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La fiebre de moverse en dos ruedas

Hasta 180 mil bicicleteros se reúnen en la Vía Recreactiva y cuatro mil en el Paseo para Todos del primer jueves de cada mes. Hay siete paseos nocturnos semanales y se planea una red de ciclovías. Frente a la crisis de movilidad, cada vez más personas se desplazan en bicicleta.

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bicicletas, movilidad
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Para una bicicleta, entre dócil y de conducta modesta, constituye una humillación y una befa la presencia de carteles que la detienen altaneros delante de las bellas puertas de cristal de la ciudad
Fragmento de “Vietato Introdurre biciclette”, publicado en Historias de Cronopios y Famas. Julio Cortázar, 1962

 

Son cerca de las 10 de la noche de un jueves. El tráfico está bloqueado y los automovilistas, desesperados por pasar. Llevan detenidos más de cinco minutos. Tocan insistentes el claxon, como una orquesta ensordecedora. Un par de ciclistas sonrientes se han colocado delante de ellos para impedirles el paso, mientras cerca de cuatro mil bicicletas avanzan enfiladas por la avenida.

Domingo, 12 del día. Avenida Juárez no tiene autos: está repleta de ciclistas de todas las edades. Las canastillas delanteras de algunas bicicletas llevan pasajeros caninos. En el parque Revolución se escucha la música de un grupo de percusionistas que ameniza a jóvenes practicantes de capoeira, mientras dos jóvenes se enfrentan en una partida de ajedrez gigante.

Miércoles por la noche, 11:30. El desnivel de avenida López Mateos se inunda de aullidos de ciclistas que imitan ambulancias sólo por divertirse con el eco del túnel. Cuando empieza la cuesta para salir de ahí, algunos se desmontan y caminan con la bici a su lado. “¡No se detengan!”, gritan algunos, pero hace falta condición para pedalear esa subida sin parar. Pocas veces se pasa por ese punto en un medio distinto del automóvil. Hoy ningún coche circula por ahí; las bicicletas no les dejaron lugar.

Escenas como éstas, protagonizadas por miles de ciclistas que toman las calles, son cada vez más comunes en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Los problemas de movilidad en la urbe convencen a más ciudadanos de unirse a movimientos ciclistas, algunos sólo por diversión, otros para exigir la adecuación de la infraestructura urbana para el empleo de formas alternativas de transporte. Video de la Vía Recreactiva, publicado en YouTube por el usuario omarquesdesade

Un invento amigable
Para Alessia Kachadourian, integrante del colectivo Movilidad Solidaria, transportarse en bicicleta tiene muchas ventajas: “No necesitas de un combustible, sólo tu estado físico. La puedes usar a cualquier hora, el precio es muy accesible, mejoras tu salud porque haces ejercicio. Tienes diversión y libertad”. Destaca además que “la bicicleta es un invento amigable que todos conocemos desde niños”.

En Guadalajara, 68 por ciento de las personas se trasladan en transporte público, 30 por ciento en autos particulares y sólo 2 por ciento utiliza la bicicleta, camina o emplea otra modalidad de transporte, según un estudio realizado en 2002 por el Centro Estatal de Investigación de la Vialidad y el Transporte, la Secretaría de Vialidad y el ITESO. “Tenemos un millón 800 mil automóviles que no solamente afectan la salud de las personas que respiramos el dióxido de carbono que producen, sino que provocan congestionamientos y se requiere de mayor tiempo en el traslado de un lado a otro de la ciudad”, declara el maestro Eugenio Arriaga Cordero, director General de Cultura de Guadalajara y responsable de la Política de Movilidad No Motorizada de ese municipio. Además, alrededor de 300 autos se suman diariamente al parque vehicular.

Ante tal concentración, personas como Horacio Valadez, mecánico de bicicletas y conductor del programa sabatino de radio Rodado 1070, en el 1070 de AM, han optado por cambiar la manera de transportarse, a pesar de que hace falta infraestructura adecuada y cultura vial por parte de la población. “En nuestra ciudad, en promedio viajan 1.1 personas por auto, porque culturalmente te hacen ver que si tienes coche eres importante; la escala de valores en nuestro país está mal enfocada”, afirma Valadez. Por su parte, Arriaga comenta: “El automóvil pasa a ser sinónimo de éxito. En el imaginario colectivo está la aspiración de poder contar con uno, y esto exacerba el que quizá sea el problema más grave de las sociedades latinoamericanas: la desigualdad. Nos movilizamos de manera personal. Esto incide en el problema de la fragmentación social, incentiva los valores de competencia e individualismo, y va en detrimento de una sociedad más democrática”.

Yeriel Salcedo, miembro fundador de los colectivos GDL en Bici y Bici 10, asegura que la bicicleta es un elemento de cohesión social: “Promueve la interacción, porque vas a una velocidad que todavía permite detenerte y saludar a la gente que te encuentras en la calle. En cambio los que van en coche, al cerrar la puerta ya están en su mundo y no ven nada más allá que las cuatro puertas”. Alessia Kachadourian comenta: “Tienes mucho mayor contacto con la gente, saludas, ves al peatón, tienes una presencia más directa; aprecias de otro modo la ciudad por donde vas”.

El miedo al pedal
De acuerdo con una encuesta de la Dirección General de Cultura de Guadalajara, 56 por ciento de la población estaría dispuesta a utilizar la bicicleta como medio de transporte cotidiano de contar con los elementos necesarios de seguridad. Sin embargo, aún son muchos los factores que limitan a los tapatíos a cambiar su forma de transportarse.

El primer obstáculo en la lista es el miedo. “A escala social somos una ciudad con miedo, es algo que se refleja en la gente”, dice Horacio Valadez. Y es un miedo fundamentado, en tanto que las calles imponen, como dice Yeriel Salcedo: “Me pongo en los zapatos de alguien que apenas está empezando y las calles se ven como un monstruo. Hay que ir poco a poco para que ese miedo desaparezca”.

En segundo lugar está el diseño de la ciudad, en el que se ha privilegiado la infraestructura destinada a los automóviles por encima de las instalaciones para peatones y ciclistas. “Si tú tienes un proyecto, por ejemplo: si quieres hacer un edificio, siempre te preguntan por los cajones de estacionamiento. Desde ahí ya están dando prioridad a que la gente tiene que llegar en coche”, dice Horacio Valadez. No se ha enfatizado la necesidad de crear sitios incluyentes y, como indica Alessia Kachadourian, “los espacios deben adecuarse a todas las alternativas de transporte”. Entre 2008 y 2009 se instalaron más de cien ciclopuertos —sitios para estacionar bicis— en lugares públicos de Guadalajara, como plazas, escuelas, museos, oficinas gubernamentales, estaciones de Tren Ligero, cafés y centros de convivencia.

En materia de ciclovías, se trabajan propuestas para adecuar algunas de las principales vías de la ciudad para el tránsito seguro de bicicletas. En avenida Federalismo se construyó una ciclovía con un costo total de 24 millones de pesos. “Está muy bien diseñada, porque el lugar se prestó para eso: las banquetas en esa avenida son enormes, se logró que los coches se puedan seguir estacionando, las bicicletas tienen su carril, hay una barrera amigable de árboles y un tramo de banqueta donde el peatón puede circular con seguridad. Es un sistema incluyente”, opina Horacio Valadez, al referirse a los más de diez kilómetros de vía.

El tercer sitio lo ocupa la falta de cultura vial en la población tapatía. “No hay una idiosincrasia a escala social. Por ejemplo, en Europa muchas personas andan en bici, entonces mucha gente que maneja tiene familiares que andan en bici; por lo tanto empiezan a tomar en cuenta que hay un vehículo diferente, porque ya tienen una referencia”, declara Valadez. “Aquí en nuestra ciudad, a pesar de que son cientos de miles de ciclistas, todavía no nos damos a la tarea de incluirlos”.

La Dirección de Cultura de Guadalajara informa que diariamente se efectúan 212 mil viajes en bicicleta en la Zona Metropolitana. Sin embargo, los derechos de los ciclistas son vulnerados. “Al andar en bici, los conductores no te respetan, te echan el coche, te pitan, te mientan la madre, te atropellan. Como ciclista no puedo hacer nada al respecto; pero como grupo de ciclistas, sí podemos hacer muchas cosas”, platica Yeriel Salcedo. Ésta fue una de las razones que motivó el surgimiento de los movimientos bicicleteros. Video "Bicicleta blanca Guadalajara", realizado por el colectivo Ciudad para Todos

Masa crítica
GDL en Bici, Bici 10, Mi Bici-O, Cámara Rodante, Pedalea GDL, son sólo algunos de los colectivos que promueven el ciclismo en la ciudad. “Hay grupos que se han formado por el simple placer de andar en bici, lo ven como algo recreativo.

Hay ciclistas que se han reunido para exigir sus derechos, que se han juntado para hacer un proyecto de educación, una propuesta de una mejor ciudad o para buscar la creación de espacios, leyes y reglamentos para el uso de las bicicletas, para que la bici sea vista como un medio de transporte alternativo”, asevera Salcedo. Precisamente parten del principio de que una sola voz no es suficiente, pero la unión de esfuerzos logra la diferencia.

La conformación de estos grupos y la diversidad de actividades que encabezan ponen de manifiesto la capacidad de organización y participación social. “Éste es un ejercicio eminentemente ciudadano, lo cual celebramos porque creemos que es un ejemplo de la forma como deberíamos participar los tapatíos con respecto a los problemas públicos”, señala Eugenio Arriaga.

Por iniciativa de los colectivos, surgieron los paseos nocturnos como una manera lúdica de reconocer el espacio urbano desde una perspectiva distinta al automóvil. Alessia Kachadourian recuerda: “Se pensó hacer un paseo en el que todas las personas de cualquier estrato económico y social tuviéramos un espacio para salir a la calle a divertirnos, a andar en bici, conocer nuestra ciudad, y empezar a hacer esa relación bicicleta-ciudad-movilidad-personas. Así surgió en 2008 el Paseo para Todos (que se realiza el primer jueves de cada mes), a manera de fiesta, como una forma agradable, divertida, para decir: queremos más espacio, queremos que se incluya la bicicleta como otro medio muy viable del transporte urbano”.

Como dice Horacio Valadez, “se trata de tomar la ciudad de una forma tranquila e incluyente, y eso lo tenemos que provocar nosotros”. La participación ciudadana se hace visible: el Paseo para Todos tiene una afluencia regular de cuatro mil ciclistas; los paseos de las 10 y las 11 de la noche de los miércoles reúnen cerca de mil. Una cifra menor se registra en los recorridos semanales de los lunes, martes y domingos, y en el paseo del último viernes de cada mes. “Tenemos que seguir apoyando estos movimientos completamente apartidistas que nacieron de una inquietud social y los conforman los propios habitantes de la ciudad”, opina Alessia Kachadourian.

“Es esencial la participación de los organismos de la sociedad civil. Muchos de los miembros de estos organismos tienen el nivel de maestría en el extranjero, por tanto, dotan de una capacidad institucional a sus organismos que les permite que sus opiniones no sólo sean informadas, sino que tengan el nivel y el carácter de expertos en temas como la construcción de ciclovías”, opina Eugenio Arriaga, quien reconoce que son los colectivos los que logran mantener el tema en la agenda pública, y son aliados en la modificación de presupuestos y decisiones gubernamentales.

Pero incluso en el auge de los movimientos bicicleteros no se ha logrado incluir a todos aquellos que utilizan este medio de transporte de manera cotidiana. “Hay un grupo de ciclistas al que hemos empezado a acercarnos, pero no hemos podido llegar: los trabajadores. En mi barrio, desde que yo tengo uso de razón, todos los trabajadores andan en bici”, comenta Yeriel Salcedo. “Es un gremio de ciclistas que durante décadas se ha transportado aquí en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Son albañiles, fontaneros, herreros, contratistas, jardineros. Las bicis pasan a ser una camioneta en donde traen sus herramientas, su escalera, su máquina de podar”, reconoce Valadez.

Rogelio Cortés es un ejemplo de ello. A sus 45 años, ha pasado 25 recorriendo la ciudad en bici, y se enorgullece de la experiencia adquirida sobre lo que él llama “el camión de dos ruedas”. Músico, boleador de zapatos y vendedor de productos naturistas, don Rogelio carga diariamente su bicicleta con los aditamentos necesarios para su oficio. “Son unos 40 kilitos: traigo mi maleta de la boleada, la de Omnilife y el banquito amarrado”, expresa el señor con naturalidad y haciendo honor a su apellido.

Otro ciclista es Pedro Cortez Ponce, vendedor de huevos a domicilio, quien recorre diariamente de 15 a 20 kilómetros en bicicleta para repartir los 800 huevos que lleva en la parrilla. El clima no lo limita: si llueve, se cubre con un plástico; si hace calor, sencillamente lo ignora. Como dice Valadez: “Tienes que saber andar bajo el sol, tienes que saber andar con viento, tienes que saber andar con lluvia y tienes que saber andar con frío”.

El director General de Cultura afirma: “En la ciudad de Guadalajara, contamos con un poco más de 2 por ciento de la población que utiliza la bicicleta, por razones esencialmente económicas”. La dependencia tiene registro de que los principales usuarios de este medio de transporte son campesinos, estudiantes, jubilados y trabajadores independientes. Video de un paseo nocturno, publicado en YouTube por el usuario Ivanforo

En busca de un sistema integral de movilidad
Con el afán de facilitar el uso de medios alternativos de transporte, las autoridades han puesto en marcha el Plan Maestro de Movilidad No Motorizada, un proyecto destinado a fomentar la utilización de la bicicleta mediante la aplicación de una política que atienda varios aspectos coyunturales. El propósito es “impulsar una política multimodal en la manera en que nos transportamos y movilizamos los tapatíos de manera cotidiana”, explica Arriaga.

Entre los temas contemplados se encuentra el componente cultural, que busca “modificar los hábitos sociales que amenazan la sustentabilidad de la ciudad, en este caso, la dependencia desmesurada del automóvil”; el infraestructural, que contempla la instalación de ciclopuertos y la viabilidad de construcción de ciclovías en rutas estratégicas de la metrópoli; el combate a la pobreza urbana, que pretende que el proyecto llegue a toda la población y beneficie con especial énfasis a los más necesitados. También se consideran el aspecto ecológico, que se enfoca al mejoramiento ambiental como resultado de menores emisiones de CO2; el económico, que intenta disminuir 4 por ciento del PIB que se destina al gasto producido por “los accidentes viales y la falta de productividad de las personas que se ven afectadas o involucrados en éstos”, y finalmente, el componente de salud pública, que se dirige a fomentar la actividad física entre la población.

Sobre este último apartado, el director de Cultura comenta: “México es el primer país en el problema de personas con obesidad en la categoría de niños, y el segundo en problemas de sobrepeso y obesidad entre la población adulta. Nos cuesta más de 500 millones de dólares anuales la inversión para resolver este tipo de enfermedades”.

El proyecto está impulsado por el Ayuntamiento de Guadalajara, organismos de la sociedad civil como Colectivo Ecologista Jalisco, Ciudad para Todos, GDL en Bici, entre otros; organismos técnicos como AU, ITDP Alta Planning, Walk & Bike, así como académicos del ITESO y la Universidad de Guadalajara.

Arriaga indica: “Nosotros asumimos que perfectamente podríamos duplicar a 4 por ciento el número de usuarios una vez que tengamos una red funcional de ciclovías que ofrezca seguridad al ciclista”. Otros, como Yeriel Salcedo, tienen sus dudas: “El ayuntamiento está apoyando, pero tengo mis reservas, ¿estarán viendo cuatro mil ciclistas en los paseos o estarán viendo cuatro mil votos?”.

Del triciclo al ciclismo urbano
Lo difícil es animarse a retomar el manubrio, después de no hacerlo por años, o quizá décadas. El primer paso es desempolvar la bicicleta. Luego, realizarle un servicio general para ajustar frenos y cambios, engrasar las partes que giran y lubricar la cadena. Horacio Valadez recomienda hacer este servicio una o dos veces al año.

Yeriel Salcedo dice: “Alguien que no anda en bici, ve la Vía Recreactiva y se va los domingos. Le gusta y quiere más. Luego ve los paseos nocturnos y va. No es la misma dinámica que en la vía: ahí aprende cómo hacerle para andar en la bici por la calle, cuáles son los beneficios, descubre que se puede ir a su trabajo, y de pronto un día dice  ¡Vámonos! ¡A ver cómo me va! Es como en la escuela, es un avance progresivo. La graduación es que llegues a viejo y que no te haya pasado nada”.

Lo que ocurre después es que se estrecha la relación de los ciudadanos con su entorno, se ve de un modo diferente el espacio urbano, se reconocen las calles, se exploran las rutas. “No es lo mismo cómo percibes la ciudad en un automóvil, estresado, con mucho tráfico, al mediodía, o la forma como te relacionas con la ciudad al percibirla como un peatón un domingo”, afirma Arriaga.

Después de la primera vuelta, agarrarle el gusto a la bici es fácil. Salcedo concluye: “En una ciudad como la nuestra, vives a prisa, no tienes tiempo de pararte, todo es para llevar. El coche es de ir mínimo a 50 kilómetros por hora para todos lados. En cambio, cuando andas en bicicleta, el tiempo es otro, disfrutas mucho la vida”.

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