Volver al inicio

Olafur Eliasson: la belleza artística de la ciencia

La sensación al ver reunidas las piezas de Olafur Eliasson en una de sus exposiciones es la de estar en el laboratorio de un científico cuyo objetivo es descubrir —o redescubrir— al ser humano y la belleza de los fenómenos naturales

Enviar por e-mailEnviar por e-mail
Antetitulos: 
Detalle de la obra «Piso de lava». Fotos: Olafur Eliasson
Detalle de la obra «Piso de lava». Fotos: Olafur Eliasson

Los enormes bloques de hielo que Olafur Eliasson llevó de Groenlandia a París eran azules, de un azul lechoso, extraño y hermoso. Los 12 trozos congelados, acomodados en círculo, formaron una escultura efímera en la Plaza del Panteón. Las personas que se acercaron a este Reloj de hielo (Ice Watch, 2015) de 12 toneladas de peso pudieron disfrutar el singular color, sentir el frío que emanaba de él y escuchar el goteo mientras se derretía irremediablemente frente a sus propios ojos.

Las noticias nos dicen que el Ártico se está derritiendo debido al cambio climático. Sin embargo, pocos son los seres humanos que han ido a comprobar esta información al norte del mundo. Mucha gente supo que es verdad que el hielo marino disminuye año con año gracias a estos bloques que, antes de ser recogidos por Eliasson, navegaban a la deriva por el mar, luego de desprenderse del Polo Norte.

Olafur Eliasson, artista danés-islandés, acerca al público los hechos de la naturaleza y los avances del conocimiento científico y tecnológico de manera bella y pura, directa y contundente. Ésta es su estrategia política para transmitir información de gran importancia para la humanidad. Él cree que los artistas deben intentar mejorar el mundo. “No tenemos otra alternativa. No se puede elegir no ser político. Todo lo que hacemos tiene consecuencias, y no podemos escapar del hecho de que todos estamos interconectados”, afirma.1

Olafur Eliasson Beauty, 1993

Olafur Eliasson nació en 1967 en Copenhague. Tiene 53 años. Se crio en Islandia y Dinamarca. Estudió en la Academia Real Danesa de Bellas Artes, de 1989 a 1995, año en que fundó en Berlín su estudio, un edificio de cuatro pisos en el que trabajan alrededor de 100 personas: personal técnico especializado, profesionales de la artesanía, de la arquitectura y de la historia del arte, del diseño web y gráfico, cineastas, archivistas, chefs y personal a cargo de la administración. En el arte de Eliasson se puede encontrar escultura, pintura, fotografía, cine e instalación. También es escritor teórico y profesor universitario.

Desde mediados de los años noventa, este artista, que vive y trabaja en su ciudad natal y en Berlín, ha realizado numerosas exposiciones y muchos proyectos en todo el mundo. La sensación al ver reunidas las piezas de Olafur Eliasson en una de sus exposiciones es la de estar en el laboratorio de un científico cuyo objetivo es descubrir —o redescubrir— al ser humano y la belleza de los fenómenos naturales.

Cuando se visita una muestra del trabajo artístico de Eliasson, uno puede encontrarse, por ejemplo, con una gran sala de recepción cubierta por toneladas de piedra volcánica traídas de Islandia —Piso de lava (Lava Floor), 2002—. Hay que caminar sobre ese lecho pedregoso para entrar a las otras salas en las que se despliegan proyecciones, esculturas y pabellones que tienen que ver con la óptica, la luz, el agua, la geometría, la arquitectura, el movimiento y la percepción del ser humano, entre otros temas.

Algunas obras suyas se consideran fundamentales para comprender el arte contemporáneo, entre ellas, Belleza (Beauty, 1993), una instalación situada en una sala oscura en la que el agua que sale como rocío por una manguera montada en el techo es alumbrada por una potente lámpara, originando un arcoíris inestable que el espectador tiene que buscar situándose en el lugar adecuado.

Olafur Eliasson The Weather Proyect, 2003

Un deslumbrante sol tardío era la imagen central de la pieza con la que Eliasson intervino la inmensa Sala de Turbinas (155 metros de largo, 23 de ancho y 35 de altura) del museo Tate Modern de Londres. Se trata de otra obra considerada imprescindible en la escena artística actual: El Proyecto Climático (The Weather Project, 2003). La instalación fue creada con un semicírculo de luces amarillas de monofrecuencia de sodio, con marco de acero, montado en el muro del fondo de la sala. Colocado justo debajo del techo espejado, este semicírculo se convertía, con su reflejo, en un círculo brillante, mientras que una pantalla traslúcida difuminaba la luz de la lámpara para crear un efecto de halo. Al mismo tiempo, una máquina llenaba el aire del lugar con neblina atmosférica.2

Durante los cinco meses que estuvo montada, atrajo a dos millones de espectadores y convirtió a Olafur Eliasson en una influyente personalidad mundial, lo que le ha permitido seguir trabajando, produciendo, especialmente, obras de gran escala y alcance social, comprometido siempre con la belleza, la naturaleza, la ciencia y la humanidad.

_______

1. Cristina Ruiz, “Art Will Save Us”, en Fantastic Man. Holanda/Reino Unido, núm. 29, primavera-verano de 2019 (traducción del autor).

2. Defining Contemporary Art - 25 Years in 200 Pivotal Artworks, VV. AA., Phaidon, Londres/Nueva York, 2011 (traducción del autor).

  • Más reciente
  • Más popular
Lo alarmante no es tanto que Gregor Samsa haya despertado convertido...
Domingo, Noviembre 1, 2020 - 00:30
De izq. a der. Carmen Ruiz Velasco, Diana Solangel, Georgina López, Mariana Espeleta y Carmen Díaz
Los contextos nacional e internacional demandan que las instituciones...
Domingo, Noviembre 1, 2020 - 00:30
Fotograma de la serie Fleabag
Una mujer joven, guapa, inteligente y sin prejuicios se abre paso en...
Domingo, Noviembre 1, 2020 - 00:30
Foto: Cortesía
Con el auto varado en la avenida, llevado por el hastío, podría, si...
Domingo, Noviembre 1, 2020 - 00:30

sígueme
  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • Linkedin
  • Flickr
 

Publicidad