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El azar como vía segura

Podemos hacer planes, aproximarnos, apostar, creer; pero no podemos tener certeza de lo que ocurrirá en el futuro. Y es que tener control absoluto sobre nuestros destinos sería abolir el azar, y sin azar no habría movimiento ni vida

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Las mutaciones genéticas ocurren de manera azarosa.
Las mutaciones genéticas ocurren de manera azarosa.

Estamos en manos del azar, en estado permanente de incertidumbre. Para muchos, esto significa angustia y ansiedad, porque la idea de control es poderosa y ofrece seguridad. Pero lo único seguro es que el azar decide por nosotros. Podemos hacer planes, aproximarnos, apostar, creer; pero no podemos tener certeza de lo que ocurrirá en el futuro. Y es que tener control absoluto sobre nuestros destinos sería abolir el azar, y sin azar no habría movimiento ni vida. Lo que sigue podría explicar lo antes dicho. O no. Dejémoslo a la suerte:

Las mutaciones genéticas ocurren de forma azarosa; a veces, estas nuevas configuraciones de organismos logran una adaptación exitosa a su medio ambiente, sobreviven, heredan y de nuevo recombinan. No hay un plan que lo determine: son cuestiones impredecibles, indecidibles, aleatorias.

Lo aleatorio existe porque hay una asimetría originaria: una diferencia entre la cantidad de partículas y de antipartículas. Si hubiera la misma cantidad de unas y de otras, todas se cancelarían entre sí y nada existiría.

El azar es desorden, y el desorden es una respuesta a la pregunta de por qué hay algo en lugar de nada.

La entropía es la medida del desorden.

El desorden transforma la materia y tal transformación requiere energía, por lo tanto, hay movimiento.

La distinción entre orden y desorden es una creación del pensamiento.

La realidad es, en su mayoría, desconocida por nosotros, y ni siquiera es una sola: hace mucho que los científicos renunciaron a eso.

El futuro también es un artificio construido mediante el conocimiento aprendido, es decir: el pasado. Es lo que se cree que puede ser, pero no lo que será. Nada se revela.

Las condiciones de la evolución son transitorias, no constantes. Eso deja camino para el azar.

El azar es el camino.

Démosle una oportunidad al azar.

El azar es una danza entre orden y desorden. Una danza de recombinación. Es la ocurrencia —frecuente— de lo improbable. La combinación entre lo espontáneo / divergente y lo ordenado / convergente.

Y por eso se mueve.

:: La errata —la mutación— es el mecanismo de evolución. Es transformación: entropía. Es el cambio azaroso del lugar que ocupa una letra en la secuencia de un genoma. Es un cambio de disposición sin un propósito predefinido que ocurre a partir de aquella primera asimetría, de la posibilidad de combinatoria, del azar.

:: El error es otra creación del pensamiento: no hay tal: sólo es movimiento que, algunas veces, da origen a un nuevo organismo. Podemos editar algunos errores, pero sólo cometiendo otros. Ahora tenemos, por ejemplo, la tecnología CRISPR-CAS9, un editor de genes que permite hacer correcciones, pero un par de cortes tampoco abolirán el azar.

:: Queremos un propósito, un orden (aunque sólo con los elementos que podemos asimilar y controlar), pero el proceso es azaroso, incontrolable, imprevisible e inseguro. Sin embargo, paradójicamente, es gracias a este sistema aleatorio que los organismos pueden tener distintas estructuras, distintos cuerpos, formas, arquitecturas y por este mecanismo sobrevivimos. Sin el error, la prueba no es posible, ni la diversidad ni la posterior adaptación a las condiciones ambientales ni la vida, pues; así que lo más seguro es estar en manos del azar.

:: Queremos pensar que podemos conseguir la fórmula, la clave, el secreto para controlar lo que ocurrirá. Conocer el futuro para decidir correctamente es un deseo que persiste.

Pero no estar en manos del azar sería no existir. Probablemente.

 

Para saber más

:: El juego de lo posible, de François Jacob, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2006.

:: “La paradoja de la probabilidad de lo improbable y el pensamiento evolutivo de Niklas
Luhmann”, artículo de Pablo Razeto-Barry y Javiera Cienfuegos.

:: “Las posibilidades improbables y la información”, artículo de Gabriel Hernán Gebauer.

:: “What are the Chances?”, ensayo de David Hand.

:: “In defence of disorder”, ensayo de Alan Lightman.

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