Volver al inicio

El asombro de saborear el Espíritu

El magis es la cohesión que experimentan los desconocidos que deciden emprender un proyecto para generar mejores condiciones de vida para los demás, esos “demás” ¡que tampoco conocen!

Enviar por e-mailEnviar por e-mail
Antetitulos: 
Las Patronas, en Veracruz, son ejemplo del trabajo en favor del desconocido.
Las Patronas, en Veracruz, son ejemplo del trabajo en favor del desconocido.

Hoy en día se habla de que la sociedad atraviesa por una crisis espiritual, pero, tal vez, estamos ante una crisis de amor. El miedo a ser lastimados puede ser la raíz del problema de la falta de educación acerca de la vulnerabilidad. Es probable que por eso no podamos saborear el Espíritu en la vida: ¿nos estaremos deshumanizando?

Definir qué es el Espíritu no es algo sencillo. Más que definirlo, podemos narrar lo que la vivencia del Espíritu provoca en nuestra fragilidad humana. 

El Espíritu del amor, el Espíritu de la paz, lo reconocemos actuando en nosotros cuando nos sentimos vinculados a la presencia del otro que ha sido marginado; cuando percibimos un movimiento en nuestro interior que nos permite captar el rostro angustiado del amigo que no encuentra salida a sus problemas. Defender la vida de las personas que son dañadas en su integridad, o apoyar a un ciberactivista que es amenazado de muerte por dar a conocer una verdad que quiere ser silenciada, son signos de la acción del Espíritu en nuestra libertad que ha decidido dejarse amar.

Hacer consciente la acción del Espíritu en la historia del cristianismo es reconocer que han existido seres humanos con deseos de colaborar con Aquel que nos ha llamado a vivir la fraternidad universal. Esa fraternidad que nos recuerda que no somos ni más ni menos que nadie.

Ignacio de Loyola experimentó dentro de su ser ese mismo dinamismo; escuchó que Dios lo invitó a trabajar con Él, tanto en los momentos gozosos de la vida, como en aquellos en que el sinsentido de la existencia se apodera del corazón, pero a pesar de lo cual subsiste una fuerza motora que impulsa a la donación del tiempo y el esfuerzo por algo que se considera valioso para los demás (Ejercicios Espirituales núm. 95).

Ignacio descubre en los Evangelios un modo de ser del espíritu y lo llama magis (el “más”). El magis es la irracionalidad del amor al enemigo. El magis es la cohesión que experimentan los desconocidos que deciden emprender un proyecto para generar mejores condiciones de vida para los demás, esos “demás” ¡que tampoco conocen! El magis que Ignacio experimenta es el asombro de ver nacer una comunidad en torno al amor que se hace historia, el amor que es capaz de humanizar.

Saborear la vida, reconocer que nuestras relaciones sociales están llamadas a ser más gratuidad que dominación sobre los demás, puede ser una ruta para volvernos a encontrar con eso que estamos buscando: la felicidad. m.

  • Más reciente
  • Más popular
Imagen del libro «Dos conejos blancos», de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng
La producción literaria dirigida a los niños es el claro reflejo de...
Sábado, Abril 1, 2017 - 00:30
Volkow es directora del National Institute on Drug Abuse (NIDA), en Estados Unidos. Foto: NIDA/Flickr
Mientras la Segunda Guerra Mundial cobraba fuerza en Europa, León...
Sábado, Abril 1, 2017 - 00:30
Pieza de La Internacional Errorista, del colectivo Etcétera, Argentina, 2005. Foto: gupoetcetera.wordpress.com
En 1992 el artista tailandés Rirkrit Tiravanija cocinó y sirvió...
Sábado, Abril 1, 2017 - 00:30
Scorsese da instrucciones a Garfield durante la filmación.
La gente hace los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola...
Sábado, Abril 1, 2017 - 00:30

sígueme
  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • Linkedin
  • Flickr
 

issuu.com

Publicidad

Web Diana Martin