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Archivística para exploración de multiversos

El cibertiempo no es continuo, sino una sucesión de instantes. El culto a la inmediatez es la cosmogonía que impera. La rapidez atenta contra la ubicuidad. ¿Cómo podemos situarnos en una topografía dinámica, imposible de mapear?

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Foto: Gemeente Museum
Foto: Gemeente Museum

Intentaré simplificar este asunto complejo mediante un encadenamiento de silogismos intrincados:

Supongamos que internet es un territorio informático, geosemántico, con otros parámetros dimensionales. Supongámoslo multiverso o la Nueva Babilonia, de Constant. Pasar horas, días, años, navegando, es como conocer un nuevo continente montado en una bala de cañón.

El ciberespacio se compone de fragmentos desarticulados de mundo. ¿Tridimensionalidad igual a discurso, estilo, estructura? ¿Gramática, semiótica, sociolingüística? El cibertiempo no es continuo, sino una sucesión de instantes. El culto a la inmediatez es la cosmogonía que impera. La rapidez atenta contra la ubicuidad.

¿Cómo podemos situarnos en una topografía dinámica, imposible de mapear?

Existen características paralelas entre el cibernauta y el viajero. Por ejemplo: ambos se recrean en la otredad, uno de la información y otro de la experiencia. La información no es experiencia, el conocimiento sí. Sin embargo, el cibernauta promedio es un viajero inmóvil, un turista predeterminado conductualmente. El desplazamiento es invertido: los mundos se abalanzan sobre él. ¿Qué es del viaje sin el recorrido?

Como cibernautas hay que configurar nuestro propio espacio. Ambicionar puertos, trazar rutas para el desplazamiento, procurar nuestro digno y personalizado metro cuadrado.

Algunas pautas del situacionismo pueden traslaparse al plano digital. Por ejemplo, el concepto de “situación construida” que plantea Guy Debord: “momento de vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos”.

A continuación, algunos consejos para situarse en el ciberespacio y viajar:

1. Elige tu curiosidad como brújula. Hay otras: morbo, necesidad, pertenencia. Cada una tiene su Norte, pero ninguna tiene tantos polos como la curiosidad. Por ejemplo, el caso de mi amigo E. Hace un par de años cautivó su atención la marginalia medieval. Se dedicó a estudiarla y ahora es un especialista. Su sitio de Facebook Marginalia es visitado desde todo el mundo, incluso por una secta entusiasta de académicos rusos. Las opciones son infinitas, hay quien elige entender el presente por medio del paleofuturo y quien prefiere hacerlo mediante un registro autómata de la tecnología satelital. Curiosidad es sucesión de estímulos, un conducto sin principio ni final, quizá con la forma de la cinta de Moebius. Es, también, hipervínculo.

2. No pierdas demasiado tiempo en las trampas turísticas, sobre todo las del espectáculo y las noticias. El espectáculo se ha diversificado en tantas formas y manifestaciones que resulta imposible encapsularlo, pero sospecho que se trata de una región enajenante, de pobre imaginario y visión consensuada de la realidad. Algo similar sucede con la industria noticiosa que, en su afán de primicia, insensibiliza, manipula y poco aporta a una lectura compleja de la contemporaneidad. El turismo es el consumo de la experiencia como producto, más que experiencia en sí. (En muchas ocasiones, la experiencia de usar un buscador es paralela a la de explorar una nueva ciudad montado en un turibús conducido por un funcionario de la SEP.)

3. Conoce a otros viajeros con mayor experiencia que tú. En el ámbito de internet me parece que hay dos figuras a las que podemos recurrir con confianza: los archivistas, notables urbanistas de la virtualidad, y los curadores de contenidos, que exploran los abismos del hipervínculo y practican senderismo por tejidos semánticos. Por lo demás, sugiero usar las redes sociales como redes de conocimiento. Open CultureUbu WebMonoskopThe Public Domain ReviewBiblioteca Ignoria, entre muchos otros, son archivos dignos de seguir día a día. (Nótese que en las zonas más fértiles de la web se habla inglés. Ése será tema para otra ocasión.)

4. Nociones para la lectura (textual, visual o auditiva):

Contextualizar: transitar la periferia del signo cero. Analizar lo que el documento determinado nos comunica acerca de su época y lo que puede aportar para un entendimiento más amplio de la nuestra.

Interpretar: significar vía el asombro, el desconcierto, la crítica, el bagaje teórico y la propia experiencia.

Asociar: registrar un desplazamiento. En la era de los múltiples y los rizomas, la conectividad de los diversos saberes arroja prodigiosos resultados. 

5. Archivar y clasificar. El soporte concede una ventaja sobre los archivos físicos: un mismo documento puede ocupar varios espacios clasificatorios a la vez. Considerando que todo orden es también una forma de enunciación, las posibilidades son infinitas. La archivística es el medio más apto para la constitución de una cartografía semántica que nos permita situarnos desde el yo en el territorio virtual y, entonces sí, recrearnos en la experiencia del recorrido, más que del destino. Como dice aquel decálogo del escritor de viajes: no se trata de “contar cómo pasa uno por el paisaje, sino de cómo el paisaje pasa por uno”.

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