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La música y la muerte

La música ha sido prolija en su relación con las oraciones litúrgicas para dar lugar a bellas creaciones, entre las que destacan los llamados requiem, que toman el texto de las oraciones de la liturgia católica de difuntos y con los que Mozart, Verdi, Fauré y Berlioz, entre otros, crearon verdaderas obras maestras.

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Desde los albores mismos de la civilización, las culturas humanas se han enfrentado a la densa realidad y al misterio de la muerte a través del arte y la religión, así como las diversas y ricas amalgamas surgidas entre estas dos expresiones. A lo largo de los siglos, las cosmovisiones religiosas han contemplado a la muerte en relación estrecha con la pintura, la arquitectura, la poesía y la música.

En el campo de la música ha sido prolija su relación con las oraciones litúrgicas, los himnos, salmos, etcétera, para dar lugar a bellas creaciones, entre las que destacan los llamados requiem, que toman el texto de las oraciones de la liturgia católica de difuntos, y con los que Mozart, Verdi, Fauré y Berlioz, entre otros, crearon verdaderas obras maestras. Sin embargo, el arte musical que contempla a la muerte no se ha quedado solamente relacionado con el terreno religioso, sino que ha tocado el tema en vinculación estrecha con la poesía profana, tal como lo demuestran ciclos de canciones y Lieder surgidos del talento de compositores como Schubert y Mahler. Otro tanto puede decirse del modo como la ópera se ha acercado desde el drama a las diversas aristas y dimensiones de la muerte, contemplándola tanto desde la perspectiva del personaje que es tocado por ella, como desde el punto de vista de los sujetos que se mueven a su alrededor, así sea dentro del propio drama o desde nuestra condición de espectadores.

 

Mozart – Requiem

John Eliot Gardiner

Philips, 2006

La leyenda dice que este Requiem fue compuesto a partir del encargo de un misterioso personaje que, en junio de 1791, le pidió a Mozart una misa de difuntos; la falta de salud y la precariedad económica que sufría en esos meses el compositor, le hicieron pensar que escribía su propio réquiem. La obra no fue completada, ya que la muerte lo sorprendió el 5 de diciembre de 1791. Mozart utilizó su extraordinario talento dramático y la sensibilidad de su atormentado espíritu para crear una obra profunda, dolorosa y enigmática.

 

Brahms: Ein Deutsches Requiem

Otto Klemperer

EMI Classics, 2012

Esta obra rompió los paradigmas respecto a los acercamientos musicales previos al tema de la muerte. Dada la filiación protestante de Johannes Brahms —aunque es más reconocido como librepensador—, el Réquiem alemán no se basa en el texto de la misa de difuntos, sino que tomó varios pasajes de la Biblia luterana. El compositor buscó hacer una reflexión serena y esperanzadora sobre la muerte, contraria a las visiones que exaltan el dolor y los lamentos que se centran en la tremenda idea del encuentro del hombre de cara a un Dios irascible y justiciero.

 

Verdi: Requiem Mass

Riccardo Muti

Decca, 2000

El estilo del Requiem de Giuseppe Verdi es netamente operístico, por lo que los textos latinos de la misa de difuntos son resaltados gracias al notable dramatismo de la música. Ante una obra así no se puede permanecer indiferente, ya que nos deja entrever el espíritu de un hombre que se enfrenta humildemente ante el tremendo problema de la muerte, no desde una fe ilustrada —pues Verdi se declaraba más por el agnosticismo—, sino desde los temores de un hombre sencillo que está influido por la cosmovisión religiosa de la Italia decimonónica. 

 

Mahler: Kindertotenlieder

Bruno Walter, Kathleen Ferrier

EMI Classics, 2008

Para comprender el pathos de la música de Gustav Mahler es necesario conocer la biografía del compositor bohemio, pues sus intensas experiencias de vida configuran el espíritu de sus Lieder y sinfonías. Las “Canciónes de los niños muertos” son un ciclo basado en los poemas de Friederich Rückert, quien expresó en ellos el dolor por la muerte de dos de sus hijos a causa de la escarlatina. En su infancia y su juventud Mahler vivió muy de cerca la experiencia de la muerte de varios de sus hermanos pequeños, y eso se siente en estas canciones. 

 

Puccini: La Bohème

Pavarotti, Freni, Karajan

Decca, 1990

La rica inspiración de Giacomo Puccini le permitió geniales y variados acercamientos dramático-musicales al tema de la muerte en varias de sus óperas: la muerte absurda e injusta en Tosca, el suicidio por el dolor ante el engaño en Madama Butterfly o el suicidio por amor de Liu en Turandot, por mencionar solamente algunas. Pero uno de sus acercamientos más íntimos a la muerte se da en el final de la ópera La Bohème, donde Puccini penetra agudamente en el corazón de los personajes ante el dramático desenlace de la muerte de la protagonista. 

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