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Primeras aproximaciones al antitexto

El antitexto busca indefinir la literatura, desafiar normas. Su soporte no necesariamente es la escritura, en ocasiones ni siquiera el verbo. Su relación con el lenguaje verbal es incómoda, por eso busca desconfigurarlo.

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Escena de la obra «4:48 Psicosis», de Sarah Kane
Escena de la obra «4:48 Psicosis», de Sarah Kane

1.- La literatura no sólo es arte, también es industria, farándula, institución. 2.- La mayoría de los libros responde a un orden prefijado por la crítica, la academia y el mercado; se ciñen a sus conve­nciones. 3.- Los géneros literarios son estructuras de pensamiento que, cuando no se desarrollan con singular genio y auténtica individualidad, terminan por ser ejercicios vulgares, aprisionados en sus campos gravitatorios: trama, métrica, argumentación, estilo, conceptuación, entre otros. 4.- El soporte es el texto. Si éste se compone con gramática, semántica, léxico, entonces los antitextos serían aquellas piezas de literatura o, mejor aún, de pensamiento literario, que prescinden de la textualidad. 5.- El antitexto busca indefinir la literatura, vaporizar fronteras, desafiar normas. Su soporte no necesariamente es la escritura, en ocasiones ni siquiera el verbo. Su relación con el lenguaje verbal es incómoda, por eso busca desconfigurarlo. 6.- Ejercicio “performático”: tome cualquier definición canónica de un género literario, haga de ella una lítote. Escriba el resto del año en concordancia y pronuncie un discurso con sus conclusiones en un congreso de interioristas. 7.- Antitextualidad es revulsivo de formas. Sus formas son también contenidos —éticos, políticos, estéticos—. 8.- La única clasificación posible para los antitextos sería heterotópica. Si los defines, si buscas ubicarlos, se disipan. 9.- Sí y no comunicativos, sí y no pretenden darse a entender, sí y no a la originalidad, sí y no mecanismo impersonal de escritura, vaguedad, partir de ninguna parte hacia cualquier lugar, sí y no a la autoría. Sí a sacar al lector de su zona de confort. No al mercado, a las estructuras y lenguajes predeterminados.

A continuación, cinco casos ejemplares que no son estrictamente ensayos ni novelas ni cuentos ni dramaturgia ni poemas.

 

Sans Soleil, de Chris Marker

Chris Marker, el inventor del ensayo fílmico, es un digno heredero de Tarkovsky y Montaigne; Sans Soleil (goo.gl/482yfW) es un diario de viajes en el que Sandor Krasna, heterónimo de Marker, escribe cartas narrando sus experiencias y los frutos de su contemplación, contrastando la historia del pensamiento occidental con la del oriental y con la cruda realidad del continente africano. El uso de elementos multimedia en la literatura no menoscaba la imaginación del lector; por el contrario, verbo, imagen y sonido se superponen, potenciando su experiencia intelectual y emocional.

 

Non Poems, de Florentin Smarandache

“El libro de los no-poemas es una protesta contra el marketing del arte” (goo.gl/v6D69t), advierte el autor en el manifiesto que da inicio a la obra y en el que también se proclama como defensor de la “antiliteratura y su literatura”, “el estilo del no estilo”, “poemas sin palabras ni enunciados”, “hacer literatura de todo, hacer literatura de nada”. Smarandache, quien además se desempeña como matemático, transgrede todo dogma de escritura: descompone el lenguaje, cifra sus versos en códigos y en ocasiones nos obliga a leer a través de las matemáticas.

 

La máquina del instante de formulación poética, de Ricardo Castillo

Hace un par de años, casi por casualidad, fue a dar a mí este curioso artefacto de avanzada. Lo contemplé con extrañeza y me dije: “Esto no es una pipa”. Ni un juego de mesa ni un libro de poemas. Era, en efecto, un sistema operativo; un mecanismo oulipiano que devela la hechura de la creación poética; un libro que se escribe y se borra con cada lanzada de los dados, y los dados no han caído aún.

 

4:48 Psicosis, de Sarah Kane

Después de haber sido internada en el manicomio, poco antes de colgarse con las agujetas de sus zapatos, Sarah Kane creó la narraturgia, un híbrido de narración y drama, sin acotaciones, en que las voces se pronuncian y se desvanecen como si fuesen un corifeo de esquizofrénicos. En palabras de Enrique Olmos de Ita, “la narraturgia es la narración oral antes del soporte escrito, es la primera célula de representación y texto: el juglar de Cromañón”. 4:48 Psicosis es un monólogo testimonial y polifónico del encierro de Sarah, sus demonios y el lado más siniestro de la psiquiatría.

 

Poemas sonoros, de Ulises Carrión

Carrión renunció a los recursos con que se engalanan los poetas, prescindió del estilo, hizo evidentes las estructuras de la literatura y dejó abierta toda clase de interpretaciones. Basta escuchar lo que hace con la poesía y la dramaturgia en su obra sonora. En una carta a Paz expuso su visión de la literatura: “No quiero ni puedo imponer un contenido porque no sé qué quieren decir exactamente las palabras (¿y cómo saber si el lector lo sabe?). No estoy seguro de nada. Lo que sí sé [...] es que las estructuras están allí, que las entiendo como el lector, que se mueven si las toco, y que, entonces sí, emiten”. m.

 

Para seguir el antitexto

Dos videos y un ensayo sobre la obra sonora de Carrión. 

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