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La lectura en tiempos de promiscuidad electrónica: instrucciones de uso

Viajar por el universo de posibles lecturas es intimidante, sí, pero también excitante. Como lectores somos siempre distintos. Nuestros gustos varían. A veces queremos ser consistentes y apegarnos a los libros que de antemano sabemos que nos interesan; a veces queremos explorar cosas nuevas. Encontrar mapas de ruta puede ser difícil.

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Quizá sea un cliché, pero lo diré de todos modos: elegir lecturas es como elegir amantes. Me parece que la metáfora no es del todo descabellada si admitimos que, en ambos casos, están en juego relaciones humanas que implican, en mayor o menor medida, cierta intimidad y algún riesgo. Asumiré, primero, que todos somos damas o caballeros y afirmaré que no hay lecturas malas sino, vaya, libros que no eran para nosotros en ese momento de nuestras vidas. Segundo: al igual que en las aventuras del corazón, es conveniente tener claro qué busca uno en cada lectura.

Viajar por el universo de posibles lecturas es intimidante, sí, pero también excitante. Como lectores somos siempre distintos. Nuestros gustos varían. A veces queremos ser consistentes y apegarnos a los libros que de antemano sabemos que nos interesan; a veces queremos explorar cosas nuevas. Encontrar mapas de ruta puede ser difícil: los textos en solapas y contraportadas por lo general son vacuos y en ese empeño puritano de no revelar el desenlace acaban por convertirse en small talk anodina y frívola; las recomendaciones en los periódicos suelen ser también irrelevantes y estar escritas por reporteros saturados de trabajo; aún peor, las reseñas en las revistas culturales rara vez tienen en mente al lector de a pie, que no está al tanto de las disputas entre corrillos intelectuales o que no está dispuesto a pagar una fortuna para comprar un bellísimo libro importado. Sin embargo, hoy gozamos de soluciones extraordinarias gracias a los medios electrónicos. Algunas sugerencias:

 

Twitter

La red es terrible para controlar la calidad de lo que circula, pero es extraordinaria para hacer llegar información específica a destinatarios interesados. Siga en Twitter a los escritores que le intriguen y no sólo formará parte de conversaciones intelectuales que ocurren al margen de la esfera pública convencional, también podrá rastrear comunidades con gustos literarios afines a los suyos, que leen con voracidad y comentan esas lecturas con menos pretensiones y remilgos.

Para seguir: Alberto Chimal, Guillermo Sheridan, Roger Michelena

 

Blogs

Existen miles de lectores que suben a la red comentarios sobre sus lecturas. Como siempre, el reto está en encontrar a aquellos que compartan sus preferencias: este paso siempre es un asunto de prueba y error hasta calibrar los gustos propios. Un buen comienzo es buscar en la internet reseñas de libros que haya disfrutado y navegar hacia otras notas escritas por el mismo comentarista.

 

Páginas web de revistas culturales impresas

La mayor parte de las revistas culturales, tanto nacionales como extranjeras, tiene páginas web con contenidos adicionales a los que publican en la edición impresa. Esos contenidos suelen ser gratuitos, más ligeros, se renuevan con frecuencia y ofrecen sugerencias de lecturas más variadas. Algunas recomendaciones: en México, Nexos, Letras Libres, La Tempestad; en inglés: New Yorker, Harper’s, The Walrus, New York Review of Books, Los Angeles Review of Books, The Paris Review.

 

E-zines y fanzines

Hay una mina interminable de publicaciones electrónicas dedicadas a comentar lecturas. Además de autores y lectores amateurs, los mismos escritores y críticos que colaboran en publicaciones convencionales suelen publicar reseñas y comentarios en estos espacios. La vastedad de reseñas que diariamente aparecen en publicaciones electrónicas ofrece una ventaja a los lectores que no tienen sus contrapartes impresas: la posibilidad de enfocarse en nichos específicos sin que los contenidos lleguen a cuentagotas. Algunas sugerencias —en español— Hermano Cerdo, El Sindicato, El Malpensante; —en inglés— The Millions, The Rumpus, Words Without Borders.

 

Apps para administrar contenidos

Para completar las recomendaciones anteriores: si usted posee un smartphone o una tableta, existen aplicaciones gratuitas (Zite, por ejemplo) que, a partir de los criterios de búsqueda que usted indique, seleccionan contenidos de la internet y crean una revista personalizada. El diseño de la interface es bastante cómodo y los contenidos se actualizan automáticamente cada vez que abre la aplicación. La mejor parte es que usted puede afinar los parámetros de selección conforme la usa, de manera que se vuelve cada vez más precisa y eficiente.

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