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Cómo convertirse (con rapidez) en un show

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Sin querer, en la terraza de la cafetería central del ITESO monté un espectáculo con un videojuego llamado Worms que varios estudiantes de ingeniería conocían. Les conté que, en su tiempo, había pertenecido a T5X (The Five Xpertz), el clan número uno de WormNet, y me puse a ropear, es decir, que controlé a un gusano digital colgado de una cuerda. Al estilo Spiderman recogí todas las cajas con armas, y todavía me sobró tiempo de mi turno para hacer algunos trucos, antes de disparar la bazuca con la que liquidé a mi adversario. Fue algo así como ver al Tony Hawk de los gusanos.

Para todo espectáculo hay un público, y en mi caso necesité una computadora, la nostalgia de los presentes y mi habilidad en algo sumamente específico. No sabían que se podía llegar a un nivel tan alto, y la emoción se desbordó. Cuando hay calidad, la forma de distribuir la información no parece importar tanto, pero podemos darle un buen empujón, así que para mi siguiente acto presento algunas recomendaciones tecnológicas para alcanzar la fama:

 

1. Servicios de transmisión en vivo

En internet, hacer rápidamente un show en vivo —o por lo menos el ridículo— es gratis, pues lo pagan los anuncios contextuales de servicios como Twitcam o Ustream. La viralidad instantánea es provocada por las redes sociales. Los usuarios, al utilizar el área de chat para interactuar con la variedad estrella —o estrellada—, envían una notificación a sus seguidores, quienes se enteran del show y reciben un enlace directo al mismo. El efecto dominó puede hacer que una buena cantidad de gente se entere del espectáculo a velocidades exponenciales.

 

2. Lentes de realidad aumentada

Lo más cercano a ellos era una webcam sobre un casco. Los cascos son estorbosos y poco apreciados por la gente. Google nos promete unos lentes con los que podremos interactuar de una manera más natural con la realidad. La meta es sustituir al celular: hacer llamadas, ubicarnos geográfica y temporalmente mediante referencias visuales sobrepuestas a lo que vemos... y, por supuesto, transmitir un show. Ver más allá de lo evidente no está limitado a presumir los lentes (que no están nada mal) sino que ofrece la posibilidad de vivir en alta definición lo que cualquiera tiene que mostrarnos. Presenciar un salto de bungee en primera persona seguramente es emocionante para quienes nunca se animarán o ya no pueden hacerlo, pero, en mi opinión, el verdadero espectáculo está en lo que la vida cotidiana ofrece. Por ejemplo, qué tal si le ponemos los lentes a la persona que está a cargo de nuestro bebé y lo transmitimos. El bebé sonreirá a la persona que trae puestos los lentes, no a un frío aparato, y, por consiguiente, nos sonreirá a nosotros.

 

3. Comprar anuncios

Podemos llegar a más de 500 millones de personas si pagamos un anuncio en Facebook, pero tiene más sentido invertir en un mercado meta más específico. Si queremos darle un impulso a nuestro show, basta con ponerlo donde los espectadores lo aprecien, de tal modo que salga de ellos compartir tu material. Según la herramienta de Facebook para crear anuncios, en México hay más de 36 millones de usuarios activos. A 5 millones les gustan los videojuegos y 70 mil hablan japonés, mientras que 16 mil cuentan con estudios universitarios. En la medida en que seleccionemos a nuestra audiencia, nuestro espectáculo será recibido con más entusiasmo.

Se dice que para que en internet un mensaje llegue a todo el mundo no es necesario tener una infinidad de seguidores, sino pocos que distribuyan de forma natural lo que les envíes.

 

4. Agregadores de contenidos

La comunidad decide qué es bueno y qué no. A diferencia de los reality shows como American Idol o Britain’s Got Talent, en los que la curaduría está muy limitada, este tipo de sitios (9gag, Reddit, StumbleUpon, etcétera) está lleno de adictos al entretenimiento, hambrientos de nuevos memes que se encargarán de difundir los contenidos que valgan la pena. Un buen show puede subir muy rápidamente a las nubes por sí solo a medida que los aplausos se transformen en likes, manitas arriba, shares y comments. La famosa patada de la suerte puede empezar con un shoutout, una recomendación de alguien con muchos seguidores. El uso de estas peticiones es tradicional en Instagram, pero básicamente éstas funcionan igual en todas las redes sociales. Sitios como BuySellAds ofrecen tuits pagados del estilo “Les recomiendo este video que me mata de risa cada que lo veo”. La lógica es que, si entretuvo a tu estrella favorita, debe ser bueno —o tan malo que vale la pena prestarle atención.

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