Volver al inicio

Dinero

Nos gusta suponer que hay cosas que no se pueden comprar. Tal vez así sea. Lo que no hay son cosas que no se puedan vender.

Enviar por e-mailEnviar por e-mail
Antetitulos: 

 

Lo sabe cualquiera que, al abrir la cartera, se haya encontrado con el vacío: el dinero existe de un modo más rotundo e innegable cuando falta. Y aunque las sociedades y los individuos parezcan impensables al margen de los flujos con que los circulantes impregnan prácticamente toda región de lo humano, hubo tiempos en los que la vida se hacía sin recurrir a esa suprema abstracción representativa. El dinero, originado como consecuencia de que se hayan vuelto inmanejables los excedentes de la producción, fue desde el principio un exceso de la imaginación al que ya nunca se pudo poner remedio. En buena medida vivimos para ese exceso.

Quizá para contrarrestar el hecho de que tener o no tener dinero es, si no el sentido de la existencia, sí una de sus condicionantes más ineludibles, nos gusta suponer que hay cosas que no se pueden comprar. Tal vez así sea. Lo que no hay son cosas que no se puedan vender.

Por algo el dinero es redondo: para que ruede.

 

Para leer:

¿Se puede vivir sin dinero?

¿Es más cara la ignorancia?

El apetito y el hambre

Nuevos circulantes: dinero que tienes, pero no ves

¿Cuánto vale un atardecer?

  • Más reciente
  • Más popular
Ilustración: Yazz
Te presentamos el número especial de MAGIS cuyos propósitos...
Jueves, Octubre 5, 2017 - 13:10
Salir a pasear en bicicleta. Eso es lo que María Salguero hace...
Lunes, Agosto 7, 2017 - 14:19
Kumamoto en una actividad con habitantes de su distrito. Foto: kumamoto.com
Parecía una reunión de viejos conocidos: la pequeña oficina pronto se...
Martes, Agosto 1, 2017 - 00:30
Cada día miles de personas cruzan el país a bordo de «La Bestia». Fotos: Reuters
La fotografía que se proyecta en el auditorio D del ITESO muestra la...
Martes, Agosto 1, 2017 - 00:30

sígueme
  • RSS
  • Twitter
  • Facebook
  • Linkedin
  • Flickr
 

issuu.com

Publicidad

Web Diana Martin