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Educación para buscar la equidad en la sierra Tarahumara

El ITESO, junto con la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y la asociación Servicios Integrales Émuri, ajustó el programa de la Maestría en Educación y Gestión del Conocimiento, con el objetivo de fortalecer la labor de profesores rarámuris y promotores sociales.

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Los indígenas de la sierra Tarahumara, en Chihuahua, no sólo padecen los estragos de la miseria y la hambruna, sino que viven una constante situación de desdén, indiferencia y opresión. Un ejemplo de esto es la oferta educativa en la región, que además de no responder a sus necesidades culturales —es una reproducción de la que se tiene en zonas urbanas—, en muchas ocasiones es desarrollada por instituciones de carácter religioso, lo que se convierte en una fuerte imposición cultural.

“Los programas educativos oficiales, además de tener baja calidad, también reproducen la nula pertinencia social”, explica Óscar Hernández, académico del ITESO y coordinador del Programa Interculturalidad Indígena del Centro de Investigación y Formación Social (CIFS) del ITESO. “Esto genera un resultado educativo de lo más bajo y nos ha hecho pensar que tendríamos que estar promoviendo proyectos educativos junto con las comunidades, para que así respondan más directamente a su manera de entender la educación. Para la cultura rarámuri, la escuela tradicional sigue representando algo totalmente externo, no apropiado desde ningún punto de vista. La toleran, pero no les interesa”.

Ante esta situación, el iteso ha trabajado por más de diez años en diversos proyectos en la sierra Tarahumara. El más reciente es el arranque de la Maestría en Educación y Gestión del Conocimiento, un programa que forma parte de la oferta educativa de la institución y que se imparte de forma virtual. Este curso es un esfuerzo conjunto del ITESO, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y jesuitas y académicos de la región vinculados con la asociación civil Servicios Integrales Émuri (Siné) para ajustar el programa de la maestría y trasladarla e impartirla a profesores rarámuris y promotores sociales que tengan proyectos en comunidades indígenas de la sierra.

“Es un programa de maestría, sí, pero es mucho más que eso: es un instrumento, un medio para hacer una intervención en una región de estas características. Tenemos una intención clara de fortalecer los procesos sociales específicos que se están dando en la región. No es un tiro al aire”, asegura Hernández. “Aunque parece que las universidades estamos ofreciendo un servicio, yo creo que vamos a aprender mucho más de cosas que no sabíamos, por lo menos desde esta dimensión de la educación intercultural”.

El programa, que arrancó el 18 de agosto de 2012, está divido en doce cursos y se ajustó para ser impartido en modalidad semipresencial. Los 19 participantes inscritos —cuatro indígenas y quince mestizos— tendrán dos sesiones presenciales en Creel, Chihuahua; el resto se realiza de forma virtual, por lo que uno de los requisitos para echar a andar el proyecto fue que los participantes tuvieran un acceso “razonable” a internet.

Para adaptarlo a las necesidades propias de la región, el plan de estudios tuvo algunas modificaciones en lo referente a las asignaturas complementarias, ya que están enfocadas a la comprensión de la interculturalidad y al desarrollo de procesos metodológicos que faciliten un diálogo entre visiones y prácticas culturales distintas, explica Antonio Ray, coordinador de la maestría en el iteso y quien también coordina el programa en la sierra Tarahumara. Además, se hizo un ajuste al ritmo del programa: en lugar de hacerlo en dos años, se ha estructurado para que sea posible completarlo en dos años y medio o incluso tres. “Esperamos que a través de este programa se pueda incidir y elevar la calidad y equidad educativa en la zona por el empoderamiento que supone no sólo para los estudiantes del programa, sino también de sus compañeros de trabajo y de las instituciones en las que laboran”, agrega Ray.

Para operar el programa, el iteso asume la coordinación y la parte administrativa, además de que aporta la plataforma Moodle, así como al profesor del área de Metodología y del curso de Inducción a la Educación en Línea. La Ibero Ciudad de México se hace cargo de los cursos del área de fundamentos y de un curso de inducción sobre competencias de lectura y escritura académicas; a Siné le corresponden los cursos del área complementaria, así como apoyo logístico para las sesiones presenciales, apoyo para la conectividad y de acompañamiento a los estudiantes que tienen poca experiencia en el uso de las tecnologías de la información. El costo de operación se reparte entre todas las instituciones involucradas, que contarán con apoyo de la Fundación Loyola.

Óscar Hernández explica que, de manera paralela a la impartición del programa, se busca formar un “consorcio interinstitucional” con el objetivo de impulsar este tipo de iniciativas en el largo plazo y darle a los indígenas de la zona la formalidad que requieren en todos los niveles educativos. “Pensamos en ir creando una figura de centro educativo y de investigación, que pudiera ser flexible, que no tuviera un único lugar físico”, concluye el académico. m

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