiene la certeza de que en las generaciones futuras habrá más directoras, pero no cree en un “cine de mujeres”, pues no existe tal cosa, “como no existe el cine de hombres o el cine de enanos o el cine de albinos; lo que existe es la experiencia femenina en todo caso, de la que uno puede aprender”.

Uno de los problemas más dramáticos para los realizadores mexicanos, más allá del género, es pasar de la primera película: “El chiste es volver a filmar. No hay discriminación para la mujer: es igual de difícil para hombres y mujeres”. Y la base para la continuidad es que los realizadores “hagan películas que le gusten a la gente”. Eso sí: “Debe de haber más recursos, porque a medida que haya más recursos, hay más propuestas, y si hay más propuestas, pues sale una buena. En otros países donde hay buen cine es porque se hace mucho. Más bien lo que deberíamos aprender es qué está haciendo Argentina, porque en Argentina, con todo y su gran crisis, se han movido y se han puesto las pilas, y lo que pasa es que tienen muy buenas políticas culturales de apoyo al cine”.

Cine en Guadalajara
“En Guadalajara hay una tremenda riqueza de historias; hay mucha tela de dónde cortar: todos los prejuicios de nuestra sociedad mocha, hipócrita. Desde ahí tienes para muchas comedias, para empezar, y para muchas tragedias. Es una sociedad muy cerrada y a la vez muy perversa.”

Sin embargo, hay muchas dificultades para desarrollarse. “Es una pena. Tengo que ir a un lugar inhóspito y feo porque es donde puedo desarrollarme profesionalmente. Ésta es la tristeza, pero si me quedo aquí, más triste aún; qué voy a hacer. No hay industria, no hay dinero para hacer películas.” A las autoridades tapatías no les hace gracia alguna, pero “nos están comiendo el mandado grueso los de Monterrey. Están movidos en música, están movidos en cine, aquí estamos muy aplatanados”. 

“Yo creo que Guadalajara tiene mucho talento. Siempre lo ha tenido y en todas las artes, en la literatura, en la pintura y en el cine también —tenemos a Guillermo (del Toro) que es de los meros meros—. El Festival ha sido muy positivo, el tener la Muestra aquí todos esos años ha inspirado a mucha gente.”

La Crítica
Antes de estrenar La misma luna, Riggen se preparó psicológicamente para enfrentar a la crítica. Preveía que le iban “a pegar durísimo, porque no es un cine de altos vuelos, pretencioso y retorcido”. Pensó: “A mí me va a ir como en feria”. Y, efectivamente, le ha ido como en feria, pero porque ha sido del gusto popular. En la página de internet que reúne a la crema y nata de la crítica, Rotten Tomatoes, la calificación que recibe es de 75 y la opinión consensuada es: “Si a menudo es manipuladora, también es emotiva”.

“Todo mundo se pasa haciendo la misma película. Todavía no creo que tenga suficiente trabajo como para detectar cuál es esa historia que voy a estar contando ad nauseam. No lo sé. Yo no estoy segura de que voy a ser una directora tan autoral, en el sentido de que voy a tener la misma historia que cuento, cuento y cuento. Quizá lo que voy a acabar contando siempre son historias de amor.” “Siempre he pensado: ‘prefiero ser cursi que quedarme con nada, que quedarme fría’. Mi gran interés es siempre llevar al espectador a la emoción.” m

Filmografía
::La milpa (2002)
Ficción
27 min
Una joven tiene problemas con su pareja, y en las experiencias amorosas de una anciana encuentra el aliento para superar la crisis.
Ganó 21 premios, entre ellos el Oscar estudiantil, el Emmy estudiantil y el Ariel.

::Retrato de familia (2004)
Documental
28 min
Los sobrevivientes de una familia de negros que fue objeto de un artículo para la revista Life y vive en la pobreza, comentan su historia.
Mejor cortometraje en Sundance, 2005

::La misma luna (2007)
Ficción
109 minutos
Un niño parte en busca de su madre, que trabaja como ilegal en Estados Unidos. La empresa no es sencilla, pero el amor filial es una fiel brújula Jalisco.

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